Los recientes informes del Banco Central de Costa Rica (BCCR) revelan una dinámica económica compleja, caracterizada por un crecimiento sostenido, pero desconectado de la generación de empleo. Durante noviembre y diciembre de 2025, la actividad económica nacional experimentó un aumento del 4,7% y 4,8% respectivamente, superando las cifras del mismo período en 2024. Sin embargo, este crecimiento no se ha traducido en un aumento significativo de las oportunidades laborales, generando una preocupante paradoja en la economía costarricense.
El análisis del BCCR distingue claramente entre el régimen definitivo y los regímenes especiales. El régimen definitivo, principal impulsor de la variación del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), creció un 3,4% en noviembre y un 3% en diciembre. Sectores clave como los servicios profesionales, administrativos, la construcción, el transporte, el almacenamiento, las actividades financieras, la enseñanza, la salud y el comercio mostraron un desempeño positivo.
No obstante, el crecimiento más robusto se observó en los regímenes especiales, con incrementos del 14,8% y 12,8% en los meses mencionados. Este dinamismo se concentró en servicios informáticos, la manufactura de implementos médicos, la consultoría financiera y los servicios de apoyo a oficinas principales. A pesar de este crecimiento sectorial, los datos del BCCR y del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) indican una virtual paralización en la creación de empleo a nivel general. De hecho, las expectativas de contratación, según la firma Manpower, disminuyeron tanto en el cuarto trimestre de 2025 como para el primer trimestre de 2026.
La actividad agropecuaria continúa siendo un punto débil de la economía, afectada por la caída en la producción de banano y piña debido a condiciones climáticas adversas y la presencia de plagas que han reducido el rendimiento por hectárea. Esta disminución no ha sido compensada por el buen desempeño de otros productos como la carne, la leche, el pollo, la papa, las raíces, los tubérculos y las hortalizas, impulsados por la mayor demanda interna y las mejoras en la productividad gracias a la aplicación de nuevas tecnologías. La caída en la producción agrícola se ha reflejado directamente en la pérdida de empleos en los sectores de agricultura, ganadería, silvicultura y pesca.
En cuanto a la manufactura, el crecimiento se concentró principalmente en los regímenes especiales, especialmente en la producción de dispositivos médicos, impulsada por el aumento de las exportaciones. Por otro lado, la manufactura del régimen definitivo se estancó debido a la caída en las industrias del papel y los textiles, a pesar del mejor comportamiento en otros sectores como la producción de barras y alambres de hierro, morteros y hormigones, fertilizantes, pinturas, productos plásticos, jabones y alimentos como el pollo, el arroz y la leche. En general, el empleo en la actividad manufacturera disminuyó, pasando de más de 252.000 personas en el primer trimestre de 2025 a poco más de 225.000 al final del año y principios de 2026.
La construcción, por su parte, experimentó un crecimiento impulsado por las obras públicas, debido a una mayor ejecución de proyectos por parte del Consejo Nacional de Viabilidad, las municipalidades, los acueductos y alcantarillados, y los proyectos de generación eléctrica. Sin embargo, las obras privadas, como los proyectos residenciales de edificios de apartamentos, los hogares de ingresos altos y las naves industriales, disminuyeron y no fueron compensadas por el incremento en la construcción de viviendas de interés social y de hogares de ingresos medios, ni por la construcción para comercios, oficinas y estacionamientos. El empleo en la construcción disminuyó a mediados de 2025, aunque aumentó un 12,5% al final del año en comparación con el año anterior.
El comercio experimentó un crecimiento en noviembre y diciembre debido a la temporada alta, con un aumento en la comercialización de productos alimenticios, eléctricos, de ferretería y farmacéuticos. Sin embargo, al final de 2025, el sector empleaba a 352.000 personas, una cifra inferior a la de enero de 2025 y a los máximos registrados en marzo-mayo y julio-septiembre.
En el sector de servicios, se observó un crecimiento en actividades como los servicios profesionales y administrativos (publicidad, arquitectura, alquileres, agencias de viajes y limpieza de edificios), la consultoría financiera, la gestión, el apoyo y la administración para sedes centrales de multinacionales, el transporte y el almacenamiento, los servicios financieros, la educación y la salud (especialmente en el sector privado: hospitales, odontología y laboratorios clínicos), los hoteles y los restaurantes, y el turismo y las cadenas de comidas rápidas. Además, los servicios de información y comunicación, impulsados por la mayor demanda de software, ciberseguridad, servicios digitales, soporte tecnológico empresarial y mantenimiento de redes, también experimentaron un crecimiento tanto en el régimen definitivo como en los regímenes especiales.
A pesar de este crecimiento en diversas actividades del sector servicios, no se tradujo en un aumento del empleo. De hecho, muchas de estas actividades terminaron con menos plazas ocupadas. Este fenómeno se atribuye a la digitalización, la implementación de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial y el traslado de operaciones a países con menores costos. En contraste, el transporte y el almacenamiento, la comunicación y otros servicios concluyeron con un aumento en el número de contrataciones, mientras que el empleo en hogares como empleadores se mantuvo relativamente estable.
Las perspectivas de contratación para el segundo trimestre de 2026, según Manpower, indican que los sectores de finanzas y seguros, tecnología de la información, hospitalidad, comercio y logística tienen las menores expectativas de creación de empleo, con un porcentaje de empresas que planean contratar nuevos colaboradores entre el 28% y el 40%. Los sectores con mejores expectativas de contratación son la salud, la manufactura, los servicios profesionales y técnicos, y la información, donde el porcentaje de empresas que crearán nuevas plazas se ubica entre el 43% y el 48%. En general, un 43% de los empleadores en el país planean contratar personal en el segundo trimestre de 2026, una expectativa superior al 30% del primer trimestre de 2026 y 10 puntos porcentuales más alta que en el segundo trimestre de 2025.
La desconexión entre el crecimiento económico y la generación de empleo en Costa Rica plantea un desafío importante para las autoridades económicas y sociales, quienes deberán implementar políticas que fomenten la creación de empleos de calidad y que permitan aprovechar los beneficios del crecimiento económico para mejorar el bienestar de la población.












