La capital iraní, Teherán, exhibe ya las cicatrices de los intensos bombardeos perpetrados por fuerzas israelíes y estadounidenses, mientras la República Islámica eleva la tensión global con amenazas de atacar sitios recreativos y turísticos en todo el mundo. La escalada bélica, que se inició hace casi tres semanas, ha cobrado la vida de importantes líderes iraníes y ha afectado significativamente sus industrias de armas y energía, sumiendo a la región en una profunda incertidumbre.
Irán respondió a los ataques con proyectiles dirigidos a Israel y a instalaciones energéticas en países árabes vecinos del Golfo Pérsico, coincidiendo con uno de los días más sagrados del calendario musulmán y en medio de las celebraciones del Nowruz, el Año Nuevo persa, que este año se ha visto teñido de sobriedad y temor.
La información proveniente de Irán es escasa y fragmentada, lo que dificulta determinar el alcance real de los daños sufridos por sus instalaciones militares, nucleares y energéticas desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero. Tampoco se conoce con certeza quién ejerce actualmente el mando efectivo del país. Sin embargo, Teherán ha demostrado su capacidad para llevar a cabo ataques que interrumpen el suministro de petróleo, impactando la economía global y provocando un aumento drástico en los precios de los alimentos y el combustible, mucho más allá de las fronteras de Oriente Medio.
Estados Unidos e Israel han ofrecido justificaciones cambiantes para la guerra, oscilando entre la esperanza de provocar un levantamiento popular que derroque al gobierno iraní y la determinación de eliminar sus programas nucleares y de misiles. Hasta el momento, no se han materializado señales públicas de un levantamiento de tal magnitud, y la capacidad real que aún conserva la República Islámica, así como el posible desenlace del conflicto, permanecen inciertos.
El principal portavoz militar de Irán, el general Abolfazl Shekarchi, lanzó una severa advertencia, asegurando que “parques, áreas recreativas y destinos turísticos” en todo el mundo quedarían fuera de la seguridad de los enemigos de Teherán. Esta amenaza, pronunciada en plena intensificación de los ataques aéreos estadounidenses e israelíes, ha renovado las preocupaciones sobre la posibilidad de que Irán recurra a tácticas de presión a través de ataques perpetrados por combatientes fuera de Oriente Medio.
El nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, emitió una declaración inusual, instando a “quitar la seguridad” a los enemigos de Irán. Jamenei ha permanecido fuera de la vista pública desde que sucedió a su padre, el ayatolá Alí Jamenei, de 86 años, quien falleció en un ataque aéreo israelí el primer día de la guerra.
Según informes de los gobiernos de Estados Unidos e Israel, el ejército iraní ha sido severamente diezmado tras semanas de ataques. Las ofensivas aéreas también habrían provocado la muerte de su líder supremo, el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y otros altos cargos militares y políticos. El ejército israelí ha confirmado la muerte de Esmail Ahmadi, director de inteligencia del Basij, una fuerza interna de seguridad, en un ataque contra otros líderes de la organización.
En respuesta al bombardeo israelí del enorme yacimiento de gas natural marino de Pars Sur, Irán ha intensificado sus ataques contra instalaciones energéticas en países árabes del Golfo. Dos oleadas de drones iraníes atacaron una refinería de petróleo kuwaití, provocando un incendio en la refinería de Mina Al-Ahmadi, una de las más grandes de Oriente Medio, que ya había sufrido daños en un ataque anterior.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha afirmado que la marina iraní ha sido hundida y su fuerza aérea está en ruinas, además de asegurar que su capacidad para producir misiles balísticos ha sido eliminada. Sin embargo, la Guardia Revolucionaria de Irán ha cuestionado estas afirmaciones, asegurando que continúan produciendo misiles incluso en medio de la guerra. “Estamos produciendo misiles incluso en condiciones de guerra, lo cual es asombroso, y no hay ningún problema particular para acumular existencias”, declaró el portavoz del grupo, el general Ali Mohammad Naeini, según el periódico estatal iraní IRAN.
La situación se complica aún más con la participación de otros actores internacionales. El gobierno británico ha confirmado que Estados Unidos está utilizando bases británicas para llevar a cabo “operaciones defensivas” destinadas a “neutralizar” los ataques iraníes contra buques en el estrecho de Ormuz. Un portavoz de Downing Street ha confirmado que el acuerdo entre el Reino Unido y Estados Unidos para utilizar bases británicas en el marco del conflicto en Oriente Medio “incluye operaciones defensivas estadounidenses para degradar los emplazamientos y las capacidades de misiles que se utilizan para atacar buques en el estrecho de Ormuz”.
El expresidente estadounidense Donald Trump ha lanzado duras críticas contra sus aliados de la OTAN, acusándolos de falta de compromiso frente a la crisis con Irán y la seguridad internacional. “Sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel. No quieren unirse a la batalla para frenar a un Irán con armas nucleares”, afirmó Trump en su red social Truth.
Trump ha insistido en que la “batalla está ganada desde el punto de vista militar, con muy pocos riesgos para ellos”, pero ha criticado a los socios de la Alianza por su postura frente a la situación energética: “Se quejan de los precios del petróleo que deben pagar, pero no quieren ayudar a abrir el estrecho de Ormuz”. El mandatario elevó aún más el tono al calificar a los aliados como “cobardes” y advirtió: “Lo vamos a recordar”.
La escalada del conflicto plantea serias preocupaciones sobre la estabilidad regional y global, con el potencial de desencadenar una guerra más amplia que involucre a múltiples actores y tenga consecuencias devastadoras para la economía mundial y la seguridad internacional. La comunidad internacional observa con creciente inquietud el desarrollo de los acontecimientos, buscando una solución diplomática que evite una catástrofe humanitaria y preserve la paz en la región.


