El Ejército de Estados Unidos ha presentado su primera granada de mano letal en más de cinco décadas, la M111, diseñada específicamente para el combate en entornos urbanos. A diferencia de las granadas tradicionales que utilizan metralla, la M111 emplea ondas expansivas para neutralizar a los enemigos, reduciendo significativamente el riesgo de daños colaterales y protegiendo a las fuerzas amigas. Esta nueva arma representa un cambio importante en la estrategia militar estadounidense, aprendiendo de las experiencias en conflictos recientes y priorizando la seguridad en espacios confinados.
La M111 se convierte en la opción preferida del Ejército para operaciones en áreas urbanas, donde el riesgo de herir a civiles o a compañeros soldados es alto. La metralla de las granadas convencionales, como la M67, puede rebotar en superficies duras o penetrar paredes delgadas, causando daños imprevistos. La nueva granada, al utilizar ondas expansivas, elimina este peligro, ya que la fuerza de la explosión se concentra en el área inmediata, vaporizando su carcasa de plástico.
La introducción de la M111 marca la primera vez que el Ejército estadounidense presenta una nueva granada de mano desde 1968, cuando la MK3A2 entró en servicio durante la Guerra de Vietnam. La MK3A2 fue posteriormente retirada debido a su contenido de amianto, un material peligroso que causa enfermedades respiratorias graves, incluido el cáncer. Durante décadas, los soldados estadounidenses han dependido principalmente de la granada M67, que, si bien efectiva, presenta los riesgos inherentes asociados con la metralla.
El coronel Vince Morris, gerente de proyecto del programa en el Arsenal Picatinny en Nueva Jersey, explicó que la M111 permite a las tropas despejar rápidamente habitaciones de combatientes enemigos sin proporcionarles lugares seguros donde esconderse. Una granada que utiliza el sistema BOP puede despejar rápidamente una habitación de combatientes enemigos, sin dejarles ningún lugar donde esconderse, al tiempo que garantiza la seguridad de las fuerzas amigas , afirmó en un comunicado de prensa del Ejército.
El mecanismo de acción de la M111 se basa en la sobrepresión explosiva (BOP). Cuando la granada detona, genera una onda de alta presión que comprime y descomprime violentamente los tejidos del cuerpo humano. Los órganos más vulnerables a este tipo de explosión son los tímpanos, los pulmones, los ojos y el tracto gastrointestinal, que pueden sufrir rupturas y daños graves incluso con explosiones de baja intensidad. Las ondas expansivas más fuertes pueden causar daños cerebrales o incluso la amputación de extremidades.
La M111 está propulsada por RDX, un explosivo ampliamente utilizado por el Ejército estadounidense durante décadas. Su diseño cilíndrico, del tamaño de la palma de la mano, es el resultado de las lecciones aprendidas en los combates urbanos en Irak. Según Morris, la experiencia en Irak demostró que la granada M67 no siempre era la herramienta adecuada debido al alto riesgo de fuego amigo al otro lado de las paredes.
A pesar de la introducción de la M111, la granada de fragmentación M67 no será retirada del servicio. Las tropas continuarán utilizándola en terrenos abiertos, donde los efectos letales de la metralla pueden ser maximizados. La M111 se reservará específicamente para operaciones en interiores, donde la seguridad de las fuerzas amigas y la minimización de daños colaterales son prioritarias.
La historia de las granadas de mano estadounidenses se remonta a la Primera Guerra Mundial con la introducción de la Mk 2, apodada granada piña por su apariencia. Esta fue seguida por la M26 a principios de la década de 1950 y, posteriormente, por la M67 y la MK3A2 en 1968. La M111 representa un nuevo capítulo en esta historia, adaptándose a los desafíos del combate moderno y priorizando la seguridad en entornos urbanos complejos.
Paralelamente, el Cuerpo de Marines de Estados Unidos también está adquiriendo una granada BOP similar, la M21, fabricada por la empresa noruega Nammo. Esto demuestra un interés generalizado dentro de las fuerzas armadas estadounidenses en la adopción de tecnologías que reduzcan el riesgo de daños colaterales y mejoren la seguridad de las tropas en operaciones urbanas.
Es importante destacar que Estados Unidos no es el único país que utiliza armas basadas en ondas expansivas. Las granadas termobáricas, también conocidas como munición de combustible-aire, son utilizadas por varios ejércitos en todo el mundo. Estas armas liberan una niebla de combustible en el aire y luego la encienden, generando una onda expansiva y una bola de fuego que crean un efecto de vacío al extraer el oxígeno de la zona de la explosión.
La introducción de la M111 refleja una evolución en la forma en que el Ejército estadounidense aborda el combate en entornos urbanos, priorizando la seguridad de las tropas y la minimización de daños colaterales. Esta nueva arma, basada en la tecnología de ondas expansivas, representa un paso importante hacia un enfoque más preciso y responsable en las operaciones militares.











