En plena celebración de la Semana Santa, un período tradicionalmente marcado por el alto consumo de pescado, los pescadores de la costa dominicana enfrentan serias dificultades debido a los cambios climáticos y otros factores ambientales que han afectado la disponibilidad de las capturas. El periódico HOY realizó un recorrido por zonas costeras como Guayacanes, donde pudo constatar la preocupación y los desafíos que enfrentan estos trabajadores del mar.
Martín Salas, un pescador con experiencia en la zona de Guayacanes, explicó que la situación actual es irregular y ha sido particularmente escasa en los últimos meses. Ahora mismo la situación de la pesca está muy escasa, pero eso es cosa de la naturaleza. Han pasado muchos frentes fríos y eso ha cambiado en cómo se reproducen los pescados , afirmó Salas. Señaló que especies como el marlín y el atún, que normalmente se capturan en enero, han tardado más en aparecer, una situación que atribuye directamente a las alteraciones en el clima. A pesar de las dificultades, Salas se muestra optimista y considera que esta Semana Santa podría ser favorable para la pesca.
Otro pescador, Yeison Leta, destacó la influencia del sargazo en la dinámica de la pesca. Según Leta, la presencia de esta alga marina en las costas puede tener efectos tanto negativos como positivos. Había un mal tiempo para ellos que traían solo para la gasolina y a veces nada, pero ahora está apareciendo , comentó Leta, refiriéndose a la mejora gradual de las condiciones de pesca. Explicó que, aunque en ocasiones el sargazo puede dificultar la actividad, también contribuye a que algunas especies se concentren en ciertas zonas, facilitando su captura.
La jornada de un pescador es ardua y comienza muy temprano, alrededor de las 4:00 de la mañana, y se extiende hasta las 2:00 de la tarde. Esta labor implica altos costos y riesgos, ya que los pescadores deben invertir en combustible, equipos y enfrentar las inclemencias del tiempo. Un pote de gasolina puede costar RD$3,000 o más, lo que representa una inversión significativa para quienes dependen de esta actividad para subsistir.
Leta enfatizó las dificultades económicas que enfrentan muchos pescadores, señalando que algunos se han visto obligados a abandonar la actividad debido a la falta de recursos. Hay muchos pescadores que se han quedado de un día para otro. Esto se ha llenado de las familias. Eso es un sacrificio. Eso es mar adentro , subrayó. Además, Leta describió las condiciones precarias en las que a menudo se realiza la pesca, sin salvavidas ni equipos de seguridad adecuados. Eso es sin salvavidas que uno va a pescar, eso es llevarse par de panes y agua por si le da hambre. Y con Dios , añadió.
A pesar de las dificultades que enfrentan los pescadores, el pescado sigue siendo uno de los productos más demandados durante la Semana Mayor. Un recorrido realizado por playas como Boca Chica, Guayacanes y Juan Dolio reveló que los precios de los servicios de pescado con su guarnición oscilan entre RD$500 y RD$1,300, dependiendo del tamaño y el lugar de venta. Esta demanda sostenida, sin embargo, no se traduce necesariamente en mejores ingresos para los pescadores, quienes deben lidiar con los altos costos de producción y la disminución de las capturas.
La situación que enfrentan los pescadores de Guayacanes y otras zonas costeras de la República Dominicana es un reflejo de los desafíos más amplios que enfrenta el sector pesquero a nivel global, debido al cambio climático, la contaminación y la sobreexplotación de los recursos marinos. La necesidad de implementar políticas de gestión sostenible de la pesca y de apoyar a los pescadores en la adaptación a los nuevos desafíos ambientales se vuelve cada vez más urgente para garantizar la seguridad alimentaria y el bienestar de las comunidades costeras. La Semana Santa, un momento de tradición y consumo de pescado, también sirve como un recordatorio de la importancia de proteger los recursos marinos y de valorar el trabajo de quienes dependen de ellos.








