Después de 49 días de protestas, incluyendo una huelga de hambre de un día y una acampada frente al Ayuntamiento de Málaga, los trabajadores de redes de saneamiento de FCC-Aqualia han alcanzado un acuerdo con la empresa. La tensa situación, que comenzó con diversas concentraciones y escaló a una huelga indefinida, culminó con la firma de un preacuerdo de convenio colectivo que promete mejorar significativamente las condiciones laborales y económicas de este colectivo esencial.
La raíz del conflicto radicaba en las precarias condiciones en las que estos trabajadores desempeñan su labor, expuestos a entornos insalubres y peligrosos, en contraste con salarios que, en muchos casos, se situaban por debajo del salario mínimo interprofesional. Las demandas centrales de los trabajadores se centraban en la necesidad de un convenio colectivo que regulara sus condiciones laborales, el reconocimiento de la antigüedad acumulada a lo largo de los años, y el pago de pluses compensatorios por el trabajo realizado en fines de semana y en condiciones tóxicas.
La situación se agravó considerablemente cuando la empresa respondió a las reivindicaciones con el despido de siete trabajadores y la apertura de expedientes disciplinarios contra otros, lo que fue interpretado por el sindicato CGT como una forma de presión para desmovilizar a la plantilla. Esta escalada de tensión llevó a los trabajadores a radicalizar sus protestas, iniciando una huelga de hambre el pasado jueves y estableciendo una acampada permanente frente al Ayuntamiento de Málaga para visibilizar su situación y exigir una respuesta a sus demandas.
La intermediación del gerente de la Empresa Municipal de Aguas de Málaga (EMASA) resultó crucial para desbloquear el conflicto. Una reunión de cuatro horas entre representantes de la empresa, el sindicato y EMASA permitió alcanzar un acuerdo que puso fin a la huelga de hambre y desconvocó la huelga indefinida. CGT ha expresado su satisfacción por la ratificación de los compromisos adquiridos por FCC-Aqualia ante EMASA, destacando que este éxito “pone en valor la digna y ejemplar lucha de un colectivo históricamente maltratado e infravalorado”.
El preacuerdo de convenio colectivo alcanzado incluye la readmisión de los siete trabajadores despedidos y establece las bases para un convenio que, según CGT, “dignifica las condiciones sociolaborales y económicas” de los trabajadores de saneamiento. Entre los puntos clave del acuerdo se encuentra un incremento salarial, aunque inicialmente la oferta de la empresa (un 10% para el tercer año del convenio) era inferior a la demanda de los trabajadores (un 16%). También se ha acordado un plus del 2% sobre el salario base como compensación por el trabajo en condiciones tóxicas y peligrosas.
Otro aspecto fundamental del acuerdo es el reconocimiento de la antigüedad, con un incremento del 1% anual, lo que beneficiará a los trabajadores con mayor trayectoria en la empresa, muchos de los cuales se encuentran próximos a la jubilación y ven afectadas sus futuras prestaciones. Asimismo, se han establecido compensaciones por el trabajo realizado en sábados y domingos.
Miguel Montenegro, secretario general de CGT Andalucía, había denunciado previamente que la empresa había admitido la infravaloración de las tareas realizadas por la plantilla, pero que las reivindicaciones de los empleados no habían sido atendidas debido a supuestos límites presupuestarios y a la necesidad de renovar equipos y ampliar la plantilla. CGT argumentaba que estas mejoras no se materializaban y que, por el contrario, se recurría a despidos y expedientes disciplinarios para presionar a los trabajadores.
Los trabajadores de saneamiento de Málaga, que suman 29 en total, se enfrentan a riesgos biológicos y químicos en su trabajo diario, lo que justifica, según CGT, la necesidad de unas condiciones laborales y salariales dignas. Sus salarios actuales, en torno a los 1.100 euros netos mensuales, eran considerados insuficientes dada la peligrosidad de su labor.
CGT ha agradecido las muestras de solidaridad y apoyo recibidos durante la huelga, confiando en que el acuerdo alcanzado se plasme por escrito en los próximos días y se convierta en una realidad tangible para los trabajadores de saneamiento de Málaga. La resolución de este conflicto supone un importante precedente en la defensa de los derechos laborales y en la reivindicación de unas condiciones de trabajo dignas para los colectivos más vulnerables. La lucha de estos trabajadores ha puesto de manifiesto la importancia de la intermediación de las administraciones públicas y la necesidad de que las empresas asuman su responsabilidad social en la mejora de las condiciones laborales de sus empleados.


