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Chile inició su horario de invierno 2026 este sábado 4 de abril, modificando la hora en la mayor parte del territorio nacional. El ajuste, que implica atrasar los relojes en una hora (60 minutos), tiene como objetivo adaptar el uso de la luz natural al final del verano y optimizar el consumo energético, una práctica que se remonta a 1968. La modificación se realizó a las 23:59 horas, cambiando la hora a las 23:00 horas, y rige en casi todas las regiones del país, con excepción de Aysén y Magallanes, que mantienen su huso horario.
El cambio de hora se basa en el decreto 224, que establece que durante el invierno, Chile debe retomar su horario estándar UTC-4. Esta medida busca que los ciudadanos disfruten de amaneceres más tempranos y aprovechen mejor la luz del día durante las mañanas, facilitando las actividades diarias de trabajadores y estudiantes. El horario de invierno se mantendrá vigente hasta el primer sábado de septiembre de 2026, momento en el que se volverá a adelantar la hora para dar paso al horario de verano (UTC-3).
La mayoría de los dispositivos electrónicos con conexión a internet se actualizaron automáticamente, pero se recomienda a los usuarios verificar la configuración de sus teléfonos móviles y ordenadores. En dispositivos Android e iOS, es necesario acceder a la sección de Fecha y Hora en la configuración del equipo y cambiar la zona horaria a UTC-4 Santiago de Chile. En computadores con Windows, se debe acceder al Panel de Control, ir a Fecha y Hora, y modificar la configuración correspondiente. Los usuarios de macOS pueden encontrar la opción en Configuración del Sistema, General y Fecha y Hora.
Las regiones de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo y Magallanes y de la Antártica Chilena son las únicas excepciones a este cambio de hora. Estas zonas mantienen el horario de verano, quedando una hora por delante del resto del país. En el territorio insular, que incluye la Isla de Pascua y las islas Salas y Gómez, el cambio de hora se aplicó a partir de las 22:00 horas locales.
La tradición de cambiar la hora en Chile se originó en 1968 gracias a la iniciativa de Edinson Román, un ingeniero de la empresa Chilectra. El objetivo inicial era alargar el uso de la luz de día y reducir el consumo de electricidad. A lo largo de los años, esta práctica se ha mantenido, adaptándose a las necesidades del país y buscando un equilibrio entre el aprovechamiento de la luz natural y las actividades diarias de la población.
El cambio de hora ha sido una constante en la vida de los chilenos durante décadas, y aunque ha generado debates sobre sus beneficios y desventajas, sigue siendo una medida implementada anualmente. La adaptación al nuevo horario puede requerir algunos ajustes iniciales, pero se espera que a largo plazo contribuya a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y a optimizar el uso de los recursos energéticos.
La implementación del horario de invierno es un recordatorio de la importancia de sincronizar los relojes y de estar atentos a los cambios en la configuración de los dispositivos electrónicos. Las autoridades han recomendado a la población informarse sobre los horarios vigentes y realizar los ajustes necesarios para evitar inconvenientes en las actividades diarias.
El decreto 224, que rige el cambio de hora, ha sido objeto de análisis y debate en diferentes ocasiones, pero hasta el momento no ha sido modificado. Se espera que en el futuro se evalúen posibles alternativas para optimizar el uso de la luz natural y reducir el consumo de energía, teniendo en cuenta las necesidades y características de cada región del país.
El horario de invierno en Chile es una medida que busca adaptarse a los ciclos naturales de luz y oscuridad, y que tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y optimizar el uso de los recursos energéticos. A pesar de los debates y desafíos que ha generado a lo largo de los años, sigue siendo una práctica implementada anualmente y que forma parte de la vida cotidiana de los chilenos.
La coordinación entre las diferentes instituciones y empresas de servicios básicos es fundamental para garantizar una transición fluida y sin inconvenientes durante el cambio de hora. Se espera que en los próximos días se realicen campañas de información y sensibilización para que la población esté al tanto de los horarios vigentes y pueda realizar los ajustes necesarios en sus actividades diarias.
El cambio de hora es una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la eficiencia energética y de la sostenibilidad ambiental. Al aprovechar al máximo la luz natural, se puede reducir el consumo de electricidad y contribuir a la protección del medio ambiente. La implementación del horario de invierno es un paso en esta dirección, y se espera que en el futuro se adopten medidas aún más ambiciosas para promover un desarrollo sostenible y responsable.


