Quito vivió este 29 de marzo una emotiva procesión del Domingo de Ramos, organizada por el padre Jhon Castro, que congregó a miles de fieles desde la Basílica del Voto Nacional hasta la iglesia de San Francisco. La manifestación religiosa, que ya cuenta con 23 años de tradición en la capital, estuvo marcada por la fe cristiana, el fervor popular y la expresión cultural del país.
El evento no solo fue una demostración de devoción, sino también un espacio para elevar plegarias por la paz y la seguridad, temas que preocupan profundamente a la sociedad ecuatoriana. “Pedimos sobre todo por la paz, hay mucha inseguridad, mucha violencia”, expresó el padre Castro, reflejando el sentir de muchos de los asistentes.
La procesión se vio enriquecida por la participación de dos bandas musicales que acompañaron el recorrido, creando un ambiente festivo y solemne. El Cristo de Domingo de Ramos cerró la procesión, simbolizando el inicio de la Semana Santa.
Entre los asistentes, Yolanda Estrella, proveniente del sector La Comuna, compartió su experiencia de asistir a la procesión desde los 16 años. “Pido sobre todo por el bienestar de mi trabajo, la familia y mis hijos”, manifestó, evidenciando la conexión personal y las esperanzas que los fieles depositan en esta tradición.
Historias de fe y superación personal también estuvieron presentes. Edgar Pazmiño, oriundo de Solanda, relató cómo, tras sufrir un accidente automovilístico que le provocó una fractura craneoencefálica hace veinte años, encontró en la fe la fuerza para recuperarse. “Hace unos veinte años me atropelló un carro y tuve fractura craneoencefálica y mire cómo estoy ahora”, expresó Pazmiño, mostrando su gratitud y devoción.
La fundación Jacchigua tuvo un papel destacado en la procesión, aportando una parte de su ballet folclórico y 1.200 ramos para ser repartidos entre los participantes. Rafael Camino, presidente de Jacchigua, destacó la importancia de esta tradición para mantener vivas las costumbres y la identidad cultural del país.
Katherine Mora, quien lleva 10 años interpretando a la Virgen de Legarda, conocida también como la del Panecillo, representó a la imagen religiosa acompañada de sus colegas, quienes encarnaron a ‘Las novias de los Andes’ con diferentes productos típicos. “Ecuador es un país de fe, el cual día a día se ha levantado en oración”, comentó Mora, resaltando el arraigo religioso de la nación.
Un toque singular lo aportó Richard Landeta, quien llegó desde Ibarra con sus capibaras vestidas con cucuruchos. Landeta confeccionó 2.000 cucuruchos para sus animales, añadiendo un elemento lúdico y original a la procesión.
La programación de la Semana Santa continuará con la peregrinación del Viernes Santo, el próximo 3 de abril. La iglesia de San Francisco abrirá sus puertas a las 06:00 para recibir a los fieles provenientes de diferentes provincias. La caminata iniciará a las 09:30 y culminará con una misa campal a las 16:00, según informó el padre Castro.
Además, Jacchigua organizará la procesión de Las Luces el jueves 2 de abril, a partir de las 19:00. El recorrido comenzará en la Basílica, avanzará por la calle Rocafuerte y finalizará en el convento de Santo Domingo, anticipó Camino.
Finalmente, el sábado 4 de abril se llevará a cabo la procesión de la Virgen de los Dolores, que recorrerá desde la Mama Cuchara por la Ronda, la calle Cuenca y la Bolívar, según indicó el presidente de Jacchigua.
La procesión del Domingo de Ramos en Quito no solo es una manifestación religiosa, sino también un reflejo de la cultura, la fe y las esperanzas de un pueblo que busca paz y bienestar en medio de los desafíos que enfrenta. La Semana Santa se presenta como un tiempo de reflexión, oración y renovación espiritual para los ecuatorianos.


