Estados Unidos ha intensificado sus críticas contra China, acusándola de utilizar tácticas de represalia económica contra Panamá tras la anulación de contratos para la operación de puertos en el Canal de Panamá, contratos que involucraban capital chino. Washington ha reafirmado su apoyo a la soberanía panameña en medio de una creciente tensión comercial y legal entre ambos países.
El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, emitió un comunicado este jueves expresando su preocupación por las acciones de China contra los buques con bandera panameña. Rubio argumentó que estas acciones socavan el Estado de derecho en Panamá, una nación soberana y un socio vital para el comercio mundial . Según el funcionario, las detenciones, retrasos y otros impedimentos al movimiento de los buques afectan negativamente la estabilidad de las cadenas de suministro globales, incrementan los costos para las empresas y consumidores, y erosionan la confianza en el sistema de comercio internacional.
El Canal de Panamá es una vía marítima crucial a nivel mundial, por la que transita aproximadamente el 40% del tráfico de contenedores de Estados Unidos cada año. La interrupción de este flujo comercial podría tener consecuencias significativas para la economía estadounidense y global.
La Comisión Marítima Federal de Estados Unidos (FMC) ya había advertido la semana pasada sobre el aumento de las detenciones de buques panameños por parte de China, sugiriendo que estas acciones tienen como objetivo castigar a Panamá en respuesta a la disputa legal.
Estados Unidos ha reiterado su firme respaldo a Panamá, calificándola de importante socio y expresando su deseo de ampliar la cooperación económica y de seguridad con el país centroamericano. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá declinó hacer comentarios sobre el tema, mientras que la Autoridad Marítima de Panamá aún no ha respondido a las solicitudes de información.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China ha calificado las acusaciones de Estados Unidos como infundadas , reafirmando su postura sobre los asuntos relacionados con los puertos del Canal de Panamá.
Según René Gómez, presidente de la Cámara Marítima de Panamá, aproximadamente 80 buques panameños se encuentran actualmente retenidos por China. La Cámara Marítima ya ha abordado este tema con la Autoridad Marítima de Panamá.
La raíz de la disputa se remonta a fines de enero, cuando la Corte Suprema de Justicia de Panamá ratificó la anulación del contrato con Panamá Ports Company (PPC), la empresa que operaba los puertos de Balboa y Cristóbal, en ambos extremos del Canal de Panamá, con una importante inversión de capital chino. PPC operó durante 28 años estos puertos, siendo parte de la firma de Hong Kong CK Hutchinson Holding.
Tras la anulación del contrato, Beijing advirtió que Panamá podría enfrentar un alto precio político y económico si no reconsideraba su decisión. PPC, por su parte, ha denunciado una toma ilegal de sus terminales por parte del Estado panameño, estimando que los daños superan los 2 mil millones de dólares.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ha negado las acusaciones de ilegalidad, insistiendo en que Panamá es un Estado de Derecho y que el fallo judicial debe ser respetado. El ministro para Asuntos del Canal, Jose Ramón Icaza, ha rechazado las acusaciones de PPC, afirmando que Panamá sí tiene una defensa legal y ha contratado abogados para el arbitraje.
PPC ha reiterado que Panamá no ha presentado su respuesta inicial a la demanda, mientras que el ministro Icaza ha asegurado que Panamá sí tiene una defensa y ha contratado abogados para el proceso de arbitraje. La situación sigue evolucionando y las tensiones entre Panamá y China parecen estar en aumento, con implicaciones potenciales para el comercio global y la estabilidad de las cadenas de suministro. La postura de Estados Unidos, respaldando a Panamá y criticando a China, añade una capa adicional de complejidad a este conflicto. El futuro de los puertos del Canal de Panamá y las relaciones comerciales entre estos países dependerán de la resolución de la disputa legal y de las negociaciones diplomáticas que se lleven a cabo en los próximos meses. La comunidad marítima internacional observa de cerca el desarrollo de estos acontecimientos, preocupada por el impacto potencial en el comercio mundial.










