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Ormuz al Límite: ¿Repetirá EEUU su Riesgoso Pasado?

El presidente Donald Trump quiere abrir el estrecho de Ormuz mediante escoltas navales. Pero no sería la primera vez que Estados Unidos intenta algo similar: durante la guerra entre Irán e Iraq en la década de 1980, Washington protegió petroleros en la zona en una operación arriesgada y costosa. CNN repasa ese antecedente y analiza qué podría estar hoy en juego para las fuerzas estadounidenses.

Ormuz al Límite: ¿Repetirá EEUU su Riesgoso Pasado?

El anuncio del presidente Donald Trump de considerar la escolta naval de petroleros a través del Estrecho de Ormuz ha reabierto un debate sobre la estrategia estadounidense en Medio Oriente y, crucialmente, ha evocado recuerdos de una operación similar, aunque menos publicitada, llevada a cabo durante la guerra Irán-Irak en la década de 1980. Aquella intervención, conocida como Operación Earnest Will, fue un esfuerzo arriesgado y costoso que, aunque logró mantener el flujo de petróleo, también expuso a las fuerzas estadounidenses a peligros significativos y sentó un precedente complejo para cualquier acción futura en la región.

El Estrecho de Ormuz, una vía marítima estrecha y vital que conecta el Golfo Pérsico con el Océano Índico, es responsable de aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo. La reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, exacerbada por el retiro estadounidense del acuerdo nuclear de 2015 y la reimposición de sanciones económicas, ha generado temores de que Irán pueda intentar interrumpir el tráfico marítimo en el estrecho, ya sea directamente o a través de fuerzas proxy.

La propuesta de Trump, que busca asegurar la libre navegación de los petroleros, se presenta como una respuesta a estas amenazas. Sin embargo, la historia de la Operación Earnest Will ofrece una advertencia sobre las complejidades y los riesgos inherentes a tal intervención.

En 1987, en el apogeo de la guerra Irán-Irak, ambos países comenzaron a atacar buques petroleros que transportaban petróleo a través del Golfo Pérsico, buscando presionar a sus adversarios y afectar sus economías. Esta escalada amenazó con interrumpir el suministro mundial de petróleo y provocar una crisis económica global. En respuesta, el presidente Ronald Reagan decidió enviar una flota naval estadounidense al Golfo Pérsico para proteger a los petroleros kuwaitíes, que en ese momento navegaban bajo bandera estadounidense.

La Operación Earnest Will, que se extendió desde julio de 1987 hasta septiembre de 1988, involucró a decenas de buques de guerra estadounidenses, incluyendo portaaviones, destructores, fragatas y buques de apoyo. Los buques de la Armada estadounidense escoltaron a los petroleros kuwaitíes a través del Estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico, enfrentándose a amenazas constantes de minas marinas, ataques con misiles y lanchas rápidas iraníes.

La operación no estuvo exenta de incidentes. En abril de 1988, la fragata USS Samuel B. Roberts fue dañada por una mina marina iraní, hiriendo a varios miembros de la tripulación. En respuesta, la Armada estadounidense lanzó una serie de ataques contra plataformas petroleras iraníes en el Golfo Pérsico, en una operación conocida como Operación Praying Mantis. Estos ataques, que fueron ampliamente criticados por la comunidad internacional, demostraron la escalada potencial de la intervención estadounidense en la región.

A pesar de los riesgos y las controversias, la Operación Earnest Will logró su objetivo principal: mantener el flujo de petróleo a través del Golfo Pérsico. Sin embargo, el costo de la operación fue significativo. Además del riesgo de bajas estadounidenses, la operación también generó tensiones diplomáticas con Irán y otros países de la región.

La situación actual en el Estrecho de Ormuz es diferente a la de la década de 1980. En ese momento, la guerra Irán-Irak estaba en su punto álgido y ambos países estaban dispuestos a asumir riesgos significativos para dañar a sus adversarios. Hoy en día, la situación es más compleja, con una serie de actores regionales e internacionales involucrados. Además, la tecnología militar ha avanzado significativamente desde la década de 1980, lo que significa que cualquier conflicto en el Estrecho de Ormuz podría ser mucho más destructivo.

La propuesta de Trump de escoltar a los petroleros a través del Estrecho de Ormuz ha generado una serie de preguntas sobre la estrategia estadounidense en Medio Oriente. Algunos analistas argumentan que la operación es necesaria para proteger el suministro mundial de petróleo y disuadir a Irán de tomar medidas agresivas. Otros advierten que la operación podría ser provocativa y podría conducir a una escalada del conflicto.

La experiencia de la Operación Earnest Will sugiere que cualquier intervención estadounidense en el Estrecho de Ormuz será arriesgada y costosa. La Armada estadounidense se enfrentará a una serie de amenazas, incluyendo minas marinas, ataques con misiles y lanchas rápidas iraníes. Además, la operación podría generar tensiones diplomáticas con Irán y otros países de la región.

La decisión de Trump de enviar escoltas navales al Estrecho de Ormuz dependerá de una serie de factores, incluyendo la evaluación de la amenaza iraní, el apoyo de los aliados estadounidenses y la voluntad de asumir los riesgos inherentes a la operación. La historia de la Operación Earnest Will ofrece una lección importante: cualquier intervención estadounidense en el Estrecho de Ormuz debe ser cuidadosamente planificada y ejecutada para evitar una escalada del conflicto y proteger los intereses estadounidenses. La repetición de un pasado riesgoso podría tener consecuencias impredecibles en una región ya volátil. La comunidad internacional observa con atención, consciente de que el futuro del suministro energético global podría estar en juego.

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