La princesa Mette-Marit de Noruega ha admitido haber sido manipulada y engañada por el difunto Jeffrey Epstein, el convicto pederasta estadounidense, en una entrevista reveladora con la televisión pública NRK. La princesa, visiblemente afectada, relató cómo una amistad que comenzó en 2011 se convirtió en una fuente de arrepentimiento y preocupación, especialmente a la luz de las recientes revelaciones sobre la magnitud de los crímenes de Epstein. Acompañada por su esposo, el príncipe heredero Haakon, Mette-Marit se disculpó públicamente y prometió una mayor transparencia sobre sus vínculos con el millonario.
La princesa explicó que conoció a Epstein a través de un amigo común, un conocido de confianza que trabajaba en el ámbito de la salud y las organizaciones internacionales. En ese momento, Mette-Marit se encontraba trabajando para el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida, y Epstein se presentaba como un filántropo interesado en apoyar causas sociales. "Fue una relación de amistad. Era amigo de un amigo mío, ante todo. Si la pregunta es si la relación era de otro tipo, la respuesta es no", afirmó la princesa, describiendo las conversaciones como de "camaradería", pero no íntimas.
Sin embargo, la princesa admitió que no investigó a fondo el pasado de Epstein antes de establecer una relación con él. "Es muy importante para mí asumir la responsabilidad por no chequear su pasado de forma más detallada y por ser tan manipulada y engañada como lo fui", declaró. Reconoció que su falta de diligencia le permitió ser víctima de la manipulación de Epstein, quien, según sus palabras, se aprovechó de su buena fe y de la confianza que depositaba en sus conocidos.
Las revelaciones sobre la relación de Mette-Marit con Epstein surgieron a finales de enero, cuando se hicieron públicas nuevas informaciones sobre las actividades del millonario. La princesa había declarado previamente que había cortado los lazos con Epstein en 2019, pero se descubrió que había mantenido contacto con él hasta 2014. Ante esta contradicción, Mette-Marit se vio obligada a ofrecer una explicación más detallada.
En la entrevista, la princesa reveló que había encontrado información preocupante sobre Epstein en una búsqueda en Google en 2011, dos años después de que el millonario cumpliera una pena de prisión por comprar servicios sexuales a menores. Sin embargo, afirmó no recordar qué información encontró y negó tener conocimiento de su pasado como agresor sexual. "No sé lo que encontré, no lo recuerdo, fue hace 15 años, es difícil para mí saberlo. Pero no sabía que era un delincuente sexual o un agresor", dijo.
Mette-Marit también abordó un correo electrónico en el que Epstein le contaba que estaba en busca de una esposa en París, pero que prefería a las escandinavas. La princesa respondió a este correo con una broma, sugiriendo que París era una buena ciudad para las infidelidades y que las escandinavas eran "mejor material". La princesa calificó esta conversación como una "broma" y minimizó su importancia.
La princesa también habló sobre su visita a la residencia de Epstein en Palm Beach (Florida) en enero de 2013. Explicó que un amigo común le había dejado prestada la casa y que ella accedió a visitarla por esa razón. Durante su estancia en la casa, Epstein se comportó de una manera que la hizo sentir incómoda e insegura. "Todas las personas que he conocido con Epstein han sido siempre adultos, nunca he visto nada ilegal", explicó. Sin embargo, admitió que el comportamiento de Epstein la había puesto en una situación difícil y que había llamado a su esposo, el príncipe Haakon, para pedirle ayuda.
"Pero tuve contacto con él tiempo después. Creo que fue porque era tan manipulador que se aprovechó de que teníamos un amigo común y que tengo buena fe. Pero decidí cortar el contacto y fue por episodios como ése", señaló. La princesa insistió en que nunca fue consciente de las actividades ilegales de Epstein y que su relación con él se basó en la confianza y la amistad.
El príncipe Haakon, presente durante la entrevista, confirmó que estaba al tanto de la relación de su esposa con Epstein. "Sabía que se conocían y se habían encontrado en Estados Unidos (…) Lo conocí en unas vacaciones familiares en St. Barths, por la calle. Y sabía que la princesa vivió en la casa en Palm Beach. No era un secreto entre nosotros", dijo.
Mette-Marit expresó su profunda tristeza por el sufrimiento de las víctimas de Epstein y su rabia por el hecho de que no hayan recibido justicia. Calificó de "muy problemático" que haya podido contribuir a legitimar a Epstein de alguna manera y lamentó haber puesto en una situación complicada a la familia real noruega.
La princesa también aludió a su enfermedad, una fibrosis pulmonar que se ha agravado en los últimos meses, y al juicio por violación que afrontó su hijo Marius, para explicar por qué había tardado tanto en dar más explicaciones sobre sus vínculos con Epstein. "Convivo con una grave enfermedad que me influye en el día a día. Es la que decide si puedo cumplir mi rol o no", afirmó.
Mette-Marit expresó su esperanza de que las revelaciones sobre Epstein no debiliten la confianza en la monarquía noruega. La princesa se comprometió a seguir cooperando con las autoridades en la investigación de los crímenes de Epstein y a hacer todo lo posible para ayudar a las víctimas a obtener justicia. La entrevista ha generado un intenso debate en Noruega y en el extranjero, y ha puesto de manifiesto la importancia de la diligencia debida y la necesidad de proteger a las personas vulnerables de la manipulación y el abuso.


