La profesora cubanoamericana Alina López Miyares, condenada por espionaje en Cuba en 2017, podría ser liberada en las próximas horas como parte de un indulto masivo anunciado por el gobierno cubano. Su caso, el de mayor perfil político entre los prisioneros que se espera sean excarcelados, ha sido un punto sensible en las relaciones entre Washington y La Habana, y ha estado presente en recientes negociaciones con la mediación del Vaticano.
López Miyares fue sentenciada a 13 años de prisión bajo cargos de espionaje en 2017 y, aunque se encuentra en libertad condicional desde julio de 2022, se le ha impedido regresar a Estados Unidos para reunirse con su familia. Actualmente, permanece bajo vigilancia en una entidad gubernamental en La Habana y ha sufrido problemas de salud durante varios años.
Su situación, a menudo eclipsada en las demandas de liberación de presos políticos en Cuba, recuerda al caso de Alan Gross, un ciudadano estadounidense liberado en 2014 tras años de tensión entre ambos países. Fuentes cercanas a la gestión aseguran que su liberación ha sido un tema recurrente en las conversaciones bilaterales.
Sin embargo, López Miyares no ha contado con el respaldo de los congresistas del sur de Florida, una omisión criticada por su abogado, Jason I. Poblete, presidente de The Global Liberty Alliance. El Departamento de Estado confirmó que la administración Trump ha planteado su caso ante las autoridades cubanas y ha abogado por su liberación por motivos humanitarios, aunque sin ofrecer detalles específicos.
Ella está contando desesperadamente los días para su regreso , expresó su hijo, Michael Peralta.
Se espera que López Miyares, de 67 años, esté incluida en la lista de 2,010 prisioneros indultados por el gobierno cubano. Su salida de Cuba representaría una señal tangible del progreso en las conversaciones entre ambos países.
El gobierno cubano justificó los indultos considerando la buena conducta mantenida en prisión, haber extinguido una parte importante de su sanción y estado de salud de los prisioneros. La declaración oficial también menciona que entre los beneficiados se encuentran jóvenes, mujeres, adultos mayores de 60 años, extranjeros y ciudadanos cubanos residentes en el exterior, lo que parece apuntar directamente al caso de López Miyares, quien ya ha cumplido nueve años y dos meses de su condena desde su arresto en enero de 2017, justo antes de tomar un vuelo a Miami.
La sentencia contra López Miyares fue dictada por el Tribunal Militar Territorial Occidental en La Habana el 2 de octubre de 2017. Fue acusada, junto a su esposo, el teniente coronel de la inteligencia cubana Félix Martín Milanés Fajardo, condenado a 17 años, de entregar información confidencial a la CIA y al FBI, y de planear la salida ilegal de Milanés Fajardo para colaborar con las autoridades estadounidenses.
Fernando Borrego, el abogado cubano asignado para defender a Martín Milanés, recuerda las graves violaciones de procedimiento y la falta de garantías legales durante el proceso judicial. Borrego, ahora exiliado en Miami, relató que recibió el expediente del caso apenas media hora antes del inicio del juicio.
En prisión, López Miyares ha recibido la dolorosa noticia del fallecimiento de sus padres en Miami. Su madre, Alina Miyares, una mujer nonagenaria, la visitaba mensualmente en la cárcel hasta el cierre de la pandemia de COVID-19 en 2020, y realizó numerosos llamamientos a figuras políticas y medios de comunicación para lograr su liberación.
Debido a que es considerada ciudadana cubana por nacimiento y tras haberse repatriado, a López Miyares se le ha negado repetidamente la asistencia consular de la Embajada de Estados Unidos en La Habana.
Sin embargo, en el contexto de las actuales negociaciones bilaterales, su liberación parece inminente. La ruta del petróleo a Cuba y otros acuerdos comerciales podrían estar vinculados a este gesto humanitario. La administración actual, al igual que la anterior, ha mantenido una postura firme en la necesidad de respetar los derechos humanos en Cuba, y la liberación de López Miyares sería un paso significativo en esa dirección.
La situación de López Miyares ha sido objeto de atención por parte de organizaciones de derechos humanos y activistas que denuncian la falta de debido proceso y las condiciones carcelarias en Cuba. Su caso simboliza la complejidad de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, y la necesidad de encontrar soluciones que permitan el respeto a los derechos humanos y la apertura al diálogo. La espera de su familia, especialmente la de su hijo Michael, se acerca a su fin, con la esperanza de un reencuentro que parecía cada vez más lejano. La liberación de López Miyares podría marcar un punto de inflexión en las relaciones bilaterales, abriendo nuevas vías para la cooperación y el entendimiento mutuo.










