La crisis de combustible, agravada por el bloqueo de Estados Unidos, está ejerciendo una presión insostenible sobre el sistema de salud cubano, obligando a los médicos a tomar decisiones desgarradoras sobre qué pacientes reciben atención inmediata y cuáles deben esperar, incluso si eso significa poner en riesgo sus vidas. La situación, descrita como dramática por directivos y profesionales de la salud, se ha intensificado desde que el gobierno estadounidense, bajo la administración de Donald Trump, impuso un bloqueo petrolífero de facto a la isla en enero.
El cardiocentro pediátrico William Soler, en La Habana, es un microcosmos de esta crisis. Durante una reciente visita de periodistas de la AFP, se observó a madres con mascarillas permaneciendo junto a sus hijos en habitaciones tenuemente iluminadas, dependiendo de la luz natural. El hospital, único en su tipo en Cuba, se enfrenta a una escasez crónica de recursos y equipos obsoletos, pero la falta de combustible ha exacerbado la situación hasta un punto crítico.
La cardiologista Herminia Palenzuela, con 79 años de experiencia, explicó que el hospital se ve forzado a tomar decisiones dificílimas . Los niños con casos menos graves se ven relegados al final de la lista, simplemente esperando a que haya recursos disponibles. El centro atiende a recién nacidos, niños y mujeres embarazadas con cardiopatías críticas, y la prioridad siempre se da a aquellos pacientes que corren el mayor riesgo de morir en cualquier momento.
Los recursos siempre son reservados para este tipo de paciente porque son los que pueden morir a cualquier momento , afirmó Palenzuela. El hospital cuenta con 100 camas, pero no todas están en uso debido a la necesidad de racionar equipos e insumos para los pacientes en estado crítico. Gostaríamos de operar más, pero los recursos no lo permiten , añadió la médica.
La crisis energética se manifiesta en apagones diarios, incluyendo dos cortes nacionales en la última semana. Aunque el gobierno prioriza el suministro de energía a los hospitales a través de generadores, las dificultades persisten. Algunos profesionales de la salud se ven obligados a caminar kilómetros para llegar al trabajo debido a la falta de transporte público.
Eugenio Selman, director del cardiocentro, reconoció que la escasez de medicamentos y equipos es un problema de larga data, vinculado al embargo estadounidense, pero que la situación actual ha alcanzado niveles dramáticos . La interrupción del suministro de petróleo de Venezuela, tras la caída de Nicolás Maduro en enero, ha agravado aún más la crisis.
Yaima Sánchez, madre de un niño con taquicardia, expresó su alivio por haber conseguido atención para su hijo gracias a la disponibilidad de un equipo. Sin embargo, reconoció que el equipo no siempre está disponible o funciona correctamente debido a la falta de baterías. Venho com a esperan a de que os médicos me atendam com o que tiverem , dijo, reflejando la incertidumbre y la desesperación de muchas familias cubanas.
Según datos del Ministerio de Salud, más de 96.000 cubanos, incluyendo 11.000 niños, están actualmente en lista de espera para cirugías, en medio de una reorganización del sistema de salud para hacer frente a la crisis.
En un gesto de solidaridad, el hospital recibió recientemente medicamentos, alimentos y productos de higiene enviados por un convoy internacional que transportó 50 toneladas de ayuda humanitaria a la isla. La situación es claramente difícil y por eso hacemos lo que es justo: llevar ayuda , afirmó la activista italiana Martina Steinwurzel, quien participó en el convoy.
La comunidad internacional también está respondiendo a la crisis. Francisco Pichón, coordinador de la ONU en Cuba, anunció un plan de emergencia de 94,1 millones de dólares (aproximadamente 496,78 millones de reales) para facilitar la importación de combustible y mantener los servicios esenciales.
Si la situación actual continúa y las reservas de combustible se agotan, tememos una rápida deterioración, con posible pérdida de vidas , advirtió Pichón, subrayando la urgencia de la situación. La crisis en el sistema de salud cubano es un claro reflejo de las consecuencias del bloqueo estadounidense y la interrupción del suministro de petróleo, y pone de manifiesto la necesidad de una solución urgente para evitar una catástrofe humanitaria. La comunidad médica cubana, a pesar de las enormes dificultades, continúa luchando por salvar vidas, pero su capacidad está siendo puesta a prueba al límite.












