La ministra secretaria general de Gobierno, Mara Sedini, tuvo un rol significativamente menos protagónico durante la vocería presidencial de este viernes en La Moneda, en un contexto de crecientes críticas al manejo comunicacional del gobierno. La estrategia del Ejecutivo parece haber sido disminuir su participación, limitándola a un rol de conductora del espacio, mientras que los ministros de Transportes, Interior y Energía abordaron las medidas paliativas ante la contingencia energética.
Fuentes de Palacio indican que esta reducción no fue accidental, sino una decisión deliberada para reforzar el papel de Sedini como articuladora del gabinete, en lugar de profundizar en detalles técnicos. En vocerías anteriores, la ministra había tenido intervenciones más extensas, superando los 20 minutos en algunas ocasiones, mientras que este viernes su participación se limitó a tres minutos y medio.
Sedini intentó establecer el marco narrativo del gobierno frente al alza de los combustibles, apelando a la emocionalidad y conectando la situación con las preocupaciones domésticas de las familias chilenas, pero sin ofrecer datos concretos sobre montos, plazos o mecanismos específicos.
La vocera también respondió a las críticas transversales recibidas por el Ejecutivo, asegurando que la comunicación se centra en informar a la ciudadanía sobre los planes del gobierno, como el “Desafío 90” y el Plan de Reconstrucción, y que estas comunicaciones van acompañadas de acciones concretas.
El presidente Kast respaldó a Sedini, agradeciendo su trabajo, aunque fuentes internas revelan que antes de su designación como vocera, se consideraron otras opciones como Karla Rubilar y Ena von Baer. Existe preocupación en la interna del gobierno por la falta de experiencia política de Sedini y por el impacto de las críticas en redes sociales.
La posibilidad de que Sedini sea reemplazada en caso de que la presión contra el gobierno continúe aumentando también se discute en los pasillos de La Moneda. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.


