Washington – El presidente Donald Trump ha pospuesto por diez días su amenaza de atacar instalaciones energéticas en Irán, alegando una solicitud del gobierno iraní en el contexto de negociaciones de paz, aunque Teherán niega rotundamente la existencia de dichas conversaciones. El republicano había dado previamente un ultimátum de 48 horas para que Teherán reabriera el estrecho de Ormuz, bajo la amenaza de destruir centrales eléctricas.
En una publicación en su plataforma Truth Social, Trump anunció la pausa hasta el lunes 6 de abril a las 20 horas (hora del este), insistiendo en que las “conversaciones continúan” y acusando a los medios de difundir “noticias falsas”. El mandatario instó a los funcionarios iraníes a tomarse las negociaciones “en serio” antes de que “sea demasiado tarde”.
El enviado especial de Washington para Medio Oriente, Steve Witkoff, señaló la existencia de “fuertes indicios” sobre la “posibilidad” de un acuerdo. Trump sugirió que el permiso de Irán para el paso de diez petroleros, incluyendo algunos con bandera de Pakistán, por el estrecho de Ormuz es un gesto de “buena voluntad”.
Irán, por su parte, ha permitido la navegación a buques de países “no hostiles” y ha respondido a la propuesta de paz estadounidense a través de Pakistán, esperando una respuesta. Sin embargo, una fuente iraní denunció que las afirmaciones de Washington sobre su disposición a negociar son parte de un “tercer proyecto de engaño” para preparar nuevas acciones agresivas.
El canciller iraní, Abbas Araghchi, criticó la solicitud de negociaciones simultánea a los ataques y el despliegue militar estadounidense como una “señal de contradicción”. Mientras tanto, el Departamento de Guerra de EE.UU. analiza el despliegue de 10,000 soldados adicionales a Medio Oriente. La retórica de Trump se produce en un contexto de creciente presión política y disparada de los precios del petróleo.
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