A diez días de las elecciones generales del 12 de abril de 2026, la intención de voto revela movimientos significativos entre los candidatos presidenciales, según la última encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP). Keiko Fujimori (Fuerza Popular) lidera el sondeo, seguida por Rafael López Aliaga (Renovación Popular), quien ha experimentado un descenso en su intención de voto. Carlos Álvarez y Roberto Sánchez compiten por el tercer lugar, en un panorama electoral aún abierto y caracterizado por una alta dispersión del electorado.
Sin embargo, más allá del top 5 de candidatos, un número considerable de partidos políticos se encuentra rezagado, con un bajo nivel de respaldo. De mantenerse esta tendencia, varias agrupaciones políticas no lograrían superar la valla electoral, lo que resultaría en su exclusión del sistema político en los próximos años.
La encuesta del IEP (marzo II-2026) indica que al menos 15 partidos políticos se ubican por debajo del 5% de intención de voto, el porcentaje crucial para superar la valla electoral. Esta situación pone en riesgo la continuidad de estas organizaciones dentro del sistema político si los resultados actuales se confirman en las urnas. La dispersión del voto y la dificultad de las candidaturas para consolidarse en la recta final de la campaña son factores clave en este escenario.
La valla electoral es un mecanismo legal que establece un umbral mínimo de representación que los partidos políticos deben alcanzar para acceder a la distribución de escaños en el Congreso. Con el retorno al sistema bicameral en las elecciones de 2026, esta regla se aplica tanto a la Cámara de Diputados como al Senado.
Para mantenerse en el sistema político con representación, las organizaciones políticas deben obtener al menos el 5% de los votos válidos a nivel nacional y alcanzar un nivel mínimo de representación parlamentaria. Esto se traduce en la necesidad de obtener aproximadamente 7 diputados o 3 senadores, dependiendo de la cámara.
En el caso del Senado, el cálculo del porcentaje de votos considera tanto el voto nacional como el voto por distrito múltiple, buscando reflejar el respaldo total de la ciudadanía a cada partido. Este criterio es parte de los ajustes realizados con el retorno a la bicameralidad.
No superar la valla electoral tiene consecuencias importantes para los partidos políticos, afectando su participación y representación en el sistema político. Este mecanismo busca reducir la fragmentación política y asegurar que solo las agrupaciones con un respaldo significativo tengan representación parlamentaria.
En el contexto actual, donde más de una decena de partidos se encuentra por debajo del umbral requerido, la valla electoral se convierte en un factor determinante que no solo definirá la composición del próximo Parlamento, sino también la supervivencia de varias organizaciones políticas después de las elecciones del 12 de abril.
Los resultados del IEP también reflejan un escenario fragmentado, donde ningún candidato supera el 10% de intención de voto. Incluso el bloque que lidera la contienda presenta cifras relativamente bajas, lo que evidencia la ausencia de un liderazgo sólido a pocos días de la elección.
A este panorama se suma un alto nivel de indecisión en el electorado. Según la encuesta, un 18% de los encuestados aún no tiene una preferencia definida, mientras que un 7% manifiesta su intención de votar en blanco o nulo. Estos porcentajes podrían ser determinantes en el resultado final, especialmente para los partidos que se encuentran cerca del límite de la valla electoral.
De confirmarse esta tendencia en las elecciones del 12 de abril, el sistema político podría experimentar una reducción significativa en el número de partidos con representación formal. Esto impactaría tanto en la configuración del Congreso como en la dinámica de futuras contiendas electorales.
La posible exclusión de múltiples agrupaciones también reflejaría la debilidad estructural de varios partidos, así como la volatilidad del voto ciudadano. En este contexto, la recta final de la campaña será crucial para determinar qué organizaciones logran consolidarse y cuáles quedarían fuera del escenario político nacional. La capacidad de movilizar a sus bases y persuadir a los votantes indecisos será fundamental para superar la valla electoral y asegurar una representación en el próximo Parlamento. La incertidumbre prevalece y el desenlace de estas elecciones podría reconfigurar significativamente el panorama político peruano.










