La Cámara de Diputados de Brasil ha aprobado un proyecto de ley histórico que tipifica el “homicidio vicario” como delito, estableciendo penas de hasta 40 años de prisión para aquellos que asesinen a un tercero – familiar, hijo u otra persona cercana – con el objetivo de causar daño emocional a una mujer. La aprobación, que ocurrió el miércoles 18, también amplía el concepto de violencia vicaria para incluir otras formas de agresión psicológica dirigidas a mujeres, permitiendo la aplicación de medidas protectoras incluso en ausencia de violencia física.
El proyecto de ley (PL 3.880/2024), impulsado por las diputadas Laura Carneiro (PSD-RJ), Fernanda Melchionna (PSol-RS) y Maria do Rosário (PT-RS), en sustitución de una propuesta original de Silvye Alves (União-GO), busca llenar un vacío legal que hasta ahora dificultaba la persecución de este tipo de crímenes particularmente crueles. La legislación actual, aunque contempla la violencia doméstica y familiar contra la mujer a través de la Ley Maria da Penha, no abordaba específicamente la situación en la que la víctima directa del asesinato no es el objetivo principal del agresor, sino un instrumento para infligir sufrimiento a una mujer.
El homicidio vicario, según la nueva definición legal, se enmarca dentro del contexto de la violencia doméstica y familiar contra la mujer, reconociendo que el verdadero blanco de la acción criminal es la mujer. La pena base establecida es de 20 a 40 años de reclusión, equiparable a la pena por feminicidio, lo que subraya la gravedad del delito. Además de la pena base, el proyecto prevé agravantes que pueden aumentar la condena en un tercio hasta la mitad, en casos donde el crimen se comete en presencia de la mujer, involucra a víctimas vulnerables como niños, ancianos o personas con discapacidad, o se perpetra en violación de medidas protectoras.
La aprobación de esta ley se vio impulsada por un caso estremecedor ocurrido en Itumbiara, Goiás, en febrero de este año. Thales Machado, secretario de Gobierno del municipio y ex-cónyuge de Sarah Araújo, asesinó a sus dos hijos, Miguel Araújo Machado, de 12 años, y Benício Araújo Machado, de 8, disparándoles en la cabeza. Las investigaciones revelaron que el crimen fue premeditado y motivado por la incapacidad del agresor de aceptar el fin de su relación con Sarah. Antes de cometer el asesinato, Thales amenazó a su ex-esposa por teléfono, dejando claro que el objetivo del ataque era infligirle un dolor insoportable. El caso conmocionó a la opinión pública y generó una fuerte presión para que se tipificara este tipo de violencia.
La relatora del proyecto, Silvye Alves, enfatizó que la violencia vicaria es una de las formas más crueles y, a menudo, menos reconocidas de violencia contra la mujer en Brasil. La falta de una tipificación legal específica dificultaba la identificación y persecución de estos crímenes, dejando a las víctimas en una situación de vulnerabilidad extrema. La nueva ley busca cambiar esta realidad, proporcionando a las autoridades las herramientas necesarias para investigar y castigar a los agresores, y ofreciendo protección a las mujeres que son víctimas de esta forma de violencia.
Más allá del homicidio vicario, el proyecto de ley amplía el concepto de violencia vicaria para abarcar otras acciones dirigidas a causar daño psicológico a una mujer, incluso si no resultan en la muerte. Esto significa que actos como la amenaza de dañar a los hijos de una mujer, la difusión de información íntima o la manipulación emocional pueden ser considerados formas de violencia doméstica y dar lugar a la aplicación de medidas protectoras. Esta ampliación del concepto es crucial para abordar la complejidad de la violencia contra la mujer, que a menudo se manifiesta de formas sutiles pero igualmente devastadoras.
La aprobación del proyecto en la Cámara de Diputados es un paso importante en la lucha contra la violencia de género en Brasil. Sin embargo, el camino aún no ha terminado. El texto ahora debe ser analizado por el Senado. Si es aprobado sin modificaciones, será enviado al Presidente para su sanción. En caso de que el Senado introduzca cambios, el proyecto deberá regresar a la Cámara de Diputados para una nueva votación.
La expectativa es que el Senado apruebe el proyecto sin demoras, reconociendo la urgencia de abordar esta forma de violencia. La sanción presidencial convertiría la ley en una herramienta fundamental para proteger a las mujeres y castigar a los agresores que utilizan a terceros como instrumentos de tortura psicológica. La nueva legislación no solo busca castigar los crímenes ya cometidos, sino también prevenir futuros actos de violencia, enviando un mensaje claro de que la violencia vicaria no será tolerada en Brasil.
La implementación efectiva de la ley requerirá una capacitación adecuada de las fuerzas policiales, los fiscales y los jueces, así como una mayor sensibilización de la sociedad en general sobre la violencia vicaria. Es fundamental que las mujeres que son víctimas de esta forma de violencia se sientan seguras para denunciar y que reciban el apoyo necesario para reconstruir sus vidas. La lucha contra la violencia de género es una responsabilidad de todos, y la aprobación de esta ley es un paso importante en la dirección correcta. La esperanza es que esta nueva legislación contribuya a crear una sociedad más justa y segura para todas las mujeres brasileñas.

