El suplemento antioxidante glutatión, promocionado durante décadas como un aliado de la salud, podría estar, paradójicamente, impulsando el crecimiento de células cancerosas, según un innovador estudio del Instituto del Cáncer Wilmot de la Universidad de Rochester. La investigación, publicada en la prestigiosa revista Nature, revela que las células tumorales son capaces de “robar” y metabolizar el glutatión, utilizándolo como una fuente alternativa de nutrientes, especialmente cisteína, para sobrevivir y proliferar en entornos con recursos limitados. Este hallazgo desafía la creencia generalizada sobre los beneficios del glutatión y plantea serias dudas sobre la conveniencia de su suplementación, especialmente en pacientes oncológicos.
El equipo de investigación, liderado por el Dr. Isaac Harris y conformado por los doctores Fabio Hecht, Marco Zocchi, Tom Driver y Joshua Munger, descubrió que las células cancerosas, al enfrentarse a situaciones de estrés ambiental, activan mecanismos metabólicos que les permiten descomponer el glutatión presente en su entorno. Este proceso, mediado por enzimas gamma-glutamiltransferasas, libera componentes esenciales como el glutamato, la cisteína y la glicina, que las células tumorales aprovechan para mantener su crecimiento y replicación. La cisteína, en particular, emerge como un nutriente crucial, ya que es un aminoácido limitante en muchos microambientes tumorales.
“Durante décadas, hemos considerado el glutatión como el ‘antioxidante maestro’, un protector celular fundamental. Sin embargo, nuestra investigación demuestra que, en el contexto del cáncer, esta molécula puede convertirse en un combustible para el tumor”, explica el Dr. Harris. “Las células cancerosas son increíblemente adaptables. Cuando se les niegan los nutrientes convencionales, recurren al glutatión como una fuente alternativa, lo que les permite resistir los tratamientos y seguir creciendo”.
El estudio se basó en un análisis exhaustivo de muestras humanas y modelos experimentales de cáncer de mama. Los resultados mostraron que las células tumorales expuestas a estrés metabólico aumentaban significativamente su capacidad para captar y metabolizar el glutatión extracelular. Además, los experimentos revelaron que la inhibición de este proceso, mediante el bloqueo de las enzimas gamma-glutamiltransferasas, ralentizaba considerablemente la expansión tumoral, mientras que las células normales no se veían afectadas en la misma medida.
Este descubrimiento abre nuevas vías para el desarrollo de terapias contra el cáncer dirigidas a interrumpir el metabolismo del glutatión en las células tumorales. El Dr. Tom Driver y el Dr. Joshua Munger, miembros del equipo de investigación, están trabajando en la optimización de moléculas capaces de bloquear la absorción de glutatión por las células cancerosas, con el objetivo de combinarlas con los tratamientos convencionales y superar la resistencia tumoral.
“Estamos explorando diferentes estrategias para atacar el metabolismo del glutatión en las células cancerosas”, señala el Dr. Driver. “Nuestro objetivo es desarrollar compuestos que inhiban selectivamente la absorción de glutatión por las células tumorales, sin afectar a las células sanas. Esto podría mejorar la eficacia de los tratamientos y reducir los efectos secundarios”.
La investigación también destaca la importancia de diferenciar entre la ingesta natural de antioxidantes a través de la dieta y el consumo de suplementos de glutatión en dosis elevadas. Los expertos advierten que, si bien el consumo de frutas y verduras ricas en antioxidantes no representa un peligro, la suplementación con glutatión, especialmente en pacientes oncológicos, podría tener efectos contraproducentes.
“Las personas deben ser cautelosas al tomar suplementos en general, particularmente el glutatión”, advierte el Dr. Harris. “Tomar una pastilla que no está regulada puede presentar riesgos. Es fundamental consultar con un profesional de la salud antes de incorporar cualquier suplemento a la dieta, especialmente si se está recibiendo tratamiento contra el cáncer”.
El estudio se centró inicialmente en el cáncer de mama, pero los investigadores creen que el mecanismo descubierto podría estar presente en otros tipos de tumores sólidos. Actualmente, están investigando si el metabolismo antioxidante tumoral opera de forma similar en diferentes órganos y subtipos de cáncer, incluyendo variantes agresivas y con limitadas opciones terapéuticas.
“Creemos que este mecanismo podría ser universal en muchos tipos de cáncer”, afirma el Dr. Zocchi. “Si podemos identificar y bloquear las rutas metabólicas que las células tumorales utilizan para obtener nutrientes, podríamos desarrollar terapias más eficaces y selectivas”.
Los próximos pasos de la investigación incluyen el desarrollo de ensayos clínicos para evaluar la seguridad y eficacia de los inhibidores del glutatión en pacientes con cáncer. El equipo de Wilmot también está explorando la posibilidad de combinar estos inhibidores con otros tratamientos contra el cáncer, como la quimioterapia y la inmunoterapia, para potenciar su efecto.
Este descubrimiento representa un cambio de paradigma en la comprensión del metabolismo del cáncer y abre nuevas perspectivas para el desarrollo de terapias más eficaces y personalizadas. La clave, según los investigadores, está en identificar y cerrar las “puertas de entrada” metabólicas que permiten a las células tumorales obtener los nutrientes que necesitan para crecer y sobrevivir, debilitando así su progresión y mejorando las posibilidades de supervivencia de los pacientes. La investigación subraya la complejidad del cáncer y la necesidad de un enfoque multidisciplinario para su tratamiento, que tenga en cuenta no solo las características genéticas del tumor, sino también su metabolismo y su interacción con el entorno.


