La Habana, Cuba – En la concurrida calle Reina de La Habana, un creciente número de personas recurre a la venta de artículos de segunda mano como una forma de complementar sus ingresos y hacer frente a las dificultades económicas. Entre ellos se encuentra Ramiro Chapman, un licenciado en Economía de 76 años, quien tras su jubilación ha convertido esta actividad en una fuente de sustento diario.
Chapman ofrece una variada selección de productos, desde cables eléctricos y electrodomésticos hasta discos viejos, casetes y piezas de repuesto. “Aunque algunos productos estén algo deteriorados, todos funcionan y los vendo a un precio mucho más bajo que cualquier tienda”, explica el jubilado, destacando la utilidad de cada artículo.
A pocos metros, Eulido Ortiz Vázquez comparte una situación similar. Ortiz explica que muchos vendedores en la calle provienen de sectores con bajos ingresos y carecen de vivienda propia. “Algunas personas nos regalan ropa, zapatos y otros artículos que ya no usan. Nosotros los limpiamos, los ponemos en buen estado y los vendemos a precios módicos”, comenta.
Esta práctica no solo representa una oportunidad económica para quienes la ejercen, sino también una alternativa para aquellos que no pueden acceder a los precios de las tiendas. La venta de artículos usados se ha convertido en una forma de darle una segunda vida a objetos que de otro modo serían desechados, promoviendo un consumo más consciente y accesible.
La situación refleja las dificultades económicas que enfrentan muchos cubanos, obligándolos a buscar alternativas para subsistir. Si bien esta actividad permite a algunos evitar la dependencia de la caridad, también pone de manifiesto la necesidad de políticas que garanticen una jubilación digna y oportunidades de empleo para todos. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.


