El herpes, una infección viral común, presenta diversas manifestaciones y factores desencadenantes de su reactivación, según lo detallado en el programa “Más conectados”. Si bien es una condición frecuente, comprender sus diferencias, síntomas y opciones de prevención es crucial para mitigar su impacto en la calidad de vida.
Existen distintos tipos de herpes, cada uno con características particulares. Algunas lesiones se manifiestan en los labios o dentro de la boca, mientras que otras están asociadas al virus de la varicela, pudiendo generar cuadros más dolorosos. El médico internista Danilo Ortiz explicó en el programa cómo se produce la reactivación de este virus, un aspecto fundamental para entender su comportamiento.
Las lesiones herpéticas suelen presentarse como pequeñas ampollas llenas de líquido, agrupadas y con un borde rojizo. La ubicación más común es en los labios o alrededor de la boca, aunque pueden aparecer en otras zonas del cuerpo dependiendo del tipo de herpes. Ortiz describió estas lesiones como “vesículas, o sea, como bolsitas pequeñitas, menos de un centímetro, que están llenas de un líquido y que su borde es rojito”.
La principal diferencia entre el herpes simple y el herpes zóster radica en la distribución de las lesiones. En el herpes simple, las ampollas suelen aparecer en los labios o la cavidad oral. En cambio, el herpes zóster se caracteriza por lesiones que siguen el recorrido de un nervio, afectando áreas como la espalda, el torso o el rostro.
El herpes zóster está directamente relacionado con el virus de la varicela, una enfermedad común en la infancia. Contrario a lo que se podría pensar, el virus no desaparece después de la varicela, sino que permanece latente en el organismo durante años. “Este virus en sí no se va, sino que se queda oculto en nuestros nervios porque tiene prioridad y afinidad hacia nuestros nervios y se queda dormido”, explicó el especialista.
Con el tiempo, diversos factores pueden reactivar el virus de la varicela, desencadenando el herpes zóster. Entre estos factores se encuentran enfermedades que debilitan el sistema inmunológico, como la diabetes, problemas oncológicos o infecciones que comprometen las defensas del organismo. Cuando esto ocurre, aparecen lesiones similares a las del herpes simple, pero con una característica distintiva: el dolor.
A diferencia del herpes simple, el herpes zóster suele causar un dolor intenso y persistente. Las lesiones siguen el trayecto del nervio afectado, provocando ardor o sensación de quemazón. Este cuadro puede afectar significativamente la rutina diaria de la persona. “Es una molestia debilitante, es una enfermedad debilitante que genera dolor”, enfatizó el especialista.
En algunos casos, el dolor asociado al herpes zóster puede persistir incluso después de que las lesiones hayan desaparecido. Esta complicación, conocida como neuralgia posherpética, requiere tratamiento médico especializado para controlar el dolor crónico.
El estrés también juega un papel importante en la reactivación del virus, especialmente en el caso del herpes simple. Situaciones emocionales intensas, enfermedades o agotamiento físico pueden favorecer la aparición de lesiones. Por esta razón, los especialistas recomiendan cuidar la salud general, mantener controles médicos regulares y prestar atención a cualquier síntoma que aparezca en la piel.
La vacunación es una herramienta clave para reducir las complicaciones del herpes zóster. Actualmente, existe una vacuna disponible que ayuda a prevenir cuadros más severos de la enfermedad. El médico explicó que esta vacuna se recomienda para personas mayores de 50 años, así como para pacientes a partir de los 19 años que presenten enfermedades que afecten el sistema inmunológico, como diabetes, VIH o cáncer.
Si bien la vacunación no elimina por completo el riesgo de reactivación del virus, sí reduce la intensidad de los síntomas y las complicaciones asociadas. Es importante destacar que la prevención y el diagnóstico temprano son fundamentales para controlar el herpes y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.
En resumen, el herpes es una infección viral común que puede manifestarse de diversas formas y reactivarse bajo ciertas condiciones. Comprender las diferencias entre el herpes simple y el herpes zóster, así como los factores que pueden desencadenar su reactivación, es esencial para tomar medidas preventivas y buscar tratamiento médico oportuno. La vacunación y el cuidado de la salud general son herramientas importantes para reducir el riesgo de complicaciones y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por esta condición.


