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LUIS VIDALES A CIEN AÑOS: Poeta, Comunista, Rebelde Inagotable

Este 25 de febrero hizo cien años se publicó uno de los libros míticos de las vanguardias latinoamericanas, Suenan timbres, del colombiano Luis Vidales, cuyos “poemas” incluyeron Borges y Huidobro en su Índice de la nueva poesía americana (1926). Luis Nelson Vidales Jaramillo, Luis Vidales (Calarcá, 1900-1990), no es sólo el famoso poeta de Suenan [...]The post Suenan timbres de Luis Vidales cumple cien años appeared first on EL NACIONAL.

LUIS VIDALES A CIEN AÑOS: Poeta, Comunista, Rebelde Inagotable

Luis Nelson Vidales Jaramillo, figura clave de las vanguardias latinoamericanas y fundador del Partido Comunista Colombiano, es recordado al cumplirse un siglo de la publicación de su obra más emblemática, “Suenan timbres”. Un poeta cuya vida, marcada por el compromiso político, la persecución y el exilio, se entrelaza con la convulsa historia de Colombia del siglo XX. Nacido en 1900 en Calarcá, su infancia transcurrió en el puerto fluvial de Honda, sobre las riberas del Magdalena, un centro neurálgico del comercio y la política nacional. Este temprano contacto con la realidad social y económica del país, moldeó su sensibilidad y lo encaminó hacia el activismo político.

Vidales provenía de una familia con fuertes convicciones masónicas y radicales, lo que influyó en su formación ideológica. Tras completar sus estudios en Bogotá, donde se destacó por su inteligencia y su participación en movimientos estudiantiles, ingresó al Banco de Londres & América del Sud como contable. Sin embargo, su pasión por la literatura y su compromiso con las causas sociales lo llevaron a compaginar su trabajo con la escritura y la militancia política.

En la década de 1920, Vidales se convirtió en uno de los principales exponentes de la vanguardia literaria colombiana. Su obra “Suenan timbres”, publicada en 1926, rompió con los moldes tradicionales de la poesía y exploró nuevas formas de expresión, influenciadas por el surrealismo y el futurismo. El libro, caracterizado por su humor, ironía y desfachatez, desafió las convenciones sociales y literarias de la época, generando controversia y admiración a partes iguales. Su inclusión en el “Índice de la nueva poesía americana” de Borges y Huidobro, lo consagró como una voz relevante en el panorama literario latinoamericano.

Pero la vida de Vidales no se limitó a la poesía. Junto a otros intelectuales y activistas, fundó el Partido Comunista Colombiano en 1926, convirtiéndose en uno de sus líderes más destacados. Su compromiso con la lucha por la justicia social y la igualdad lo llevó a participar activamente en movimientos obreros y campesinos, denunciando la explotación y la opresión. Esta militancia política lo convirtió en blanco de la persecución por parte de las autoridades y de grupos conservadores, lo que lo obligó a vivir en la clandestinidad y a exiliarse en varias ocasiones.

Su trayectoria dentro del Partido Comunista estuvo marcada por conflictos ideológicos y luchas de poder. En 1935, fue acusado de “desviacionismo trotskista” por Ignacio Torres Giraldo, un líder estalinista, y degradado del Comité Central. Para recuperar su posición, Vidales se vio obligado a firmar una declaración de obediencia y fidelidad a la línea del partido, un acto que lo atormentó durante el resto de su vida.

A pesar de las dificultades y las contradicciones, Vidales continuó su labor política y literaria. Durante las décadas de 1940 y 1950, desempeñó diversos cargos en la administración pública, como Director Nacional de Estadística y profesor de Historia del Arte. También colaboró con diferentes líderes políticos, como Alfonso López Pumarejo, Jorge Eliecer Gaitán y Carlos Lleras Restrepo. Sin embargo, su pasado comunista y su compromiso con las causas sociales lo mantuvieron bajo la sospecha de las autoridades y de los sectores conservadores.

En 1953, tras el golpe de Estado de Gustavo Rojas Pinilla, Vidales se vio obligado a exiliarse en Chile, donde permaneció durante once años. Durante su exilio, continuó escribiendo y publicando sus obras, así como participando en actividades políticas y culturales. En 1964, regresó a Colombia, donde fue rehabilitado discretamente por Gilberto Viera White, un influyente intelectual y político.

A pesar de su edad avanzada, Vidales continuó siendo un activista político incansable. En la década de 1970, se involucró en las redes de información y abastecimiento de armas de las guerrillas liberales, lo que lo llevó a ser destituido de la Universidad Nacional. En 1979, fue detenido y encarcelado por el gobierno de Julio César Turbay, acusado de pertenecer al M-19, una guerrilla urbana. La detención, confundiéndolo con su hijo Carlos, fue brutal y humillante, y lo dejó gravemente afectado.

En sus últimos años, Vidales vivió en la soledad y la enfermedad, abandonado por muchos de sus antiguos compañeros y amigos. Su pequeño refugio en el barrio Teusaquillo fue saqueado por oportunistas que robaron sus manuscritos y documentos inéditos. A pesar de todo, Vidales nunca renunció a sus ideales ni a su pasión por la literatura.

Luis Nelson Vidales Jaramillo falleció en 1990, dejando un legado literario y político de gran importancia. Su obra “Suenan timbres” sigue siendo un referente de la vanguardia latinoamericana, y su vida, marcada por el compromiso, la rebeldía y el exilio, continúa inspirando a nuevas generaciones de poetas y activistas. Su poema “Para Manuel Marulanda”, dedicado al líder guerrillero, es un testimonio de su compromiso con la lucha por la justicia social y la transformación de Colombia. La figura de Vidales, compleja y contradictoria, sigue siendo objeto de debate y análisis, pero su importancia en la historia cultural y política de Colombia es innegable. Su vida, una novela en sí misma, es un reflejo de las tensiones y los conflictos que han marcado la historia del país.

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