La Habana Cuba atraviesa una profunda crisis en su sector turístico, evidenciada por una drástica disminución en el número de visitantes, incluso durante la tradicionalmente activa Semana Santa. Los datos revelan un descenso del 30% en el turismo en los dos primeros meses del año en comparación con 2025, pintando un panorama desolador para la economía de la isla.
La crisis energética, que se agudizó a partir de 2024 debido a las fallas constantes en las centrales termoeléctricas y la escasez de divisas para importar combustibles, es el principal factor detrás de esta caída. El reciente asedio petrolero por parte de Estados Unidos ha exacerbado aún más la situación, generando apagones frecuentes y dificultando el suministro de combustible para el transporte.
En esta zona Habana Vieja, Parque Central, el mítico Capitolio el turismo está malo por el problema energético. No está entrando turismo por eso ( ). Todo en Cuba está parado , lamenta Alberto Ruiz Laffitte, encargado del cuidado de los icónicos autos clásicos descapotables que solían transportar turistas.
Según cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), hasta febrero de 2026, Cuba recibió 262.496 visitantes internacionales, 112.642 menos que en el mismo período del año anterior. El sector turístico, vital para la economía cubana, ya mostraba signos de debilidad antes del agravamiento de la crisis energética. En 2025, la isla apenas recibió 1.810.663 visitantes internacionales, la cifra más baja desde 2002, excluyendo los años marcados por la pandemia de Covid-19.
La situación afecta a todos los actores del sector. Ezequiel Palacios, un cochero de la Habana Vieja, explica: Hay muy poco turismo. No hay prácticamente. Nuestro trabajo se ha hecho muy difícil; ahora hasta ofrecemos servicio a cubanos y lo cobramos en la moneda nacional .
El impacto se extiende a los principales mercados emisores. Canadá, tradicionalmente el principal proveedor de turistas a Cuba, experimentó una disminución del 28,4% en febrero, con 124.283 visitantes. Rusia también registró una caída, aunque menor, del 7,6%, alcanzando los 20.668 viajeros.
La comunidad cubana en el exterior, un mercado importante para la isla, sufrió un descenso aún más pronunciado, superando el 40%, con solo 23.002 viajeros. Estados Unidos, a pesar de su proximidad geográfica, también mostró una caída significativa del 55,9%, con 11.791 visitantes.
Otros mercados como México, Francia, España e Italia también experimentaron retrocesos. Solo Argentina y China mostraron un aumento en el número de visitantes, con 10.590 y 5.429 respectivamente, aunque estos incrementos no son suficientes para compensar las pérdidas en otros mercados.
Ante la escasez de combustible, las autoridades cubanas han comenzado a cerrar algunas instalaciones turísticas, especialmente en Varadero y los cayos del norte. El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga anunció en febrero un plan para reducir el consumo energético en el sector turístico, compactando las instalaciones y aprovechando la temporada alta.
La situación se complica aún más con la extensión del aviso de falta de combustible para aviones en todos los aeropuertos cubanos hasta el 10 de abril, debido al déficit de queroseno que afecta a las operaciones aéreas internacionales.
Tras una Semana Santa con cifras mínimas, Cuba se enfrenta a un final de temporada alta con perspectivas poco alentadoras, muy lejos de los máximos históricos de turistas registrados en 2018 (4,6 millones) y 2019 (4,2 millones). Esas cifras récord estuvieron vinculadas al deshielo de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba y a la relajación de las restricciones de viaje impuestas por Washington.
La situación del turismo en Cuba contrasta marcadamente con la de otros destinos caribeños como Punta Cana (República Dominicana) y Cancún (México), que están experimentando máximos históricos de visitantes tras la pandemia. La crisis energética y las políticas restrictivas de Estados Unidos están ahogando el potencial turístico de Cuba, dejando a la isla en una situación precaria y con un futuro incierto para su economía.










