La Guardia Revolucionaria iraní ha emitido una amenaza directa tras los ataques israelí-estadounidenses contra dos de las principales siderúrgicas de Irán, así como instalaciones nucleares. El comandante de la Fuerza Aeroespacial, Mayid Musavi, advirtió en X que “ustedes mismos iniciaron el juego con fuego y los ataques contra infraestructuras. Esta vez la ecuación ya no será ‘ojo por ojo’; ¡esperen!”. Musavi instó a los empleados de empresas industriales vinculadas a Estados Unidos e Israel a abandonar inmediatamente sus lugares de trabajo para evitar poner en riesgo sus vidas, interpretándose esto como una amenaza explícita de represalias contra infraestructura regional.
Los ataques del viernes afectaron a las siderúrgicas de Mobarakeh y Juzestán, según autoridades iraníes, que reportaron daños materiales pero sin víctimas mortales. Esta ofensiva representa un cambio en el tipo de objetivos militares, dirigiéndose hacia infraestructuras clave del país persa. Irán ha respondido en días previos con el lanzamiento de misiles y drones contra objetivos en Israel y otros países de Oriente Medio.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, denunció que Teherán impondrá “un precio muy alto por los crímenes israelíes”, tras los ataques a los complejos siderúrgicos y dos instalaciones nucleares. Araqchi detalló que “Israel atacó dos de las mayores siderúrgicas de Irán, una planta eléctrica y sitios nucleares civiles, entre otras infraestructuras”, y que “Israel afirma que actuó en coordinación con Estados Unidos”.
El canciller subrayó que la acción contradice la prórroga anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump para suspender ataques contra la infraestructura energética iraní, un plazo que había sido ampliado menos de 24 horas antes. Según Trump, la extensión del cese de ataques fue solicitada por el propio gobierno iraní, en medio de negociaciones que describió como “en curso y yendo muy bien”.
Las fuerzas israelíes confirmaron haber atacado el viernes el reactor de agua pesada de Arak y una planta de procesamiento de uranio en Yazd, en el centro de Irán. El reactor de Arak, descrito como un sitio clave para la producción de plutonio, había sido inutilizado tras el acuerdo nuclear de 2015. La planta de Yazd produce materia prima para el enriquecimiento de uranio, según el ejército israelí, que aseguró que el ataque debilita el programa nuclear de la República Islámica. La Organización de Energía Atómica de Irán señaló que no hubo víctimas ni fugas radiactivas en ninguna de las instalaciones bombardeadas y que la población no debía preocuparse.
La advertencia de la Guardia Revolucionaria incluyó un llamado a los empleados de sitios industriales de la región con participación estadounidense o israelí a evacuar sus puestos de trabajo, bajo la promesa de inminentes ataques de represalia. La amenaza fue reafirmada por Musavi, quien recordó que “ya nos pusieron a prueba una vez” y advirtió que esta vez la respuesta no se limitará a la reciprocidad.
La escalada de ataques a instalaciones industriales y nucleares en Irán se produce en el contexto de una guerra declarada en la región desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron bombardeos conjuntos sobre territorio iraní. Irán ha replicado con ataques de misiles y drones contra Israel y otros países del entorno, sin que hasta ahora se haya producido un alto el fuego. La situación plantea serias preocupaciones sobre una posible escalada del conflicto en Oriente Medio y sus consecuencias a nivel regional e internacional. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de los acontecimientos, buscando una solución diplomática que evite una mayor confrontación. La amenaza de represalias de Irán, combinada con la advertencia a los empleados de empresas vinculadas a Estados Unidos e Israel, aumenta la tensión y la incertidumbre en la región. La posibilidad de ataques a infraestructura regional podría tener un impacto significativo en la economía y la seguridad de los países involucrados. La postura de Estados Unidos, que inicialmente había suspendido ataques a la infraestructura energética iraní, se ha visto cuestionada por la reciente ofensiva israelí, lo que podría complicar aún más las negociaciones en curso. El futuro de las conversaciones y la posibilidad de alcanzar un acuerdo que ponga fin a la escalada del conflicto son inciertos.


