La misión Artemis II de la NASA avanza con éxito tras el lanzamiento de este jueves, marcando el regreso de una tripulación humana más allá de la órbita terrestre después de más de medio siglo. Sin embargo, un componente crucial de esta misión es invisible a simple vista: la Inteligencia Artificial. La IA no solo gestiona la enorme cantidad de datos generados durante el viaje, sino que actúa como un sistema de soporte vital para la nave Orion, analizando constantemente el comportamiento de sus sistemas.
Según Kevin Woodward, gerente senior de IA en Lockheed Martin, la tarea que realiza la IA tomaría 240 años a un humano, mientras que la tecnología actual la resuelve en una hora. Este sistema, denominado SIAT, utiliza un enfoque de "caja blanca" que permite a los ingenieros comprender el razonamiento detrás de las decisiones de la IA, un aspecto fundamental para garantizar la seguridad de la tripulación.
La diferencia tecnológica con las misiones Apolo es abismal. La Orion cuenta con cuatro computadoras redundantes, cada una con 128.000 veces más memoria y 20.000 veces más velocidad que el sistema que llevó a Neil Armstrong a la Luna en 1969. Mientras que el Apolo podía realizar cálculos básicos, la Orion puede "ver y entender" su entorno.
La nave es capaz de operar de forma autónoma hasta el amarizaje, utilizando rastreadores de estrellas y cámaras de navegación óptica para determinar su posición sin depender del GPS o de la comunicación constante con la Tierra. Esta evolución tecnológica también ha permitido una reducción significativa en los costos y la fuerza laboral en comparación con el programa Apolo.
El alunizaje previsto para 2028 dependerá aún más de la IA, con el módulo HLS de SpaceX utilizando radares láser y visión artificial para seleccionar un sitio de aterrizaje seguro y coordinar el reabastecimiento de combustible en órbita de forma autónoma. La IA transformará el aterrizaje lunar en una maniobra de precisión quirúrgica.
La tripulación de Artemis II ya completó las primeras 14 horas en órbita y superó una maniobra de elevación de apogeo. A pesar de algunos desafíos técnicos iniciales, como una breve pérdida de comunicaciones y problemas con el baño, la misión continúa según lo planeado.
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