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49 Años Después: El Legado de Rutilio Grande Vive en el Corazón de El Salvador

Saúl Méndez Colaborador Comunidades y fieles participaron en una caminata de peregrinación realizada en San Salvador Norte, integrada por Guazapa, Aguilares y El Paisnal, para recordar el legado martirial del beato padre Rutilio Grande, Nelson Rutilio Lemus y Manuel Solórzano, así como su compromiso con las comunidades campesinas y la defensa de la justicia, a ...La entrada Fieles conmemoran los 49 años del asesinato de Rutilio Grande en peregrinación hacia El Paisnal aparece primero en Diario Co Latino.

49 Años Después: El Legado de Rutilio Grande Vive en el Corazón de El Salvador

A 49 años del brutal asesinato del beato Rutilio Grande, sacerdote jesuita, y sus compañeros Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus, comunidades de fe y campesinos de San Salvador Norte realizaron una emotiva peregrinación en memoria de su legado y compromiso con la justicia social. La marcha, que partió desde Las Tres Cruces hasta la iglesia San José El Paisnal, reafirmó la vigencia de su mensaje de solidaridad y la lucha por la dignidad humana en un país marcado por un pasado de represión y desigualdad.

El 12 de marzo de 1977, el padre Grande, conocido por su defensa de los derechos de los campesinos y su crítica a las estructuras de poder injustas, fue emboscado y asesinado junto a Solórzano, un hombre de 72 años, y Lemus, un joven de 16 años, mientras se dirigían a celebrar una misa en Aguilares. El crimen, perpetrado por escuadrones de la muerte – grupos paramilitares que operaban con la aquiescencia de los cuerpos de seguridad del Estado – conmocionó a la sociedad salvadoreña y tuvo un profundo impacto en monseñor Óscar Arnulfo Romero, quien se convirtió en una voz aún más fuerte en defensa de los oprimidos.

La peregrinación de este año, como en ediciones anteriores, no fue solo un acto de conmemoración, sino una reafirmación del compromiso con los valores que defendió el padre Grande. Los participantes, provenientes de Guazapa, Aguilares y El Paisnal, caminaron juntos, recordando las palabras del beato, quien instaba a “salvarse en racimo, en mazorca, en matata; es decir, en comunidad”. Este llamado a la unidad y la solidaridad sigue resonando en las comunidades campesinas, que continúan luchando por sus derechos y por una vida digna.

El asesinato del padre Grande ocurrió en un contexto de creciente tensión social y política en El Salvador. La década de 1970 estuvo marcada por la represión de los movimientos sociales y la persecución de los defensores de los derechos humanos. Los escuadrones de la muerte, actuando con impunidad, sembraron el terror a través de asesinatos, desapariciones, torturas y encarcelamientos. La Iglesia Católica, bajo el liderazgo de monseñor Romero, se convirtió en un refugio para los perseguidos y en una voz crítica contra la injusticia.

La figura del padre Rutilio Grande se destaca como un ejemplo de compromiso y valentía. Nacido en El Paisnal el 5 de julio de 1928, su vocación religiosa se manifestó desde temprana edad. Tras ingresar al Seminario San José de la Montaña en 1941 y unirse a la Compañía de Jesús en 1945, se dedicó a servir a las comunidades más vulnerables. Su labor como párroco de Aguilares lo llevó a confrontar las desigualdades sociales y a denunciar la explotación de los campesinos por parte de los terratenientes.

Su voz crítica, que incomodaba a las élites y a los sectores conservadores, lo convirtió en blanco de amenazas y persecuciones. Sin embargo, el padre Grande nunca renunció a sus principios ni a su compromiso con el Evangelio. Su martirio, junto con el de Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus, se convirtió en un símbolo de la lucha por la justicia y la paz en El Salvador.

La conmoción causada por el asesinato del padre Grande llevó a monseñor Romero a tomar una decisión sin precedentes: ordenar el cierre de todas las escuelas y colegios católicos durante tres días y cancelar los servicios religiosos del domingo siguiente. En su lugar, se celebró una única misa de cuerpo presente en la Catedral Metropolitana, ante la presencia de unas cien mil personas. Este acto de protesta y solidaridad demostró el profundo impacto que tuvo el crimen en la sociedad salvadoreña y el apoyo masivo a la labor del padre Grande y de monseñor Romero.

A 49 años de su martirio, el legado del padre Rutilio Grande sigue vivo en el corazón de las comunidades campesinas y en la memoria colectiva de El Salvador. Su vida y su entrega continúan siendo un llamado a vivir el Evangelio con justicia, solidaridad y esperanza. La peregrinación anual a El Paisnal es un testimonio de esta vigencia y un recordatorio de que la lucha por la dignidad humana y la justicia social sigue siendo una tarea pendiente.

La memoria histórica del padre Grande y de todos los que sufrieron la represión durante el conflicto armado es fundamental para construir un futuro más justo y pacífico en El Salvador. Es necesario seguir investigando y denunciando las violaciones de los derechos humanos cometidas en el pasado, para que la impunidad no quede sin castigo y para que las víctimas puedan obtener justicia y reparación.

La Federación Democrática Internacional de Mujeres, a través de su presidenta Lorena Peña Mendoza, ha expresado su apoyo a las iniciativas que buscan preservar la memoria histórica y promover la justicia social en El Salvador. La organización ha destacado la importancia de reconocer el papel de las mujeres en la lucha por la paz y la democracia, y ha reafirmado su compromiso con la defensa de los derechos humanos de todos los pueblos.

La peregrinación en conmemoración del padre Rutilio Grande y sus compañeros es un acto de fe, esperanza y compromiso. Es un recordatorio de que la justicia y la paz son posibles, pero requieren del esfuerzo y la dedicación de todos. Es un llamado a seguir construyendo un El Salvador más justo, solidario y humano, donde la dignidad de cada persona sea respetada y protegida.

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