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Lima, 7 de marzo de 2026 – Perú, ubicado en el dinámico Cinturón de Fuego del Pacífico, experimentó dos sismos en las últimas 24 horas, generando preocupación en la población, especialmente en la región sur del país. El Instituto Geofísico del Perú (IGP) ha registrado ambos eventos, detallando sus características y ubicaciones. La actividad sísmica, aunque común en el territorio peruano, subraya la necesidad de preparación y concientización ante este tipo de fenómenos naturales.
El primer sismo, registrado el 6 de marzo de 2026 a las 15:00:35 (hora local), tuvo una magnitud de 3.9 y una profundidad de 19 kilómetros. Su epicentro se localizó a 40 kilómetros al sureste de Lomas, en la provincia de Caravelí, Arequipa. La intensidad del temblor fue calificada como II en la escala de Lomas, lo que indica que fue percibido por personas sensibles, como aquellos en reposo o en pisos altos de edificios.
El segundo sismo, más reciente, ocurrió el 6 de marzo de 2026 a las 19:28:15 (hora local). Este evento presentó una magnitud de 4.0 y una profundidad de 17 kilómetros. Su epicentro se situó a 61 kilómetros al suroeste de Lomas, también en Caravelí, Arequipa. La intensidad en la escala de Lomas fue igualmente de II, sugiriendo una percepción similar al primer sismo.
El IGP, organismo público descentralizado del Ministerio del Ambiente, es la institución encargada de monitorear y estudiar los fenómenos geofísicos en el país, incluyendo sismos, volcanes y el fenómeno de El Niño. Su labor es crucial para comprender la dinámica de la Tierra y mitigar los riesgos asociados a estos eventos naturales. El IGP utiliza una red de estaciones sismológicas distribuidas a lo largo del territorio nacional para detectar y registrar los sismos, proporcionando información precisa y oportuna a las autoridades y a la población.
La ubicación de Perú en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona de alta actividad tectónica, explica la recurrencia de los sismos. Este cinturón se caracteriza por la interacción de varias placas tectónicas, que se deslizan, chocan o se subducen unas debajo de otras, generando una liberación constante de energía en forma de ondas sísmicas. La fricción entre estas placas es la causa principal de los temblores y terremotos.
Es importante distinguir entre temblor y terremoto, aunque ambos términos se utilizan a menudo de manera intercambiable. En el lenguaje común, se tiende a referirse a un terremoto cuando el sismo causa daños materiales o víctimas humanas, mientras que un temblor se asocia a eventos de menor intensidad que no generan consecuencias significativas. Sin embargo, desde el punto de vista científico, ambos son fenómenos similares, diferenciándose únicamente por su magnitud y efectos.
Ante la posibilidad de un sismo, es fundamental tomar medidas preventivas para reducir los riesgos. El IGP recomienda reorganizar los espacios interiores para evitar que objetos puedan caerse o romperse durante un temblor. Asegurar muebles, estanterías y otros elementos pesados es una medida sencilla pero efectiva para proteger a las personas y evitar lesiones.
Además, es aconsejable preparar una mochila de emergencia que contenga elementos esenciales para afrontar situaciones de sismo u otros desastres naturales. Esta mochila debe incluir agua potable, alimentos no perecederos, un botiquín de primeros auxilios, una linterna, una radio a pilas, pilas de repuesto, un silbato, un mapa de la zona y documentos importantes.
El IGP también ofrece recomendaciones sobre qué hacer antes, durante y después de un sismo. Antes del sismo, es importante identificar los lugares seguros en el hogar, el trabajo o la escuela, y conocer las rutas de evacuación. Durante el sismo, se debe mantener la calma, proteger la cabeza y el cuello, y buscar refugio debajo de una mesa o escritorio resistente. Después del sismo, es importante verificar si hay heridos, revisar las instalaciones eléctricas y de gas, y estar atento a posibles réplicas.
La reciente actividad sísmica en el sur de Perú sirve como un recordatorio constante de la vulnerabilidad del país ante estos fenómenos naturales. La preparación, la concientización y la respuesta rápida son clave para mitigar los riesgos y proteger a la población. El IGP continuará monitoreando la actividad sísmica en el país y proporcionando información actualizada a la población. La colaboración entre las autoridades, los científicos y la comunidad es fundamental para construir un Perú más resiliente ante los sismos.


