Roma, Italia La continuidad de Gennaro Gattuso como seleccionador de Italia pende de un hilo tras la dimisión de Gabriele Gravina, presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), y Gianluigi Buffon, jefe de delegación del equipo nacional. Ambos renunciaron a sus cargos tras la histórica eliminación de la Azzurra del Mundial de 2026, dejando a Gattuso en una situación incierta y a la espera de la llegada de una nueva directiva que decida su futuro.
La derrota ante Bosnia y Herzegovina en la repesca mundialista supuso un duro golpe para el fútbol italiano, que no logra clasificarse para un Mundial por tercera vez consecutiva. A pesar de la decepción, Gravina había defendido públicamente a Gattuso y a Buffon, expresando su deseo de que continuaran al frente del equipo. Tengo que felicitar a Rino Gattuso, creo que ha sido un gran entrenador. Le pedí que siguiera al frente de estos chicos, al igual que se lo pedí a Buffon; hubo un momento de compenetración en el vestuario con ellos. Los chicos han sido heroicos. El aspecto técnica hay que mantenerlo al 100 % , declaró en rueda de prensa tras el partido.
Sin embargo, la dimisión de Buffon, pocos minutos después de las declaraciones de Gravina, ha cambiado radicalmente el panorama. Buffon era un firme apoyo para Gattuso dentro de la estructura de la federación, y su marcha deja al técnico en una posición vulnerable. La posibilidad de que Gattuso sea el próximo en abandonar su cargo es cada vez más real, especialmente tras la presión mediática que exige su dimisión.
Gattuso, por su parte, ha evitado hablar de su futuro inmediato, afirmando que no es importante hacerlo en este momento. El técnico, que asumió el cargo en junio de 2025 con el objetivo de clasificar a Italia para el Mundial, se encuentra ahora en una situación de incertidumbre. A pesar de que la federación ha reconocido su labor y ha destacado su capacidad para mejorar al grupo, especialmente en los aspectos mental y competitivo, su continuidad no está garantizada.
La elección del nuevo presidente de la FIGC se llevará a cabo el próximo 22 de junio, coincidiendo con la celebración del Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. Será el nuevo presidente quien tome la decisión final sobre el futuro de Gattuso, quien deberá esperar a conocer su veredicto en caso de no presentar su renuncia anticipadamente.
La dimisión de Gravina y Buffon ha abierto un debate sobre las causas del fracaso de Italia en la repesca mundialista y sobre el futuro del fútbol italiano. La falta de clasificación para el Mundial ha generado una profunda decepción entre los aficionados y ha puesto en tela de juicio el proyecto deportivo liderado por Gattuso.
La federación ha reconocido que Gattuso logró mejorar al equipo en aspectos clave como la mentalidad y la competitividad, pero no ha sido suficiente para superar el obstáculo de la repesca. La falta de gol y la fragilidad defensiva fueron algunos de los problemas que lastraron el rendimiento de Italia durante la fase de clasificación y en el decisivo partido ante Bosnia y Herzegovina.
La llegada de un nuevo presidente a la FIGC podría significar un cambio de rumbo en la política deportiva de la federación. El nuevo mandatario tendrá la tarea de reconstruir el proyecto deportivo de la selección italiana y de devolver a la Azzurra a la élite del fútbol mundial. La elección del nuevo seleccionador será una de las primeras y más importantes decisiones que deberá tomar el nuevo presidente.
La situación de Gattuso es especialmente delicada, ya que su continuidad dependerá de la visión que tenga el nuevo presidente sobre el futuro del equipo. Si el nuevo mandatario considera que es necesario un cambio radical, Gattuso podría ser despedido. Sin embargo, si el nuevo presidente valora la labor realizada por el técnico y confía en su capacidad para revertir la situación, Gattuso podría tener la oportunidad de seguir al frente de la selección italiana.
En cualquier caso, el futuro de Gattuso está en manos de otros. El técnico deberá esperar a la elección del nuevo presidente de la FIGC para saber si podrá continuar liderando el proyecto deportivo de la Azzurra . Mientras tanto, la incertidumbre reina en el fútbol italiano, que se enfrenta a un momento crucial en su historia. La falta de clasificación para el Mundial ha dejado una profunda herida en el país, y la llegada de un nuevo líder a la federación es fundamental para iniciar un proceso de reconstrucción y devolver a Italia a su lugar natural en el panorama futbolístico internacional.











