Madrid – La escalada bélica entre Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el pasado 28 de febrero, ha provocado una fuerte inestabilidad en el mercado petrolero mundial, disparando los precios de forma alarmante en tan solo dos semanas. El barril de petróleo Brent, de referencia en Europa, ha experimentado un incremento del 37%, alcanzando los 100 dólares, y acumulando un aumento del 64% en lo que va de año. Esta situación genera incertidumbre y preocupación a nivel global, con posibles repercusiones en la economía y el bolsillo de los consumidores.
Desde el comienzo de las hostilidades, el precio del petróleo ha mostrado una volatilidad extrema, oscilando al alza y a la baja en función de la evolución del conflicto y las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump. El pasado lunes, el Brent llegó a alcanzar los 119,50 dólares, provocando un desplome en los mercados bursátiles. Sin embargo, la rápida afirmación de Trump de que la guerra con Irán estaba prácticamente terminada, calmó los ánimos y el precio del crudo comenzó a descender, situándose finalmente en los 90 dólares.
La jornada del lunes fue testigo de un hito histórico en el mercado petrolero, con la mayor subida y caída intradía jamás registrada. El Brent experimentó un aumento de 26,7 dólares, seguido de una caída igualmente pronunciada. Esta volatilidad extrema refleja la incertidumbre y la sensibilidad del mercado ante cualquier novedad relacionada con el conflicto.
El martes, la tendencia a la baja continuó, con el Brent desplomándose un 11,28% hasta los 87,80 dólares, impulsado por las declaraciones de Trump sobre la brevedad de la guerra. No obstante, esta calma fue efímera. El miércoles, el petróleo volvió a subir más del 5%, acercándose a los 93 dólares, a pesar del anuncio de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de liberar 400 millones de barriles de reservas, la mayor intervención de este tipo en la historia. Esta medida, destinada a estabilizar el mercado, tuvo un impacto limitado, demostrando la fuerza de las tensiones geopolíticas.
En la madrugada del jueves, el barril alcanzó los 101,59 dólares, una subida que se moderó a lo largo de la mañana, pero que se vio impulsada nuevamente por las declaraciones del nuevo líder supremo de Irán, Mojtabá Jameneí, quien amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el transporte de petróleo. Esta amenaza elevó nuevamente el precio del crudo a los 101 dólares, exacerbando la preocupación en los mercados internacionales.
Paralelamente al Brent, el West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, también ha experimentado fuertes oscilaciones, cotizando actualmente en torno a los 97 dólares. La situación es especialmente delicada debido a que las exportaciones de crudo de Oriente Medio, que representan aproximadamente 16 millones de barriles diarios, dependen en gran medida del estrecho de Ormuz.
Los analistas de XTB han elaborado diversos escenarios posibles para la evolución del precio del Brent. Estiman con un 50% de probabilidad que el crudo se mantenga en un rango de 100-110 dólares en caso de una contención del conflicto en Irán. Un alto el fuego o un acuerdo político, con un 25% de probabilidades, podría llevar el precio del crudo a los 80 dólares. Sin embargo, el escenario más improbable, pero también el más peligroso, es un conflicto prolongado en Irán con interrupciones duraderas en el estrecho de Ormuz, lo que podría situar el precio del Brent por encima de los 120 dólares.
La posible ralentización del transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz ya está poniendo a prueba la resiliencia de la economía mundial, con el riesgo de un crecimiento más lento acompañado de una inflación más alta. Esta situación podría tener consecuencias devastadoras para las economías dependientes del petróleo, especialmente en Europa y Asia, que son importadores netos de energía. En contraste, Estados Unidos, como exportador neto y mayor productor de petróleo a nivel mundial, se vería menos afectado.
Michael Lok, director de Sistemas de Información de UBP, y Nicolás Laroche, director de asesoramiento y asignación de activos de la misma entidad, han destacado que Europa y Asia son las regiones más vulnerables a las consecuencias del conflicto en Irán, debido a su dependencia de las importaciones de energía. La incertidumbre en el mercado petrolero ha generado una creciente preocupación entre los consumidores y las empresas, que temen un aumento de los precios de la energía y una desaceleración económica.
La situación actual exige una respuesta coordinada a nivel internacional para evitar una escalada del conflicto y garantizar la estabilidad del mercado petrolero. La diplomacia y el diálogo son fundamentales para encontrar una solución pacífica que evite consecuencias económicas y humanitarias aún más graves. La liberación de reservas estratégicas de petróleo, como la anunciada por la AIE, puede ayudar a mitigar la presión sobre los precios a corto plazo, pero no es una solución definitiva. La clave para estabilizar el mercado petrolero reside en la resolución del conflicto en Irán y la garantía de la seguridad del estrecho de Ormuz.


