Cada 31 de marzo se conmemora el Día Mundial del Cáncer Colorrectal, una enfermedad que presenta un preocupante aumento en Chile. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aprovecha esta fecha para concientizar sobre la importancia de la detección precoz, crucial ante la falta de síntomas evidentes en las primeras etapas. Actualmente, más de 3 mil personas fallecen anualmente en el país a causa de esta enfermedad, y las proyecciones indican que, para 2035, podría convertirse en el cáncer más frecuente, superando los 9 mil casos anuales y desplazando al de mama, pulmón y próstata.
Según Antonella Sanguineti, coloproctóloga de Clínica MEDS, el cáncer colorrectal ha superado al gástrico como el principal cáncer gastrointestinal en Chile, posicionándose como el segundo en mortalidad. La especialista enfatiza que, en la mayoría de los casos (90-95%), el cáncer de colon es esporádico, influenciado por factores ambientales modificables, a diferencia de los cánceres con base genética.
Un aspecto alarmante es el cambio en el perfil de los pacientes. Si bien la población mayor de 60 años sigue siendo la más afectada, se observa un incremento en el número de jóvenes diagnosticados con cáncer colorrectal, y estos casos tienden a ser más graves.
Los factores de riesgo más relevantes están ligados a la alimentación y el estilo de vida. Una dieta baja en fibra, rica en proteínas animales, el sedentarismo y la obesidad son factores clave. En los últimos años, el consumo de alimentos ultraprocesados ha exacerbado el problema, ya que aumentan la actividad inflamatoria y, por ende, el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal. La doctora Sanguineti advierte que Chile se está acercando a patrones de consumo similares a los de Estados Unidos, caracterizados por una alta ingesta de ultraprocesados y una dieta poco saludable.
La detección temprana es un desafío debido a la falta de síntomas en las etapas iniciales. Sin embargo, existen señales de alerta que requieren atención médica inmediata, como anemia sin causa aparente, masas palpables, cambios en los hábitos intestinales y sangrado.
La coloproctóloga de Clínica MEDS recomienda realizar una colonoscopía a partir de los 50 años, o incluso a los 45 años según las guías internacionales. En caso de antecedentes familiares, se sugiere adelantar el examen a los 40 años o 10 años antes de la edad en que fue diagnosticado el familiar afectado. La inteligencia artificial está mejorando la precisión de las colonoscopías, permitiendo detectar lesiones premalignas, como pólipos, con mayor sensibilidad. El test de hemorragia oculta en deposiciones también es una herramienta útil para la pesquisa precoz.
Para prevenir el cáncer colorrectal, la especialista enfatiza la importancia de la actividad física regular (caminar al menos 30 minutos al día), una dieta rica en fibra (incluyendo alimentos como avena, chía y té verde, que poseen propiedades antiangiogénicas), evitar el sedentarismo, controlar el peso y reducir el consumo de alimentos ultraprocesados.
Un estudio de la Universidad de Oxford, Reino Unido, ha revelado un aumento de los casos de cáncer de colon entre personas de 25 a 49 años en varios países, lo que implica un cambio en la edad típica de diagnóstico, que tradicionalmente se situaba entre los 50 y 74 años. Gustavo Bresky Ruiz, presidente de la Sociedad Chilena de Gastroenterología (SChGE), confirma que esta tendencia se observa también en Chile.
El estudio europeo indica que en más de 40 de los 50 países analizados, las tasas de cáncer de colon están aumentando en personas jóvenes y disminuyendo en las de mayor edad, lo que evidencia una necesidad urgente de atención por parte de científicos y autoridades sanitarias. Bresky Ruiz expresa su preocupación por el hecho de que Chile sea el país que ha experimentado el mayor aumento en el diagnóstico de cáncer colorrectal en menores de 50 años a nivel mundial. Esta situación subraya la importancia de adaptar las estrategias de prevención y detección temprana a las nuevas realidades epidemiológicas. La concientización y la adopción de hábitos de vida saludables son fundamentales para combatir esta creciente amenaza a la salud pública.












