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Bosque Siete Gotas: Saqueo Silencioso Destruye el Pulmón de Culiacán

Ejidatarios del ejido Siete Gotas, en el municipio de Culiacán, denunciaron tala clandestina de árboles en la zona, una actividad que últimamente se habría intensificado ante la falta de vigilancia de las autoridades.

Bosque Siete Gotas: Saqueo Silencioso Destruye el Pulmón de Culiacán

Ejidatarios del ejido Siete Gotas, en el municipio de Culiacán, Sinaloa, han alzado la voz ante el alarmante incremento de la tala clandestina que amenaza con devastar los recursos forestales de la región. La denuncia, realizada por un miembro del ejido que solicitó permanecer en el anonimato por temor a represalias, revela una problemática que se ha intensificado en la última década, a pesar de las denuncias interpuestas ante las autoridades forestales.

La situación, según el denunciante, se caracteriza por la entrada de grupos organizados que se dedican a talar árboles de diversas especies, incluyendo vara blanca, brasil, mauto y tepemezquite. Esta madera es utilizada para una amplia gama de propósitos, desde la construcción de cercos y viviendas hasta la fabricación de palapas, generando un mercado negro que parece operar con impunidad.

“Hay grupos de personas que se encuentran talando el monte, el bosque, tumbando los recursos naturales, se dedican a la venta de madera de todo tipo, desde estacón hasta poste para hacer cercos y madera para fabricar casas o palapas”, afirmó el ejidatario. La tala, que ha sido una práctica recurrente durante años, ha escalado a niveles preocupantes, afectando significativamente el ecosistema local.

El ejido Siete Gotas abarca un territorio de aproximadamente mil 100 hectáreas, y la tala se aprovecha de la ausencia de los propietarios de las parcelas. Los taladores, aprovechando esta vulnerabilidad, ingresan a las tierras, cortan la madera y se retiran sin ser identificados, dejando tras de sí un rastro de destrucción ambiental.

La falta de vigilancia efectiva por parte de las autoridades forestales es un factor clave que ha permitido que esta actividad ilegal continúe prosperando. A pesar de que se han presentado denuncias en repetidas ocasiones, las inspecciones realizadas han resultado insuficientes para frenar la tala clandestina. Los operativos, aunque se llevan a cabo, son seguidos por un retorno a la actividad ilegal, creando un ciclo de impunidad que frustra a los ejidatarios.

El denunciante explicó que la madera extraída ilegalmente es transportada en camionetas hacia un centro de acopio ubicado en la colonia El Barrio, en Culiacán. Desde este punto, la madera es cargada en camiones tipo torton o jaula para su traslado a destinos desconocidos, presumiblemente a mercados donde se comercializa de manera ilícita.

La preocupación de los ejidatarios va más allá de la pérdida económica que representa la tala ilegal. El impacto ecológico de esta actividad es inmenso, y la comunidad teme que, de continuar la situación actual, se agoten los recursos forestales de la zona, poniendo en peligro la biodiversidad y los servicios ambientales que el bosque proporciona.

“Estamos muy inconformes por la situación y muy preocupados porque están deteriorando todo el medio ambiente”, expresó el denunciante. La tala descontrolada no solo afecta la flora y fauna local, sino que también contribuye a la erosión del suelo, la pérdida de la capacidad de retención de agua y el aumento del riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra.

La situación en Siete Gotas es un reflejo de un problema más amplio que afecta a diversas regiones de México, donde la tala ilegal se ha convertido en una amenaza para la sostenibilidad de los bosques y el bienestar de las comunidades que dependen de ellos. La falta de recursos, la corrupción y la impunidad son factores que contribuyen a la persistencia de esta actividad ilegal.

Ante esta situación, los ejidatarios de Siete Gotas exigen a las autoridades forestales que refuercen la vigilancia en la zona, que investiguen y sancionen a los responsables de la tala clandestina y que implementen medidas para proteger los recursos forestales. También solicitan la colaboración de la ciudadanía para denunciar cualquier actividad sospechosa que pueda contribuir a la tala ilegal.

La protección de los bosques es fundamental para garantizar la sostenibilidad ambiental y el bienestar de las futuras generaciones. La tala clandestina no solo representa una pérdida económica y ecológica, sino que también pone en peligro la seguridad y la calidad de vida de las comunidades que dependen de los recursos forestales. Es urgente que las autoridades tomen medidas contundentes para frenar esta actividad ilegal y proteger el patrimonio natural de México.

La comunidad de Siete Gotas espera que su denuncia sirva para generar conciencia sobre la gravedad de la situación y para impulsar acciones concretas que permitan detener el saqueo silencioso que está destruyendo el pulmón de Culiacán. La colaboración entre las autoridades, los ejidatarios y la ciudadanía es esencial para lograr este objetivo y garantizar la conservación de los bosques para las futuras generaciones.

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