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¡BOMBA EN U DE CHILE! Narcobarra controla desde adentro

La investigación expuso un encuentro del directivo con el líder de la banda y a jugadores de la institución hablando por videollamada.

¡BOMBA EN U DE CHILE! Narcobarra controla desde adentro

La Universidad de Chile se encuentra sumida en una profunda crisis institucional tras revelaciones explosivas que vinculan a directivos y jugadores del club con una peligrosa banda criminal que opera dentro de su barra brava, "Los de Abajo". Una investigación periodística de T13 ha destapado una red de contactos y reuniones que comprometen la integridad de la institución y levantan serias sospechas sobre posibles actos de corrupción y colaboración con el crimen organizado.

El epicentro del escándalo es Aldo Marín, director ejecutivo de Azul Azul, la empresa administradora de Universidad de Chile. Fotografías obtenidas por T13 lo muestran reunido en un servicentro con Víctor Poblete, alias "Vitoco", líder de la banda "Los Wayans", actualmente detenido y acusado de tráfico de drogas y asociación ilícita. Ante la evidencia, Marín admitió conocer a Poblete, pero alegó no recordar el contenido de la conversación que sostuvieron. Esta declaración ha sido recibida con escepticismo por diversos sectores, quienes exigen una explicación más detallada y transparente sobre la naturaleza de su vínculo con el líder criminal.

Pero la investigación no se detiene ahí. Las revelaciones se extienden al plantel de honor, con capturas de pantalla de redes sociales que evidencian videollamadas realizadas por "Vitoco" desde el interior de un centro penitenciario con los jugadores Marcelo Morales y Lucas Assadi. Estas comunicaciones, que habrían tenido lugar en fechas recientes, sugieren una relación de cercanía entre los futbolistas y el líder de la banda, generando interrogantes sobre posibles presiones, favores o incluso implicación en actividades ilícitas.

Hasta el momento, ni el club ni los jugadores involucrados han emitido declaraciones oficiales al respecto. El silencio ha alimentado la especulación y la indignación de los hinchas, quienes exigen respuestas claras y contundentes. La falta de transparencia ha sido duramente criticada por la prensa y por figuras del mundo del fútbol, quienes consideran que la Universidad de Chile debe tomar medidas urgentes para esclarecer los hechos y sancionar a los responsables.

La Policía de Investigaciones (PDI) ha iniciado una investigación formal para determinar el alcance real de la influencia de esta "narcobarra" y si existieron beneficios directos hacia la organización criminal por parte de personeros ligados a la institución. Los detectives están analizando las comunicaciones interceptadas, los movimientos financieros y las relaciones personales de los involucrados para reconstruir la trama criminal y determinar si se han cometido delitos como cohecho, lavado de dinero o tráfico de influencias.

El caso ha generado una ola de críticas hacia la administración de Azul Azul, acusada de negligencia y falta de control sobre la barra brava. Se cuestiona cómo un líder criminal como "Vitoco" pudo tener acceso a directivos y jugadores del club, y cómo se permitió que la banda se infiltrara en las estructuras de la institución. Algunos analistas sugieren que la barra brava habría sido utilizada como una herramienta para ejercer presión sobre la administración, obtener beneficios económicos o incluso manipular resultados deportivos.

La situación es particularmente grave considerando la historia y la tradición de la Universidad de Chile, un club que siempre se ha caracterizado por su compromiso con los valores sociales y deportivos. La infiltración de una banda criminal representa un duro golpe a la imagen de la institución y pone en riesgo su credibilidad.

El escándalo ha provocado una profunda división entre los hinchas, algunos de los cuales exigen la renuncia de los directivos y la expulsión de los jugadores involucrados, mientras que otros prefieren esperar los resultados de la investigación antes de tomar una postura definitiva. Sin embargo, la mayoría coincide en que la Universidad de Chile debe tomar medidas drásticas para limpiar su imagen y recuperar la confianza de sus seguidores.

La investigación de T13 ha revelado que "Los de Abajo" no son solo una barra brava común, sino una organización criminal con una estructura jerárquica y una amplia red de contactos. La banda estaría involucrada en actividades como el tráfico de drogas, la venta ilegal de entradas, la extorsión y la violencia. Se sospecha que "Vitoco" habría utilizado su influencia para controlar el acceso al estadio, manipular los precios de las entradas y obtener beneficios económicos a través de la venta de productos falsificados.

Además, la investigación ha puesto de manifiesto la falta de control por parte de las autoridades sobre las barras bravas en Chile. Se critica la permisividad con la que se han tolerado los actos de violencia y vandalismo protagonizados por estos grupos, y se exige una mayor coordinación entre la policía, los clubes y las autoridades para prevenir y sancionar estos delitos.

El caso de la Universidad de Chile es solo un ejemplo de la creciente influencia del crimen organizado en el mundo del fútbol chileno. En los últimos años, se han registrado casos similares en otros clubes, lo que ha generado preocupación en las autoridades y en la opinión pública. Se considera que las barras bravas se han convertido en un caldo de cultivo para el crimen organizado, y que es necesario tomar medidas urgentes para combatir esta amenaza.

La Universidad de Chile se enfrenta a un futuro incierto. La investigación de la PDI podría revelar nuevos datos y ampliar la lista de implicados. La institución deberá tomar decisiones difíciles para recuperar su credibilidad y asegurar su futuro. La transparencia, la honestidad y la colaboración con las autoridades serán fundamentales para superar esta crisis y construir un club más limpio y respetado. El futuro de la "U" está en juego.

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