La industria del videojuego en España experimenta un crecimiento notable, con un aumento de estudios activos del 25% entre 2020 y 2024, alcanzando los 815, y una facturación de 1.425 millones de euros en 2023. Sin embargo, este sector en expansión presenta una notable desigualdad de género: solo el 26% de sus profesionales son mujeres, superando ligeramente la media europea del 24,4%.
Históricamente, la industria no siempre fue tan desequilibrada. Expertas como Beatriz Legerén, de la Universidad de Vigo, recuerdan figuras pioneras como Carol Shaw y Donna Bailey en los años 70 y 80. No obstante, un giro en el mercado estadounidense, con la comercialización de consolas como PlayStation dirigida principalmente al público masculino, relegó a las mujeres a un segundo plano.
La falta de referentes femeninos también ha sido un obstáculo. Sara López Productions, compositora de bandas sonoras, relata cómo creció sin modelos a seguir, encontrando personajes femeninos estereotipados. La situación comenzó a cambiar con la Nintendo DS, que amplió el público objetivo y atrajo a más mujeres a la industria, tanto en roles de diseño como de programación y música.
A pesar de los avances, la brecha persiste. Patricia Bondía, cofundadora de Scientific Videogames, señala que algunos videojuegos perpetúan un ambiente hostil para las mujeres, quienes a menudo recurren a nombres masculinos para evitar discriminación. No obstante, Bondía y su empresa demuestran que es posible superar barreras y utilizar los videojuegos para la divulgación científica.
Se espera que el sector genere 23.146 empleos para 2030, duplicando la cifra actual, y la industria reconoce la necesidad de incorporar más talento femenino. Mónica Ibars, directora del museo OXO del videojuego, destaca la diversidad de profesiones disponibles, más allá de la programación y el diseño. La transformación actual no es una moda, sino un cambio estructural y social que enriquece la industria.
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