El caso Cornell ha generado una nueva crisis en el fútbol español, poniendo en riesgo la posibilidad de que España albergue la final del Mundial de 2030, que se disputará conjuntamente con Portugal y Marruecos. Los incidentes ocurridos durante el amistoso entre España y Egipto, donde un sector de la afición entonó cánticos islamófobos, han sido aprovechados por Marruecos para presionar a la FIFA y reclamar la sede del partido decisivo, específicamente en Casablanca.
Según informes de medios marroquíes, como el diario Goud, los cánticos proferidos en el RCDE Stadium de Cornell se han incorporado como un argumento clave en la puja por la sede de la final. Se señalan antecedentes de episodios de discriminación en estadios españoles y se enfatiza la necesidad de garantizar la seguridad y la inclusión para todos los participantes del torneo. La candidatura tripartita contempla la posibilidad de que diferentes ciudades de los tres países organizadores sean sede de los partidos más importantes, pero Marruecos busca posicionar a Casablanca como la alternativa principal a ciudades españolas como Madrid o Barcelona.
Las autoridades marroquíes argumentan que la FIFA considera diversos criterios al definir la sede de la final, incluyendo la seguridad, la infraestructura y el comportamiento del público en eventos recientes. A raíz de los incidentes en Cornell , se han planteado dudas sobre la capacidad de España para prevenir este tipo de situaciones en sus estadios. Goud.ma destaca que la FIFA es consciente de este aspecto, lo que otorga una ventaja a Marruecos, donde, según afirman, no se han registrado incidentes racistas de similar intensidad.
El episodio más polémico del amistoso se produjo cuando una parte del público comenzó a corear Musulmán el que no bote , una frase que rápidamente se viralizó y generó una fuerte condena. La reacción más visible fue la de Lamine Yamal, joven estrella de la selección española y de religión musulmana, quien abandonó el campo con gesto de disgusto y se abstuvo de participar en el saludo final con la afición.
Yamal expresó su malestar a través de una publicación en Instagram, donde manifestó su rechazo a los cánticos y los calificó como una falta de respeto e intolerancia. El jugador reconoció que los cánticos no iban dirigidos personalmente contra él, pero enfatizó que el uso de la religión como burla es inaceptable. Entiendo que no toda la afición es así, pero a los que cantan estas cosas: usar una religión como burla en un campo os deja como personas ignorantes y racistas , escribió Yamal. El futbolista también aprovechó para agradecer el apoyo de la afición que sí lo animó y expresó su deseo de disfrutar del Mundial.
La reacción de Yamal y la indignación generada por los cánticos han tenido un impacto significativo a nivel político e institucional en España. El Gobierno ha decidido trasladar los hechos a la Fiscalía para su investigación, mientras que las fuerzas de seguridad, como los Mossos d Esquadra, están trabajando en la identificación de los responsables a partir de los registros audiovisuales. Estas actuaciones se llevan a cabo en colaboración con la Fiscalía especializada en delitos de odio y discriminación.
Además de las investigaciones, el incidente podría acarrear sanciones por parte de la FIFA. El reglamento disciplinario de la organización contempla medidas punitivas en casos de vulneración de los principios de respeto e integridad, que pueden incluir multas económicas o restricciones en la asistencia de público a los estadios.
La definición de la sede de la final del Mundial 2030 es un proceso complejo que se desarrollará en los próximos años, en el que la FIFA evaluará diversos factores organizativos y logísticos de los países anfitriones. En este contexto, Marruecos ha formalizado su intención de albergar el partido decisivo, desafiando a otras ciudades candidatas y aprovechando la situación que afecta la reputación de las sedes españolas.
El Código Disciplinario de la FIFA establece sanciones en caso de que los aficionados atenten contra la dignidad o integridad de un país, una persona o un colectivo de personas . Las sanciones pueden incluir multas de al menos 20.000 francos suizos, así como cierres parciales de gradas o limitaciones en la asistencia de espectadores en partidos como local.
La presión de Marruecos y la posibilidad de sanciones por parte de la FIFA representan un desafío importante para la candidatura española y portuguesa. La capacidad de España para demostrar que puede garantizar un ambiente seguro e inclusivo en sus estadios será crucial para mantener la posibilidad de albergar la final del Mundial 2030. El incidente en Cornell ha puesto de manifiesto la necesidad de abordar el problema de la discriminación en el fútbol y de tomar medidas contundentes para prevenir futuros incidentes. La FIFA, como máxima autoridad del fútbol mundial, tendrá un papel fundamental en la toma de decisiones y en la aplicación de las sanciones correspondientes.










