La región de Jersón, en Ucrania, se ha convertido en escenario de una preocupante táctica militar rusa: el uso de pequeños drones para acechar a civiles, denunciada por la prensa ucraniana como un safari humano . Ante esta creciente amenaza, veteranos del ejército ucraniano han comenzado a impartir formaciones especializadas cerca de Kiev para enseñar a la población a enfrentar este peligro, especialmente a los trabajadores humanitarios que operan cerca de la línea del frente.
La situación en el este de Ucrania es cada vez más crítica, con civiles convirtiéndose en blancos frecuentes de estos drones teledirigidos. Esta táctica no solo pone en riesgo la vida de los ciudadanos, sino que también dificulta significativamente el acceso de las organizaciones humanitarias a las zonas más afectadas, obstaculizando la entrega de ayuda esencial.
Nuestro corresponsal en Kiev, Lucas Lazo, tuvo la oportunidad de participar en uno de estos entrenamientos, presenciando de primera mano la preparación que se está brindando a quienes se enfrentan a esta nueva realidad.
Durante el ejercicio, se simuló un escenario realista: un individuo caminando por un bosque. De repente, un dron emergió entre los árboles, realizando maniobras de búsqueda hasta detectar al objetivo escondido detrás de un tronco. En ese momento, el dron lanzó una carga explosiva, demostrando la letalidad de esta amenaza.
Este tipo de entrenamiento es crucial para las organizaciones que trabajan cerca de la línea del frente , explicó Volodia, responsable de seguridad de una ONG internacional. Necesitamos estar preparados para identificar y responder a estos ataques . Una decena de personas participaron en la instrucción, enfrentando diversos escenarios inspirados en las condiciones reales del frente ucraniano.
La sofisticación de los drones utilizados por las fuerzas rusas es un factor de creciente preocupación. Los drones son cada vez más sofisticados, vuelan más lejos y son más letales , advirtió Volodia. La ampliación de la denominada zona de muerte ha aumentado el riesgo para los trabajadores humanitarios en Ucrania . Esta zona de muerte se refiere al área donde la presencia de drones y la posibilidad de ataques hacen que cualquier actividad sea extremadamente peligrosa.
Los instructores se enfrentan al desafío constante de actualizar sus conocimientos para mantenerse al día con los avances tecnológicos en el campo de los drones. Nazar, un veterano de guerra y amputado de la pierna derecha, explicó: Con nuestros colegas, aprovechamos la experiencia de otros países, de otros instructores, así como la de nuestras unidades de combate ucranianas. Si no seguimos la evolución de las tecnologías, ya no podremos garantizar nuestra propia seguridad .
La situación es tan grave que el acceso a los civiles que viven cerca de la línea del frente se ha vuelto casi imposible. Las organizaciones humanitarias se ven obligadas a tomar medidas extremas para proteger a su personal y garantizar la entrega de ayuda.
Según datos parciales proporcionados por INSO, una organización especializada en la seguridad del trabajo humanitario, al menos 35 empleados de ONG han perdido la vida en Ucrania desde el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero de 2022. Esta cifra alarmante subraya la urgencia de abordar esta amenaza y proteger a quienes trabajan para ayudar a los más vulnerables.
La creciente sofisticación de los drones y su uso indiscriminado contra civiles plantean serias preguntas sobre el cumplimiento de las leyes de la guerra y la protección de la población civil en Ucrania. La comunidad internacional debe tomar medidas para exigir responsabilidades a los responsables de estos actos y garantizar que se respeten los derechos humanos.
Mientras tanto, los esfuerzos de entrenamiento y preparación continúan, brindando a los civiles y trabajadores humanitarios las herramientas necesarias para sobrevivir en un entorno cada vez más peligroso. La esperanza es que, a través de la capacitación y la conciencia, se pueda mitigar el riesgo y proteger a aquellos que se encuentran en la línea del frente de esta guerra moderna. La situación en Jersón y otras regiones del este de Ucrania es un claro recordatorio de la brutalidad de la guerra y la necesidad urgente de encontrar una solución pacífica al conflicto. La amenaza de los drones, sin embargo, se suma a la lista de peligros que enfrentan los civiles ucranianos, complicando aún más la ya difícil situación humanitaria en el país.











