El FC Barcelona, tras un inicio de temporada convulso y una posterior recuperación, vuelve a tropezar en la Euroliga, esta vez en la cancha del Zalgiris Kaunas (73-65). El equipo azulgrana, que había encadenado tres victorias consecutivas en el continente, se vio superado por el acierto de Sylvain Francisco, autor de 14 puntos decisivos en el último cuarto, y por la solidez del conjunto lituano, que necesita imperiosamente victorias para acceder a los playoffs. La derrota deja al Bar a al borde del precipicio, con un calendario complicado por delante y con la sombra de no alcanzar la fase final de la competición.
La victoria del Zalgiris se construyó sobre una base de intensidad defensiva y un ataque coral, donde destacaron las actuaciones de Williams-Goss y Moses Wright, este último con 18 puntos y 11 rebotes, mostrando por qué es un objetivo prioritario para el Barcelona de cara a la próxima temporada. El partido comenzó con un intercambio de golpes desde el perímetro, con Clyburn anotando el primer triple para el Bar a y Williams-Goss respondiendo con facilidad para el Zalgiris. La lucha en la pintura entre Vesely y Wright fue otro de los atractivos del primer cuarto, que finalizó con un apretado 22-21 a favor del equipo lituano.
El Zalgiris intentó controlar el ritmo del partido, buscando negar las transiciones rápidas del Barcelona y forzando faltas para frenar su ataque. Sin embargo, el Bar a reaccionó gracias a la potencia de Willy Hernangómez en la zona y a la electricidad de Brizuela y Punter. Un triple sobre la bocina de Punter permitió al equipo catalán marcharse al descanso con una ligera ventaja (39-40), a pesar de que Francisco, aunque con solo seis asistencias, ya comenzaba a dirigir el juego del Zalgiris.
Tras el descanso, el Zalgiris salió con una marcha más, aprovechando el dominio de Wright en la pintura y la agresividad de Williams-Goss en las penetraciones. Vesely, por su parte, mantuvo al Bar a en el partido con tiros desde media distancia y una actitud combativa, protestando cada decisión arbitral que le perjudicaba. El tercer cuarto finalizó con un resultado ajustado (59-56), dejando todo por decidir en los últimos diez minutos.
El último cuarto comenzó con un triple de Juani Marcos que dio esperanzas al Bar a, pero fue entonces cuando Sylvain Francisco se desató. El escolta del Zalgiris anotó dos triples y dos tiros libres, sumando ocho puntos consecutivos que rompieron el partido y colocaron a su equipo con una ventaja de diez puntos (61-73). El Barcelona intentó reaccionar, pero la defensa del Zalgiris se mostró infranqueable y el acierto de Francisco, imparable en los momentos decisivos, selló la victoria lituana.
La derrota del Bar a deja al equipo en una situación delicada, con partidos complicados por delante ante Panathinaikos, Mónaco y Bayern. La montaña rusa emocional que ha vivido el equipo desde el inicio de la temporada, con el despido de Peñarroya y el regreso de Xavi Pascual, se hace cada vez más evidente. A pesar de la mejoría inicial tras la llegada de Pascual, las lesiones y la falta de recursos para reforzar la plantilla han pasado factura, dejando al Bar a sin aliento en los momentos cruciales de la temporada.
El Zalgiris, por su parte, suma una victoria vital para sus aspiraciones de playoff. El ambiente en el pabellón, con el cántico del himno a capela y los brincos coordinados de la afición, fue un factor importante en la victoria del equipo lituano, que entiende el baloncesto como una religión. La actuación de Francisco, que se convirtió en el héroe del partido, fue clave para superar a un Barcelona que, a pesar de sus esfuerzos, no pudo evitar la derrota.
La derrota en Kaunas pone de manifiesto las carencias del Barcelona, especialmente en la falta de un jugador capaz de asumir la responsabilidad en los momentos decisivos. La posible llegada de Moses Wright la próxima temporada podría ser una solución para reforzar la pintura, pero de momento el equipo necesita encontrar una forma de recuperar la regularidad y la confianza para afrontar los partidos que quedan por disputar. La montaña rusa continúa, y el futuro del Bar a en la Euroliga sigue siendo incierto.










