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Aranceles Trump: Ganancias comerciales, empleos estancados e inflación al alza

Aunque varios países abren sus mercados, las empresas enfrentan menores márgenes y un entorno comercial impredecible.

Aranceles Trump: Ganancias comerciales, empleos estancados e inflación al alza

Un año después del anuncio de los aranceles más altos en casi un siglo por parte del presidente Donald Trump, la economía estadounidense presenta un panorama contradictorio. Si bien el déficit comercial ha disminuido durante diez meses consecutivos gracias a la cesión de más de 20 socios comerciales ante las amenazas arancelarias, la manufactura no ha experimentado el auge prometido y la inflación ha aumentado ligeramente.

El presidente Trump, en su discurso en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, declaró una “emergencia nacional” debido al déficit comercial, prometiendo el regreso de empleos y fábricas al país. Sin embargo, los datos revelan una realidad más compleja. El sector manufacturero ha perdido 93,000 empleos desde ese anuncio, dando empleo a 12.6 millones de trabajadores, una cifra inferior a la registrada bajo la presidencia de Joe Biden. La producción manufacturera ha crecido apenas un 1%, quedando por debajo de los niveles anteriores.

La inflación, aunque no tan pronunciada como algunos pronosticaban, ha subido un 3.1% el año pasado, superando el 2.5% de abril de 2025, según el indicador preferido de la Reserva Federal.

La estrategia arancelaria de Trump, caracterizada por amenazas frecuentes y, a menudo, retractaciones, le ha valido el apodo de “TACO” (“Trump Always Caves Out”). En febrero, la Corte Suprema declaró inconstitucionales la mayoría de sus aranceles de emergencia, obligando a la administración a reiniciar el proceso y reembolsar más de 150 mil millones de dólares.

La revisión del acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) de 2020, prevista para este año, podría enfrentar obstáculos para su aprobación en el Congreso hasta 2027. La relación comercial con China sigue siendo incierta, con una reunión programada entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en Pekín en mayo.

Mientras Estados Unidos se aleja de los acuerdos comerciales multilaterales tradicionales, otras naciones están forjando sus propias alianzas. Un nuevo acuerdo comercial entre la Unión Europea y el bloque latinoamericano Mercosur entrará en vigor provisionalmente el 1 de mayo. La UE también ha concluido negociaciones con India sobre un pacto comercial que podría implementarse el próximo año. Además, dieciséis países, incluyendo Singapur, Noruega, Chile y Nueva Zelanda, han iniciado conversaciones para fortalecer un sistema comercial basado en reglas, en contraste con el enfoque de Estados Unidos.

Las empresas estadounidenses, incluyendo gigantes como General Motors, Ford, Caterpillar, Raytheon, Macy's y Williams Sonoma, han visto reducidos sus márgenes de beneficio debido a los aranceles.

Lori Wallach, directora de la iniciativa Rethink Trade del American Economic Liberties Project, criticó la política arancelaria de Trump, afirmando que “socavó sus propios objetivos y promesas de impulsar la manufactura. Es difícil imaginar cómo se podría empeorar aún más el uso de los aranceles”.

La administración Trump insiste en que los efectos positivos de los aranceles se materializarán con el tiempo. Nick Iacovella, portavoz de la Coalición por una América Próspera, argumenta que “es injusto que la gente diga: ‘Oh, no hemos tenido un gran aumento en la producción manufacturera desde que Trump asumió el cargo’”.

Inicialmente, la administración Trump prometió una revisión exhaustiva de las prácticas comerciales de cada país antes de imponer nuevos aranceles. Sin embargo, los críticos revelaron que los gravámenes, que alcanzaban hasta el 50%, se basaban en una fórmula simplista: dividir el déficit comercial de un país con Estados Unidos entre sus exportaciones a ese país y luego reducir esa cifra a la mitad.

El presidente Trump impuso aranceles a decenas de países, sin distinción entre socios comerciales importantes e insignificantes, e incluso por motivos personales, como su descontento con los gobiernos de Brasil, Canadá y Suiza.

Los aranceles fueron utilizados principalmente para dos fines: aumentar los ingresos del gobierno y como herramienta de negociación. Las amenazas arancelarias contribuyeron a persuadir a otros gobiernos a alcanzar acuerdos comerciales con Estados Unidos.

El futuro del comercio internacional se presenta incierto, con Estados Unidos redefiniendo su papel y otras naciones buscando alternativas. La efectividad a largo plazo de la estrategia arancelaria de Trump sigue siendo objeto de debate, y los resultados hasta ahora sugieren un panorama mixto de ganancias comerciales, empleos estancados y una inflación moderada. La reunión entre Trump y Xi Jinping en mayo podría ser crucial para determinar el futuro de la relación comercial entre Estados Unidos y China, y el resultado de la revisión del T-MEC tendrá un impacto significativo en el comercio en América del Norte.

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