Europa se blinda ante una posible crisis energética prolongada, derivada de la inestabilidad en Oriente Próximo, según advirtió el comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen. Bruselas está considerando el racionamiento de combustible y la liberación de más reservas estratégicas como medidas preventivas, anticipando que los precios de la energía se mantendrán elevados durante un período considerable.
En una entrevista concedida al Financial Times, Jorgensen señaló que la Comisión Europea está evaluando todas las opciones disponibles para mitigar el impacto de la crisis. El comisario ha liderado en las últimas semanas la promoción de medidas de ahorro energético dentro de la UE, y ha enviado una carta a los Estados miembros detallando una serie de acciones que podrían implementarse.
Aunque actualmente no se vislumbra una crisis de suministro inminente, la UE está diseñando planes de contingencia ante los posibles efectos estructurales de la guerra en Irán. Estas medidas incluyen el fomento del transporte ferroviario de alta velocidad en detrimento del aéreo, la reducción de los límites de velocidad en las carreteras en 10 kilómetros por hora, el impulso de incentivos para el uso del transporte público y la promoción del teletrabajo. Países como Filipinas, Australia y Egipto ya han comenzado a implementar medidas temporales en respuesta a los efectos de la crisis en sus reservas energéticas.
Desde el inicio de la guerra a finales de febrero, los precios del petróleo han experimentado un aumento constante, sin alcanzar un techo definido. El Brent, la referencia para el Viejo Continente, ha superado en numerosas ocasiones la barrera de los 100 dólares por barril, llegando a alcanzar los 120 dólares. El posible cierre del estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial controlada por Teherán que suministra aproximadamente el 20% del petróleo mundial, ya ha tenido repercusiones en varios países asiáticos que dependen en gran medida de este suministro.
Jorgensen enfatizó la necesidad de estar preparados para todas las eventualidades, afirmando: Estamos barajando todas las posibilidades y está claro que, cuanto más grave se vuelva la situación, más tendremos que recurrir, por supuesto, a instrumentos legislativos . Subrayó que el análisis actual de la Comisión Europea apunta a una situación prolongada, por lo que los países deben asegurar tener los recursos necesarios para afrontarla.
El comisario reconoció que los planes más drásticos se están estudiando como una medida de precaución. Es mejor estar preparados que lamentarlo , declaró. Aún no hemos llegado al punto de necesitar racionar productos críticos como el queroseno o el diésel . Sin embargo, admitió que la posibilidad existe si la situación se deteriora.
La industria aérea se encuentra entre los sectores más vulnerables a una posible escasez de queroseno, lo que podría traducirse en un aumento significativo de los precios de los billetes de avión. Jorgensen no ha descartado la posibilidad de agilizar la normativa de la UE para permitir un aumento de las importaciones de combustible desde Estados Unidos, aunque señaló que aún no se ha tomado una decisión al respecto. No hemos llegado al punto de haber corregido o modificado ninguna de nuestras normas actuales , afirmó.
Además, el comisario no descartó la posibilidad de liberar más reservas estratégicas de petróleo, tras la reciente liberación histórica llevada a cabo por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Esta medida podría ayudar a estabilizar los precios y garantizar el suministro en caso de una interrupción significativa.
La Comisión Europea está trabajando en estrecha colaboración con los Estados miembros para desarrollar estrategias de ahorro energético y diversificar las fuentes de suministro. Se están explorando alternativas al petróleo y al gas natural, como las energías renovables y el hidrógeno verde, para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y aumentar la seguridad energética de la UE.
Jorgensen instó a los ciudadanos y a las empresas a adoptar medidas de ahorro energético en sus hogares y lugares de trabajo. Estas medidas incluyen el uso eficiente de la energía, la mejora del aislamiento térmico de los edificios y la adopción de tecnologías más eficientes.
La situación en Oriente Próximo sigue siendo volátil e impredecible, lo que aumenta la incertidumbre en los mercados energéticos. La UE está decidida a tomar todas las medidas necesarias para proteger a sus ciudadanos y a sus empresas de los efectos de la crisis energética y garantizar un suministro de energía seguro, asequible y sostenible. La preparación y la planificación son clave para afrontar los desafíos que se avecinan y asegurar la resiliencia energética de Europa. La Comisión Europea continuará monitoreando de cerca la situación y adaptando sus políticas en consecuencia.










