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Feminismo en la encrucijada: ¿Avances legales o retroceso social?

El incremento de discursos reactivos y la violencia en el entorno digital amenazan con erosionar lo conseguido en el ámbito de la igualdad

Feminismo en la encrucijada: ¿Avances legales o retroceso social?

La directora de Emakunde, Miren Elgarresta, advierte sobre una creciente ola de discursos reactivos y violencia digital que amenazan con socavar los avances logrados en materia de igualdad de género. En una entrevista exclusiva, Elgarresta analiza la necesidad urgente de proteger los logros feministas frente a la banalización de la violencia machista, desde el desafío de la corresponsabilidad en los cuidados hasta la preocupante desafección de una parte de la juventud hacia la etiqueta feminista. Reivindica el feminismo no como una lucha de identidades, sino como un motor de bienestar imprescindible para toda la sociedad.

Bajo el lema “Dale espacio a la igualdad”, la campaña de este año busca precisamente eso: cuidar, proteger y ensanchar el hueco del feminismo en la sociedad. Elgarresta explica que la iniciativa surge como respuesta a una amenaza creciente, materializada en mensajes contrarios a la igualdad que se difunden, especialmente a través del espacio digital, dirigidos a un público joven. “Ante este contexto y ante ese incremento de mensajes, vimos necesario poner en valor todos los logros y todos los ámbitos en los que los hemos conseguido, pero transmitiendo que esos logros no están totalmente garantizados, consolidados. Por lo tanto, es necesario no sólo cuidarlos sino que también tenemos que seguir ensanchando, ampliando y avanzando porque todavía en nuestra sociedad no hemos alcanzado la plena igualdad entre hombres y mujeres”, afirma.

La preocupación por la violencia digital es palpable. Elgarresta reconoce que esta forma de agresión está en aumento y que, aunque la actual Ley de Igualdad (aprobada en 2022 y refundida en 2023) ya recoge todos los tipos de violencia, incluyendo la online, es crucial comprender que la violencia en línea no es diferente a la física. “Utiliza los mismos mecanismos de coerción, de acoso y de control de las mujeres, solo que en el caso del espacio digital esa violencia se escuda en el anonimato. A los agresores les viene muy bien esa distancia que aparentemente existe en línea, pero tenemos que entender que esa violencia digital también tiene su traslado al espacio físico”, subraya. En este sentido, Emakunde está trabajando activamente en el universo online, reconociendo que la vida, el trabajo y las relaciones sociales se desarrollan cada vez más en este espacio.

La reciente polémica en torno a Grok, la Inteligencia Artificial (IA) de la red social X, que modificaba imágenes de mujeres sin su consentimiento, pone de manifiesto la necesidad de regular la IA desde una perspectiva feminista. Elgarresta insiste en que es fundamental garantizar los derechos de las mujeres en todos los ámbitos, incluyendo las redes sociales. “Será necesario, desde luego, trabajar para que esos derechos estén garantizados, sean en unas redes sociales o en otras, en el ámbito normal o en el digital. Estamos hablando de la misma violencia y, por tanto, tal y como está perseguida en nuestro ámbito diario, también deberemos perseguirlo en el espacio digital”, declara.

Otro de los grandes retos que el feminismo enfrenta es la corresponsabilidad en los cuidados. Elgarresta reconoce que esta sigue siendo una carga invisible que recae desproporcionadamente sobre las mujeres. Sin embargo, Euskadi ha dado pasos importantes en los últimos años, incorporando la perspectiva de género en el ámbito de los cuidados. Emakunde lleva años promoviendo la participación equitativa de hombres y mujeres en el trabajo de los cuidados y fomentando medidas de conciliación que no se limiten a las mujeres, sino que promuevan la corresponsabilidad. “Hay políticas que se han puesto en marcha precisamente para promover la participación de los hombres en el ámbito de los cuidados y, de hecho, creo que ha habido cambios significativos. A raíz de que se pone en marcha una política de estas características, encontramos que a día de hoy se acerca casi al 20% la participación de los hombres en el ámbito de los cuidados de menores”, señala. Aunque aún queda camino por recorrer, especialmente en lo que respecta a los cuidados de mayores, Elgarresta confía en que, de la misma manera que las mujeres participan en igualdad de condiciones en el ámbito laboral, los hombres también asumirán su parte en el ámbito de los cuidados.

La interseccionalidad es otro aspecto clave en la agenda feminista. Elgarresta destaca que la nueva Ley de Igualdad en Euskadi refleja este principio, reconociendo que la condición de mujer se cruza con otros ejes de discriminación que pueden aumentar la vulnerabilidad. “En ese sentido, en lo que corresponde a las campañas de sensibilización que promocionamos desde Emakunde, se cuida muchísimo la imagen de las mujeres que estamos aportando en estas campañas, cuidando en todo momento la diversidad que representamos las mujeres en todos sus aspectos”, explica. Es fundamental que las políticas sectoriales tengan en cuenta estos factores de complejidad y analicen los impactos que pueden tener en diferentes grupos de mujeres.

Un dato preocupante es la reciente caída en la identificación con el feminismo entre los jóvenes. Según el barómetro de juventud y género de 2025, solo el 38,4% de los jóvenes de entre 15 y 29 años se identifica como feminista, un descenso de 12 puntos porcentuales desde 2021. Sin embargo, el 65,7% afirma que la igualdad entre hombres y mujeres contribuye a hacer una sociedad más justa. Elgarresta matiza estos datos, señalando que la juventud sí asume en su vida cotidiana actitudes igualitarias, pero que la palabra “feminismo” ha sido históricamente denostada y aún no se entiende bien su significado. “Tenemos que seguir insistiendo y subrayando que el objetivo principal del feminismo es la consecución de la igualdad entre hombres y mujeres”, afirma.

La creciente polarización y el auge de discursos reactivos en redes sociales también representan un desafío. Elgarresta reconoce que casi la mitad de los jóvenes (49,2%) cree que el feminismo es una herramienta de manipulación política, y más de la mitad de los hombres jóvenes (52,8%) siente que la promoción de la igualdad ha llegado tan lejos que ahora se discrimina a los hombres. Para contrarrestar estos referentes que presentan el feminismo como un ataque a la identidad masculina, Elgarresta aboga por crear espacios libres de mensajes antifeministas y trabajar una pedagogía feminista que muestre la información real y los intereses que hay detrás de estos discursos.

La reciente viralización de un vídeo de Rosalía, en el que la cantante se intentaba desvincular de la etiqueta de “feminista”, pone de manifiesto una preocupante distancia que algunas mujeres están tomando del movimiento. Elgarresta reconoce que el acercamiento a estos mensajes antifeministas también está afectando a las mujeres y que es necesario generar debates constructivos en lugar de polarizados. “Personas como Rosalía, como cualquier persona con un gran impacto social, influyen mucho sobre el resto de la sociedad y tienen realmente un gran peso, es importante el mensaje que transmiten, pero eso no es suficiente, necesitamos trabajar de una manera mucho más estructural en los diferentes ámbitos, en el ámbito social, político, cultural, deportivo… y es la única manera que hace posible que una sociedad realmente esté cohesionada en valores de derechos fundamentales, tanto para hombres como para mujeres”, concluye.

Finalmente, Elgarresta enfatiza que el objetivo de Emakunde es seguir educando en el feminismo, no solo a través de los planes de coeducación en el ámbito formal, sino también en las familias, donde comienza la transmisión de valores de igualdad.

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