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Piura, Perú – Una mujer identificada como C. E. B. V. se encuentra en prisión preventiva por ocho meses, acusada de participar en un esquema de extorsión agravada que utilizó la popular billetera digital Yape para recibir el pago de rescates. La decisión del Poder Judicial marca un hito en la lucha contra el creciente uso de plataformas tecnológicas en actividades ilícitas, y pone de manifiesto los desafíos que enfrentan las autoridades para rastrear y desmantelar estas redes criminales.
El caso, que comenzó a investigarse el 11 de marzo, se originó con la denuncia de una ciudadana piurana que recibió mensajes amenazantes exigiendo cinco mil soles a cambio de no atentar contra su vida y la de su familia. Los extorsionadores proporcionaron un número de teléfono asociado a una cuenta Yape para recibir el dinero, lo que permitió a las autoridades iniciar una investigación que culminó con la captura de C. E. B. V. en Trujillo.
La fiscal provincial Heldy Huaylinos Silva, a cargo del proceso, explicó que la intervención fue posible gracias a labores de inteligencia policial que permitieron identificar a la titular de la cuenta Yape utilizada para recibir los fondos extorsionados. La rápida acción de la policía y la fiscalía fue crucial para asegurar la prisión preventiva de la sospechosa, quien enfrentará cargos como presunta coautora del delito de extorsión agravada, una figura penal que conlleva penas no menores a 15 años de cárcel.
La detención de C. E. B. V. no solo representa un avance en la investigación de este caso específico, sino que también sienta un precedente importante en la persecución de delitos cometidos a través de plataformas digitales. La facilidad con la que se pueden realizar transferencias electrónicas y la aparente anonimidad que ofrecen algunas aplicaciones han convertido a Yape y otras billeteras digitales en herramientas atractivas para los delincuentes.
Las pruebas presentadas por la fiscalía para sustentar la solicitud de prisión preventiva fueron contundentes. El expediente incluyó el acta de denuncia verbal de la víctima, registros de la información almacenada en el celular intervenido a C. E. B. V., el acta de intervención policial por flagrancia delictiva y un reporte de geolocalización que ubicó a la sospechosa en Trujillo. Estos elementos fueron considerados “graves y fundados” por el juez, quien dictó la medida cautelar de ocho meses de prisión preventiva.
Actualmente, C. E. B. V. se encuentra recluida en el penal de mujeres de Sullana, donde permanecerá mientras se continúan las diligencias judiciales. La fiscalía no descarta la posibilidad de que la imputada no haya actuado sola, y está investigando si formaba parte de una estructura criminal más amplia y organizada.
Una de las hipótesis que se están revisando es que las llamadas y la planificación del delito podrían haberse originado desde el interior de un penal, lo que sugiere la existencia de una red de delincuentes que operan desde prisión y utilizan cuentas de Yape para recibir el dinero de las extorsiones. Esta posibilidad ha alertado a las autoridades, quienes están intensificando los controles y las investigaciones en los centros penitenciarios.
El caso también pone de relieve la necesidad de fortalecer la colaboración entre las fuerzas del orden, las empresas de tecnología y el sistema judicial para combatir eficazmente los delitos informáticos. Las billeteras digitales como Yape deben implementar medidas de seguridad más robustas para prevenir el uso fraudulento de sus plataformas, y las autoridades deben contar con los recursos y la capacitación necesarios para rastrear y desmantelar las redes criminales que operan en el mundo digital.
La intervención policial que permitió ubicar a C. E. B. V. en Trujillo fue un ejemplo de cómo el análisis de los movimientos digitales y el rastreo de dispositivos asociados a billeteras virtuales pueden ser clave para resolver casos de extorsión y otros delitos informáticos. Los agentes constataron que el número utilizado en los mensajes extorsivos correspondía a la investigada, lo que fue corroborado mediante la aplicación instalada en su equipo móvil.
La fiscalía continúa ampliando la investigación para determinar si existen otras personas involucradas en la cadena extorsiva. Se están revisando datos de llamadas y transferencias, así como la posible relación con otros casos similares registrados en la región. La prioridad es identificar a todos los miembros de la red criminal y llevarlos ante la justicia.
Este caso sirve como una advertencia para la población sobre los riesgos de caer en trampas de extorsión a través de plataformas digitales. Las autoridades recomiendan a los ciudadanos no responder a mensajes amenazantes, denunciar cualquier intento de extorsión a la policía y no realizar pagos bajo ninguna circunstancia.
La lucha contra el uso de herramientas digitales en esquemas delictivos es un desafío constante para las autoridades. El seguimiento de las transferencias electrónicas y la identificación de los titulares de cuentas se han convertido en un aspecto central para las investigaciones de extorsión y delitos informáticos. La colaboración entre la policía, la fiscalía y las empresas de tecnología es fundamental para proteger a los ciudadanos y garantizar la seguridad en el mundo digital. La detención de C. E. B. V. es un paso importante en esta dirección, pero aún queda mucho por hacer para combatir eficazmente esta creciente amenaza.


