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¡Pinchazos Milagro Fallan! Un Tercio de Usuarios No Adelgaza

Una de cada tres personas que recurre a medicamentos inyectables para la pérdida de peso rápida apenas responde al tratamiento

¡Pinchazos Milagro Fallan! Un Tercio de Usuarios No Adelgaza

Un tercio de las personas que recurren a los fármacos inyectables para la pérdida de peso, conocidos popularmente como “pinchazos adelgazantes” o fármacos GLP-1, no experimentan los resultados deseados, según advierte el coordinador del área de Nutrición Clínica del Hospital Universitario de Canarias (HUC), Tomás Martín. A pesar de su creciente popularidad y eficacia demostrada en muchos casos, estos medicamentos no son una solución universal y presentan desafíos importantes, incluyendo la falta de respuesta en un porcentaje significativo de usuarios y el temido efecto rebote tras la suspensión del tratamiento.

Originalmente desarrollados para el control de la diabetes tipo 2 – como el conocido Ozempic de Novo Nordisk – estos fármacos han ganado terreno en el ámbito de la obesidad y el sobrepeso, e incluso entre personas con un índice de masa corporal (IMC) relativamente normal que buscan una pérdida de peso rápida y sencilla. Su mecanismo de acción se basa en la imitación de hormonas gastrointestinales que regulan el apetito, ralentizan el vaciado gástrico y promueven la sensación de saciedad, reduciendo así la ingesta de alimentos.

Sin embargo, la realidad es que alrededor del 30% de los usuarios no responden al tratamiento, experimentando una pérdida de peso inferior al 5% de su masa corporal total después de varios meses de uso. Las causas de esta falta de respuesta son multifactoriales y pueden incluir factores genéticos, condiciones médicas subyacentes que interfieren con el proceso de pérdida de peso, o incluso variaciones individuales en la forma en que el organismo metaboliza y responde a los fármacos.

Pero incluso para aquellos que sí experimentan una pérdida de peso significativa, el desafío no termina con la suspensión del tratamiento. Numerosos estudios, incluyendo un análisis exhaustivo de 37 investigaciones y más de 9.300 participantes publicado en la revista The BMJ, han demostrado consistentemente la recuperación de peso tras la interrupción del uso de estos fármacos. Los investigadores estiman que, en promedio, los usuarios recuperan aproximadamente 0,4 kilos al mes, volviendo a sus niveles de peso iniciales en un plazo de aproximadamente 1,7 años.

Además de la recuperación de peso, se ha observado que otros indicadores de salud, como los niveles de HbA1c (un marcador del control glucémico), la presión arterial y los niveles de lípidos, también tienden a revertir a sus valores iniciales en un período de aproximadamente 1,4 años después de suspender la medicación. Este fenómeno subraya la importancia de abordar la pérdida de peso de manera integral y sostenible, en lugar de depender únicamente de soluciones farmacológicas temporales.

El endocrino Tomás Martín enfatiza que estos fármacos son altamente efectivos, representando un avance significativo en el tratamiento de la obesidad, ya que antes no existían medicamentos capaces de producir pérdidas de peso tan notables y con tasas de respuesta similares. Sin embargo, advierte que su uso debe ir acompañado de cambios profundos y duraderos en el estilo de vida.

“Hay muchas personas que ven en estos inyectables una solución fácil y rápida, pero tienen que entender que hay que tomar medidas adicionales para prevenir la ganancia de peso”, explica Martín. “Si no resetean su estilo de vida, cuando dejen el tratamiento volverán a los mismos niveles de glucemia, presión arterial y colesterol, entre otros”.

El escenario ideal, según el especialista, sería una sociedad que no necesite recurrir a estos medicamentos. “La prevención es siempre lo más adecuado, y lo ideal sería que el número de personas que necesiten estos productos fuera el mínimo”, afirma. Para lograrlo, recomienda adoptar una dieta equilibrada y realizar actividad física de manera regular.

Martín reconoce que, en algunos casos, estos fármacos pueden ser una herramienta útil para personas que necesitan ayuda adicional y tienen los recursos económicos para acceder a ellos, siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud. Sin embargo, insiste en que su uso debe considerarse como una medida complementaria a un estilo de vida saludable, y no como un sustituto de este.

Una vez que el usuario decide suspender el tratamiento, es crucial que continúe manteniendo los hábitos saludables adquiridos. “Si el usuario antes no podía correr y gracias a esa pérdida de kilos ahora puede realizar ejercicio, debe continuar activo”, señala Martín. “Si no se mantienen esas rutinas sanas, todas las mejoras que se han producido, y no solo de peso, se perderán”.

En definitiva, los “pinchazos adelgazantes” representan una herramienta prometedora en la lucha contra la obesidad, pero su eficacia y sostenibilidad a largo plazo dependen de un enfoque integral que combine la intervención farmacológica con cambios duraderos en el estilo de vida, incluyendo una alimentación saludable y la práctica regular de ejercicio físico. La prevención sigue siendo la clave para evitar la necesidad de recurrir a estos medicamentos y promover una salud óptima a largo plazo.

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