La decimocuarta temporada de MasterChef arrancó con un millón de espectadores, eligiendo la comarca de Monterrei, en Ourense, como escenario para su prueba de exteriores. El episodio inaugural, emitido por RTVE, combinó la búsqueda de nuevos talentos culinarios con un reconocimiento a los bomberos y vecinos afectados por los incendios forestales del pasado verano, aunque la promoción de la zona resultó, según algunos, limitada.
La primera fase del programa se centró en la selección de los 16 participantes, mientras que la prueba de exteriores llevó a los aspirantes a recorrer montes y aldeas devastadas por las llamas. La intención de la productora, según declaraciones, era rendir homenaje a quienes lucharon contra los incendios y a aquellos que sufrieron sus consecuencias. Sin embargo, las imágenes de Monterrei fueron escasas, mostrando principalmente tomas aéreas de la fortaleza, que se encontraba en obras durante la grabación en enero, en un día marcado por la lluvia y la niebla.
El menú de la prueba de exteriores, ideado por los chefs del restaurante Ceibe, incluía guiños a la tierra gallega, especialmente en el postre, un bizcocho con crema de orujo que resultó ser uno de los platos mejor valorados. No obstante, el resto del menú se inclinó hacia la cocina marítima, con tres platos de pescado o marisco.
La ejecución de los platos, sin embargo, estuvo lejos de ser impecable. El equipo azul enfrentó serios problemas en la cocina, que se reflejaron en la calidad de sus creaciones. El entrante, compuesto de halófilas con percebes, espinacas, mole y crutones de pan de maíz, fue criticado por la mala cocción de las espinacas y los percebes, así como por los crutones quemados.
El segundo plato del equipo azul, unos callos de tripas de bacalao, resultó ser un auténtico desastre. Muchos de los 120 comensales presentes no pudieron probar el plato debido a la excesiva sal y a la mala preparación de las tripas. El chef Xosé Magalh es intentó salvar la situación, pero finalmente se sirvieron verduras al pilpil y, en algunos casos, tripas de bacalao incomibles.
El equipo rojo, por su parte, logró un resultado algo mejor, aunque sin destacar especialmente. Su plato principal, una merluza con salsa de choco negro, fue considerado aceptable en sabor, aunque algunos comensales señalaron que el pescado no había sido tratado con la delicadeza necesaria.
La prueba de exteriores contó con la presencia de trabajadores del servicio forestal, de la BRIF de Laza, voluntarios de Protección Civil y otros bomberos, quienes fueron los homenajeados durante el evento.
En un ambiente distendido, el chef Pepe Rodríguez aprovechó para lanzar algunas bromas sobre Ourense, como Hay un terraplén en Orense y me voy a tirar , en respuesta a las quejas de los aspirantes por cocinar para tanta gente, o Orense atrae mucho turista , al ver la multitud en las cocinas.
Una de las novedades de esta temporada fue la incorporación de Marta Sanahuja, conocida como Delicious Martha, como presentadora y jueza. Sanahuja tuvo un papel destacado en la prueba de exteriores, encargándose de repartir los equipos y pronunciando correctamente el esconxuro de la queimada.
Al final del programa, los tres jueces se limitaron a saludar el valor de los profesionales que lucharon contra el fuego y la capacidad de recuperación de los afectados. Jordi Cruz se quedó un rato más después de la grabación, posando para fotos con los invitados.
El alcalde de Monterrei, José Luis Suárez, se mostró satisfecho con la promoción que el programa supone para la comarca, destacando la espectacularidad de las imágenes de la fortaleza y la difusión que tiene el programa en España y a nivel internacional. Sin embargo, desde la asociación Veciños de Monterrei, Carmen Sola, criticó la escasa promoción de la zona y la poca presencia de la fortaleza en el programa.
En redes sociales, MasterChef generó 917.000 visualizaciones y 6.500 interacciones, con comentarios centrados en las características y la actitud de los concursantes seleccionados. El arranque de la temporada, aunque con un buen número de espectadores, dejó un sabor agridulce en Monterrei, donde se esperaba una mayor visibilidad y un homenaje más completo a quienes sufrieron los incendios. La prueba de exteriores, a pesar de sus buenas intenciones, se vio empañada por los problemas en la cocina y la falta de una promoción más efectiva de la comarca ourensana.











