La justicia estadounidense destapó una red de narcotráfico y financiamiento al terrorismo que involucra al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y a un primo cercano del expresidente sirio, Bashar al-Assad. La investigación, que culminó con la condena de Antoine Kassis por conspiración para el narcoterrorismo y conspiración para proveer materialmente a organizaciones terroristas extranjeras, revela cómo la guerrilla colombiana negoció el intercambio de cocaína por armas de uso militar, mientras mantenía diálogos de paz con el gobierno del presidente Gustavo Petro.
La acusación, de 19 páginas, detalla cómo Kassis, de 59 años y con nacionalidad siria y libanesa, utilizó su conexión con el régimen de Assad para establecer una estructura de tráfico de cocaína y armas. Según el documento, la relación con el ELN se gestó en abril de 2024, en un momento crítico para la mesa de diálogos de paz entre la guerrilla y el gobierno colombiano, donde el ELN se resistía a aceptar la suspensión del secuestro extorsivo como condición para continuar las negociaciones.
Mientras el gobierno colombiano buscaba mantener a flote el proceso de paz, Kassis y sus colaboradores, los colombianos Alirio Rafael Quintero Quintero y Wisam Nagib Kerfan Okde, tejían una red para el intercambio ilícito. Quintero comenzó lavando dinero proveniente de las ganancias del ELN, recibiendo transferencias por un total de casi 440.000 dólares desde cuentas en Virginia. Estos recursos fueron convertidos en criptomonedas y transferidos a billeteras virtuales presuntamente controladas por la guerrilla.
Posteriormente, Kerfan y Quintero recibieron criptomonedas que se presume provenían del ELN, las cuales utilizaron para coordinar entregas de dinero en efectivo en África a personas que creían eran pilotos encargados de transportar cocaína y armas. En total, Kerfan recibió aproximadamente 641.600 dólares en criptomonedas y organizó cuatro entregas de efectivo en Ghana y Marruecos.
El acuerdo central de la red criminal consistía en el suministro de armas de uso militar desviadas del régimen de Assad al ELN a cambio de cientos de kilogramos de cocaína. Kassis viajó desde el Líbano a Kenia para reunirse con un inspector de armas del ELN, donde se firmó un contrato para importar un contenedor marítimo lleno de fruta desde Colombia, ocultando cerca de 500 kilos de cocaína. Kassis pretendía supervisar la distribución de la cocaína en Medio Oriente, mientras que Kerfan y Quintero buscaban lavar las ganancias en su nombre.
La red de Kassis pagaba al gobierno sirio 10.000 dólares por kilogramo de cocaína, y se descubrió que el régimen se beneficiaba cobrando peajes ilícitos por el tránsito de sustancias ilegales a través de su territorio. La acusación revela la complicidad del régimen de Assad en el narcotráfico y su disposición a colaborar con organizaciones terroristas a cambio de beneficios económicos.
Alirio Rafael Quintero Quintero y Wisam Nagib Kerfan Okde fueron capturados en Colombia en 2025 y actualmente se encuentran a la espera de su extradición a Estados Unidos, a pesar de las acciones legales que han emprendido para evitarlo. Antoine Kassis podría ser condenado a una pena de entre 20 años de cárcel y cadena perpetua el próximo 2 de julio.
La revelación de esta red criminal plantea serias interrogantes sobre la credibilidad de los diálogos de paz con el ELN y la capacidad del gobierno colombiano para controlar el narcotráfico y prevenir la financiación del terrorismo. La acusación también pone de manifiesto la conexión entre el narcotráfico, el terrorismo y regímenes autoritarios, y la necesidad de una cooperación internacional más efectiva para combatir estas amenazas.
El caso de Kassis y su red criminal es un ejemplo de cómo el narcotráfico puede ser utilizado para financiar actividades terroristas y desestabilizar regiones enteras. La justicia estadounidense ha logrado desmantelar una parte importante de esta red, pero la amenaza persiste y requiere una respuesta integral y coordinada a nivel global. La investigación continúa para identificar a otros cómplices y desarticular por completo la estructura criminal.
La información contenida en la acusación, a la que tuvo acceso la revista SEMANA, revela detalles sobre el funcionamiento del brazo internacional del ELN y cómo la guerrilla utilizaba recursos ilícitos para financiar sus actividades, al tiempo que simulaba tener voluntad de paz. El caso pone en evidencia la complejidad de la situación en Colombia y la necesidad de abordar el problema del narcotráfico y el terrorismo de manera integral y efectiva.










