El Senado de la República ha dado un paso crucial para salvaguardar una de las expresiones más emblemáticas de la identidad mexicana: su cocina tradicional. En una votación unánime, con 57 votos a favor, el Pleno aprobó un proyecto de decreto que busca fomentar la preservación y revitalización de los platillos, técnicas y conocimientos culinarios transmitidos a lo largo de generaciones, reconociéndolos como un pilar fundamental del patrimonio cultural del país.
La iniciativa, que ahora pasará a la Cámara de Diputados para su análisis y aprobación, introduce modificaciones a la Ley General de Cultura y Derechos Culturales, específicamente al artículo 12, fracción VI. Esta enmienda establece la obligación para la Federación, las entidades federativas, los municipios y las alcaldías de impulsar activamente acciones destinadas a proteger esta invaluable expresión cultural.
El dictamen aprobado no se limita a considerar la cocina tradicional como un mero conjunto de recetas. Reconoce su complejidad y riqueza, integrando en su definición los conocimientos ancestrales, las técnicas culinarias transmitidas de generación en generación, y las prácticas culturales asociadas a la producción, preparación y consumo de alimentos. En este sentido, la propuesta subraya la importancia de reconocer a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas como los legítimos titulares de este patrimonio, reconociendo su papel histórico y contemporáneo como portadores y guardianes de estas tradiciones culinarias.
Durante el debate en el Senado, la senadora Lizeth Sánchez, del Partido del Trabajo, enfatizó la trascendencia de esta iniciativa para la preservación de la identidad, la historia y la cosmovisión de México. “No hablamos solo de recetas, hablamos de territorio y comunidad”, declaró la legisladora, destacando la profunda conexión entre la gastronomía y el contexto social y geográfico en el que se desarrolla.
Sánchez, representando al estado de Puebla, ilustró la diversidad y riqueza de la cocina mexicana con ejemplos emblemáticos de su región. Mencionó el mole poblano, un platillo icónico que simboliza el mestizaje cultural y la fusión de ingredientes y técnicas indígenas y españolas; los chiles en nogada, cuya combinación de colores evoca los símbolos patrios; y las semitas y los dulces tradicionales elaborados en el Convento de Santa Mónica, ejemplos de la tradición panadera y repostera poblana. “Cada platillo es una narración viva de quienes somos”, afirmó la senadora, resaltando el valor narrativo y simbólico de la gastronomía.
La senadora Sánchez también destacó la importancia de los espacios cotidianos donde se manifiesta la cocina tradicional, como los mercados, las celebraciones familiares y las fiestas patronales. En estos contextos, la comida cumple una función social fundamental, uniendo a las comunidades, fortaleciendo el sentido de pertenencia y transmitiendo valores y tradiciones de generación en generación.
Por su parte, la senadora Lorenia Iveth Valles Sampedro, de Morena, enfatizó que la cocina tradicional es un elemento esencial de la identidad nacional, destacando la diversidad de expresiones gastronómicas que existen en cada región del país. Esta diversidad, según la senadora, es el resultado de la riqueza de productos agrícolas, ganaderos y pesqueros que ofrece el territorio mexicano.
“Las recetas de nuestras abuelas no solo deleitan los paladares, son expresiones de amor, sabiduría y resiliencia”, afirmó la legisladora, reconociendo el valor emocional y cultural que se transmite a través de la comida. Valles Sampedro también mencionó el valor histórico de bebidas como el café de olla, que jugó un papel importante en la vida cotidiana durante la Revolución Mexicana, sirviendo como fuente de energía y consuelo para los combatientes y la población civil.
El dictamen aprobado por el Senado también retoma el reconocimiento otorgado por la UNESCO a la cocina tradicional mexicana como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad en 2010. Este reconocimiento internacional refuerza la relevancia de la iniciativa y subraya la importancia de proteger y promover este modelo cultural que integra prácticas agrícolas sostenibles, rituales ancestrales y formas de vida comunitaria.
La aprobación de este proyecto de decreto representa un avance significativo en la protección del patrimonio cultural de México. Al establecer la obligación para los distintos niveles de gobierno de impulsar acciones para preservar y revitalizar la cocina tradicional, se sientan las bases para el desarrollo de políticas públicas que garanticen la transmisión de estos conocimientos y prácticas a las futuras generaciones.
La presidenta en funciones de la Mesa Directiva, Verónica Noemí Camino Farjat, informó que el proyecto de decreto fue remitido a la Cámara de Diputados, donde se espera que sea analizado y, eventualmente, aprobado, siguiendo el proceso legislativo establecido.
La iniciativa del Senado no solo busca proteger las recetas y técnicas culinarias, sino también los ingredientes, los productos locales, los mercados tradicionales y los espacios donde se desarrolla la cocina tradicional. Se espera que esta medida impulse el desarrollo de programas de apoyo a los productores locales, la promoción del turismo gastronómico y la creación de espacios de encuentro y diálogo entre los diferentes actores involucrados en la preservación de este patrimonio cultural.
En definitiva, la aprobación de este proyecto de decreto representa un reconocimiento a la importancia de la cocina tradicional mexicana como un elemento fundamental de la identidad nacional, un símbolo de la historia y la cultura del país, y un legado invaluable que debe ser protegido y transmitido a las futuras generaciones. La gastronomía mexicana, más que un simple acto de alimentación, es una expresión de la creatividad, la sabiduría y la resiliencia de un pueblo que ha sabido transformar sus recursos naturales y su historia en un patrimonio cultural único en el mundo.


