El ministro de Defensa colombiano, Pedro Arnulfo Sánchez, ha lanzado una severa evaluación sobre el estado actual de la política de “Paz Total” impulsada por el presidente Gustavo Petro, describiéndola como un proyecto en un momento crítico y sin avances significativos a pocos meses de concluir el mandato presidencial. En una entrevista exclusiva con Conclusiones, Sánchez admitió que, si bien la política sigue formalmente vigente, la realidad sobre el terreno dista mucho de los resultados esperados, generando interrogantes sobre su futuro y efectividad.
La “Paz Total”, una de las promesas centrales de la campaña de Petro, buscaba establecer diálogos con diversos grupos armados, incluyendo guerrillas, bandas criminales y disidencias, con el objetivo de lograr acuerdos de cese al fuego, desmovilización y reinserción a la vida civil. Sin embargo, según el ministro Sánchez, el panorama actual es desalentador. A la fecha, los únicos diálogos que se mantienen son con grupos criminales, y estos no han derivado en la firma de acuerdos de cese al fuego, un elemento crucial para avanzar hacia una solución negociada.
“Estamos en un momento muy delicado”, afirmó Sánchez. “La política de Paz Total sigue siendo la línea del Gobierno, pero la verdad es que no hemos logrado los avances sustanciales que esperábamos. Nos queda poco tiempo y los resultados son limitados. Los diálogos con algunos grupos se han estancado, y con otros, simplemente no hemos podido establecer una comunicación efectiva”.
La falta de acuerdos de cese al fuego ha impedido una reducción significativa de la violencia en varias regiones del país, especialmente en aquellas donde estos grupos criminales tienen mayor presencia. Los enfrentamientos entre bandas rivales, los ataques a la fuerza pública y las amenazas a líderes sociales y defensores de derechos humanos continúan siendo una preocupación constante.
El ministro Sánchez también abordó la compleja relación entre el narcotráfico y la violencia en Colombia. Reconoció que el problema del narcotráfico no puede ser abordado únicamente desde una perspectiva militar o policial, sino que también responde a factores económicos y sociales profundos. “El narcotráfico es un negocio muy lucrativo, y mientras exista una demanda internacional de drogas, siempre habrá personas dispuestas a asumir los riesgos para producir y transportar estupefacientes”, explicó.
Sin embargo, Sánchez enfatizó que el Gobierno está trabajando en estrategias para atacar las finanzas de los grupos narcotraficantes, fortalecer la inteligencia y mejorar la coordinación con otros países para combatir el tráfico de drogas a nivel internacional. También destacó la importancia de implementar programas de desarrollo rural integral que ofrezcan alternativas económicas a las comunidades afectadas por el narcotráfico.
La declaración del ministro Sánchez ha generado un intenso debate político en Colombia. La oposición ha criticado duramente la política de Paz Total, argumentando que ha sido demasiado indulgente con los grupos armados y que ha debilitado la capacidad del Estado para garantizar la seguridad de los ciudadanos. Por su parte, los defensores de la política de Paz Total sostienen que es necesario dar una oportunidad a la negociación para poner fin al conflicto armado, pero reconocen que se deben hacer ajustes para mejorar su efectividad.
El analista político Juan Carlos Vélez considera que la declaración de Sánchez es una señal de alarma. “El ministro está reconociendo implícitamente que la política de Paz Total está en un callejón sin salida”, afirmó Vélez. “El Gobierno ha apostado todo a la negociación, pero no ha logrado construir una base sólida para el diálogo. La falta de resultados concretos ha erosionado la confianza de la opinión pública y ha fortalecido a los sectores más críticos”.
La situación se complica aún más por el contexto político nacional. Las elecciones regionales de octubre próximo podrían alterar el equilibrio de poder en el país y dificultar aún más la implementación de la política de Paz Total. Además, la creciente polarización política ha dificultado el diálogo entre el Gobierno y la oposición, lo que ha impedido la construcción de un consenso nacional sobre la solución al conflicto armado.
El ministro Sánchez reconoció que el tiempo apremia y que es necesario tomar decisiones difíciles en los próximos meses. “Estamos evaluando todas las opciones disponibles”, afirmó. “No descartamos la posibilidad de endurecer la política de seguridad si es necesario, pero siempre priorizaremos el diálogo y la negociación como la vía para lograr la paz”.
La comunidad internacional también está observando de cerca la evolución de la situación en Colombia. Varios países y organizaciones internacionales han expresado su apoyo a la política de Paz Total, pero también han advertido sobre los riesgos de una escalada de la violencia. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha instado al Gobierno colombiano a garantizar la protección de los líderes sociales y defensores de derechos humanos, y a investigar y sancionar a los responsables de las violaciones de derechos humanos.
En resumen, la política de Paz Total del presidente Petro se encuentra en una encrucijada. La falta de avances sustanciales, la persistencia de la violencia y la polarización política amenazan con socavar los esfuerzos por lograr una paz duradera en Colombia. El ministro Sánchez ha reconocido la gravedad de la situación y ha advertido que es necesario tomar decisiones difíciles en los próximos meses para evitar un fracaso inminente. El futuro de la política de Paz Total, y con él, el futuro de Colombia, pende de un hilo. La comunidad internacional observa con atención, esperando que se pueda encontrar una solución negociada que ponga fin a décadas de conflicto armado y violencia. La tarea es monumental, y el tiempo, cada vez más escaso.

