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Cuba libera a más de 2.000 prisioneros en medio de crisis

El Gobierno cubano anunciará el jueves la liberación de 2.010 prisioneros, la mayor en años, mientras la isla se ve sometida a una presión cada vez mayor por parte de la administración Trump.

Cuba libera a más de 2.000 prisioneros en medio de crisis

El Gobierno de Cuba ha anunciado la liberación de 2.010 prisioneros, la mayor excarcelación en años, en un momento de creciente presión por parte de la administración del presidente Donald Trump. La decisión, publicada en el periódico oficial Granma, se basa en la buena conducta de los reclusos, su estado de salud y la naturaleza de los “actos cometidos”.

Entre los liberados se incluyen jóvenes, mujeres, personas mayores de 60 años y extranjeros, aunque la lista excluye a aquellos condenados por delitos graves como homicidio, agresión sexual o “delitos contra la autoridad”. Esta medida se produce en el contexto de una severa crisis económica y energética que afecta a la isla, exacerbada por las políticas restrictivas de Washington.

La Habana ya ha realizado liberaciones masivas de prisioneros en el pasado, a menudo como parte de acuerdos con potencias internacionales. A principios de 2025, se liberó a 553 prisioneros tras negociaciones con Estados Unidos y el Vaticano, en las que la administración Biden se comprometió a aliviar las sanciones. Sin embargo, la llegada de Trump a la presidencia y su reversión de dicho acuerdo llevaron a una suspensión temporal de las liberaciones, que finalmente se completaron en marzo.

El comunicado de Granma atribuye la liberación a las “celebraciones religiosas de la Semana Santa”, pero la realidad es que Cuba se encuentra bajo una intensa presión económica y política por parte de Estados Unidos. La administración Trump ha cortado el flujo de petróleo a la isla, a través de acciones en Venezuela y amenazas de aranceles a México, buscando forzar reformas políticas y económicas significativas.

Trump ha insistido en la necesidad de que Cuba abra su economía centralizada para evitar un colapso total, e incluso ha expresado su deseo de “tomar Cuba”. Esta postura es compartida por muchos de sus aliados políticos, como el secretario de Estado Marco Rubio, quienes abogan por una línea dura contra el gobierno comunista y un cambio en su liderazgo.

La escasez de petróleo ha agravado la ya existente crisis energética en Cuba, provocando cortes de energía prolongados y afectando a todos los aspectos de la vida cotidiana. Las clases se han suspendido en muchas escuelas, los trabajadores han sido enviados a casa con permiso retribuido para ahorrar energía, y los vuelos desde algunos lugares se han cancelado debido a la falta de combustible para aviones de larga distancia.

A pesar de la presión, la administración Trump permitió recientemente la entrada de un petrolero ruso en aguas cubanas, una medida que Trump justificó diciendo: “Tienen que sobrevivir”. La Casa Blanca, sin embargo, aclaró que esto “no suponía un cambio de política”.

La situación actual es el resultado de décadas de embargo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba desde la revolución liderada por Fidel Castro en 1959, que derrocó al régimen de Fulgencio Batista, respaldado por Washington. Este embargo ha bloqueado la mayor parte de la actividad comercial que involucra a estadounidenses y ha creado importantes barreras legales para la inversión extranjera.

Organizaciones de derechos humanos, como Human Rights Watch, denuncian que Cuba detiene y persigue regularmente a disidentes, incluyendo activistas, periodistas, manifestantes y opositores políticos. La liberación de estos 2.010 prisioneros, aunque significativa, no aborda la cuestión de los presos políticos y la falta de libertades fundamentales en la isla.

La liberación masiva de prisioneros se produce en un momento crítico para Cuba, que enfrenta una creciente escasez de recursos básicos y una creciente frustración entre la población. La administración Trump continúa ejerciendo presión sobre el gobierno cubano, mientras que la isla busca alternativas para mitigar los efectos del embargo y la crisis energética. El futuro de Cuba sigue siendo incierto, y la situación podría verse aún más complicada si la administración Trump mantiene su línea dura y continúa restringiendo el acceso a recursos esenciales. La comunidad internacional observa de cerca la evolución de los acontecimientos, y la posibilidad de un cambio político en Cuba sigue siendo una preocupación constante. La dependencia de Cuba del petróleo extranjero, y la dificultad para obtenerlo debido a las sanciones estadounidenses, han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la isla y la necesidad de diversificar sus fuentes de energía. La llegada del petrolero ruso, aunque limitada, ha proporcionado un respiro temporal, pero no resuelve el problema de fondo. La situación económica y política de Cuba sigue siendo precaria, y la liberación de los prisioneros, aunque positiva, no es una solución a los desafíos que enfrenta la isla.

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