Sebastián Marset, el narcotraficante uruguayo que durante tres años evadió a la justicia internacional, fue finalmente detenido esta madrugada en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. La captura marca un hito en la lucha contra el crimen organizado en Sudamérica y pone fin a una intensa búsqueda que involucró a la Interpol, la DEA, Europol y a las fuerzas de seguridad de Uruguay, Brasil, Bolivia y Paraguay.
Marset, de 36 años, es considerado el líder del Primer Cartel Uruguayo (PCU), una estructura criminal dedicada a la exportación de cocaína boliviana y colombiana hacia Estados Unidos y Europa. Su prontuario criminal se remonta a 2013, cuando fue condenado por tráfico de marihuana en Uruguay. Tras salir de prisión en 2018, se vio involucrado en una investigación por el homicidio de Alfredo Rondán, aunque finalmente fue sobreseído en 2020.
Se cree que durante su tiempo en la cárcel, Marset estableció conexiones cruciales con el crimen organizado transnacional, lo que impulsó su ascenso meteórico en el mundo del narcotráfico. A partir de 2018, comenzó a viajar frecuentemente a Paraguay, utilizando tanto su documento de identidad uruguayo como un pasaporte boliviano falso a nombre de Gabriel de Sousa Beumer.
En Paraguay, Marset construyó una fachada de empresario exitoso, involucrándose en el mundo del fútbol y los espectáculos. Se convirtió en accionista y jugador del club Deportivo Capiatá, y posteriormente adquirió el equipo Los Leones en Bolivia, utilizando la identidad falsa de Luis Amorim Santos. Estas actividades, sin embargo, eran una mera cortina de humo para encubrir sus operaciones de narcotráfico y lavado de dinero.
La organización liderada por Marset utilizaba diversas rutas para transportar la cocaína, principalmente vía aérea desde Bolivia hasta Paraguay, y luego a través de la hidrovía Paraguay-Paraná hacia Europa, camuflada en contenedores de productos agrícolas. Se le atribuyen al menos 16 toneladas de cocaína incautadas en puertos de Bélgica y Holanda, así como 4,7 toneladas confiscadas en Paraguay.
Las autoridades también investigan a Marset por presunto lavado de dinero a través de clubes de fútbol e iglesias. Además, se le vincula al asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, ocurrido en mayo de 2023 en Colombia. La investigación sobre este crimen aún está en curso, y la captura de Marset podría aportar nuevos elementos para esclarecer los hechos.
La huida de Marset se convirtió en un caso de alto perfil en la región. En 2021, fue detenido en el aeropuerto de Dubái cuando intentaba embarcar hacia Turquía, pero fue liberado por las autoridades emiratíes al presentar documentación paraguaya falsa. Su liberación generó una fuerte controversia en Uruguay, donde la Fiscalía abrió una investigación para determinar cómo obtuvo el pasaporte.
A finales de julio de 2023, Marset estuvo a punto de ser capturado en Santa Cruz de la Sierra, pero logró escapar con su familia. Desde entonces, su paradero era desconocido hasta la operación de esta madrugada.
La captura de Marset se produjo en el marco de un megaoperativo policial en Bolivia, que incluyó allanamientos en varias viviendas y la detención de otras personas vinculadas a la organización criminal. Las autoridades bolivianas colaboraron estrechamente con sus contrapartes de Uruguay, Paraguay y Estados Unidos para llevar a cabo la operación.
Estados Unidos ha emitido un comunicado felicitando a las autoridades bolivianas por la captura de Marset y reafirmando su compromiso de seguir colaborando en la lucha contra el narcotráfico. La DEA ha estado involucrada en la investigación de Marset desde hace varios años, y se espera que solicite su extradición para juzgarlo por delitos relacionados con el tráfico de drogas en territorio estadounidense.
El operativo “A Ultranza Py”, lanzado por Paraguay en febrero de 2022, fue clave para identificar a Marset como uno de los líderes de la red transnacional de narcotráfico y lavado de activos. Este operativo permitió desmantelar parte de la infraestructura logística de la organización y confiscar importantes cantidades de dinero y bienes.
La captura de Sebastián Marset representa un duro golpe para el crimen organizado en Sudamérica y un importante avance en la lucha contra el narcotráfico. Se espera que su extradición y posterior juicio arrojen luz sobre las conexiones internacionales de su organización y permitan desmantelar otras redes criminales que operan en la región. La investigación continúa para identificar a todos los cómplices de Marset y llevarlos ante la justicia. Este caso subraya la necesidad de una mayor cooperación internacional para combatir eficazmente el crimen organizado transnacional.

