Brasilia – El Supremo Tribunal Federal (STF) ha cerrado la puerta a los últimos recursos de la defensa del ex-juez Rafael de Araujo Romano, confirmando su condena por el delito de violación contra su propia nieta. Romano, quien se entregó a las autoridades en Manaus el pasado viernes 20 de marzo, deberá cumplir su pena en régimen cerrado. La decisión, firmada por el ministro Dias Toffoli, pone fin a una larga batalla legal y marca un hito en la lucha contra el abuso sexual, especialmente dentro de las estructuras de poder.
El caso, que salió a la luz en 2018, conmocionó a la opinión pública brasileña. La víctima, quien prefirió mantener su anonimato, reveló a su madre los abusos que había sufrido desde 2009, cuando tenía apenas 10 años, hasta 2016, a los 14. La madre, devastada por la confesión, denunció inmediatamente el caso al Ministerio Público, dando inicio a una investigación exhaustiva que culminó con la acusación formal contra Romano.
La defensa del ex-juez argumentó que existían recursos pendientes en el STF y que la ejecución de la pena violaba la presunción de inocencia. Alegaron un supuesto error de la Secretaría del STF al certificar el fin del proceso, a pesar de la existencia de un recurso aún no resuelto. Sin embargo, el ministro Toffoli rechazó estos argumentos, señalando que la reclamación constitucional presentada por la defensa no cumplía con los requisitos necesarios para una intervención del STF.
En su decisión, Toffoli enfatizó que la reclamación constitucional solo puede ser utilizada cuando exista una relación directa entre el acto cuestionado y decisiones anteriores de la Corte, lo cual no se demostró en este caso. El ministro también subrayó que el STF no puede reevaluar supuestos errores procesales ni sustituir los recursos previstos en la legislación.
La condena de Romano no solo implica su encarcelamiento, sino también la posible pérdida de su cargo público y la cancelación de su pensión. La Justicia ha ordenado a los órganos competentes que evalúen estas medidas, lo que podría significar un golpe adicional para el ex-juez.
La reacción de la madre de la víctima fue de alivio y satisfacción. En una entrevista concedida a la Rede Amazônica en 2018, la madre describió el momento en que su hija le reveló los abusos como "un susto, una necesidad de respirar, una completa falta de piso". La madre también expresó su indignación en las redes sociales, calificando a Romano como un "monstruo horroroso" y un "pedófilo".
Este caso ha reabierto el debate sobre la necesidad de proteger a las víctimas de abuso sexual y de garantizar que los perpetradores rindan cuentas por sus crímenes. Organizaciones de derechos humanos han elogiado la decisión del STF y han instado a las autoridades a tomar medidas más enérgicas para prevenir y combatir el abuso sexual, especialmente contra menores de edad.
La decisión del STF también envía un mensaje claro a otros posibles perpetradores: la justicia alcanzará a quienes abusan de su poder y confianza para cometer actos atroces. La condena de Romano es un recordatorio de que nadie está por encima de la ley y que el abuso sexual no será tolerado.
El caso Romano se suma a una serie de denuncias recientes de acoso sexual y abuso de poder en Brasil, incluyendo la denuncia contra un teniente coronel por acoso sexual contra una colega y el descubrimiento de un esquema de fraudes en concursos públicos conocido como "Pagou, passou". Estos casos han generado una creciente preocupación por la impunidad y la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y fiscalización.
Además, la reciente suspensión del PIX por parte del BTG Pactual debido a un ataque hacker y la amenaza de Irán de cerrar el Estreito de Ormuz son ejemplos de la creciente inestabilidad y los desafíos que enfrenta Brasil y el mundo en el ámbito de la seguridad y la economía.
En el ámbito de la salud, el estreno de una serie en Fantástico con Felca sobre salud mental destaca la importancia de abordar este tema tabú y de brindar apoyo a quienes sufren de problemas de salud mental.
La decisión del STF en el caso Romano es un paso importante en la lucha contra el abuso sexual y en la defensa de los derechos de las víctimas. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para garantizar que todos los niños y niñas estén protegidos y que los perpetradores rindan cuentas por sus crímenes. La sociedad brasileña debe seguir trabajando para crear una cultura de respeto y tolerancia cero hacia el abuso sexual, y para brindar apoyo y protección a las víctimas.


