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Trump Confiesa: Cuba al Borde del Abismo, ¿EE.UU. Detrás?

Trump asegura que la caída del régimen cubano sería 'la cereza del pastel'msolanoJue, 05/03/2026 - 16:51

Trump Confiesa: Cuba al Borde del Abismo, ¿EE.UU. Detrás?

Washington/EFE – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió este jueves que su administración está en contacto con el gobierno cubano, insinuando un papel activo en la posible caída del régimen de Miguel Díaz-Canel. En una entrevista con el medio digital Político, Trump describió el derrocamiento de las autoridades cubanas como “la cereza del pastel” en su política para la región.

La declaración del mandatario republicano se produjo en respuesta a una pregunta directa sobre si su gobierno estaba involucrado en los crecientes desafíos que enfrenta el gobierno cubano. Con una sonrisa, Trump respondió: "¿Usted qué cree? Durante 50 años eso (el derrocamiento de las autoridades cubanas) ha sido la cereza del pastel". Esta frase, cargada de significado, sugiere una larga planificación y un objetivo estratégico de largo plazo para desestabilizar el gobierno socialista de la isla.

Trump hizo una comparación directa con la situación en Venezuela, donde un operativo respaldado por su administración depuso a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha sido encomendada por Trump para liderar la transición en el país, y el mandatario la elogió por estar "haciendo un trabajo fantástico". Esta referencia a Venezuela sirve como un claro indicio de la estrategia que Trump podría estar considerando para Cuba: un cambio de régimen orquestado desde Washington.

“Necesitan ayuda. Estamos hablando con Cuba”, enfatizó Trump, reconociendo la gravedad de la situación económica y social en la isla. El presidente sugirió que el empeoramiento de las condiciones de vida en Cuba es, en parte, resultado de la presión ejercida por su administración, incluyendo el corte del suministro de petróleo venezolano, un recurso vital para la economía cubana. “Bueno, es gracias a mi intervención, que está habiendo una intervención”, declaró Trump, atribuyéndose directamente el impacto de la caída de Maduro en la isla.

La admisión de conversaciones con el gobierno cubano representa un cambio significativo en la retórica de Trump, quien durante su campaña y los primeros años de su presidencia había adoptado una postura mucho más dura hacia el régimen de La Habana. Sin embargo, la situación en Venezuela y la creciente inestabilidad en la región parecen haber llevado a una reevaluación de la estrategia estadounidense.

En las últimas semanas, varios medios de comunicación estadounidenses, incluyendo Axios y Miami Herald, han publicado informes exclusivos sobre contactos entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro. Estos reportes sugieren que los contactos no son negociaciones formales, sino más bien conversaciones exploratorias sobre posibles reformas económicas graduales en Cuba y una posible retirada escalonada de las sanciones impuestas por Washington.

La posibilidad de una retirada de sanciones a cambio de reformas económicas podría ser un punto clave en las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba. Sin embargo, la administración Trump ha demostrado una fuerte preferencia por soluciones rápidas y contundentes, lo que sugiere que podría estar buscando un cambio de régimen más radical que una transición gradual.

La situación en Cuba es particularmente delicada debido a la dependencia de la isla del petróleo venezolano. Desde la caída de Maduro, Cuba ha enfrentado una grave escasez de combustible, lo que ha provocado largas colas en las gasolineras, cortes de energía y dificultades en el transporte público. Esta crisis energética ha exacerbado las ya existentes dificultades económicas y ha generado un creciente descontento popular.

La intervención de Estados Unidos en Venezuela ha sido ampliamente criticada por gobiernos de izquierda en América Latina, quienes la consideran una violación de la soberanía nacional. Una intervención similar en Cuba podría generar una condena aún más fuerte y desestabilizar aún más la región.

La administración Trump se enfrenta a un dilema complejo en Cuba. Por un lado, existe una fuerte presión interna para derrocar al régimen de Díaz-Canel y poner fin a décadas de hostilidad entre Estados Unidos y Cuba. Por otro lado, una intervención militar o un intento de cambio de régimen podrían tener consecuencias impredecibles y desestabilizar la región.

La estrategia de Trump parece ser la de ejercer presión económica y política sobre el gobierno cubano, con la esperanza de que esto conduzca a un colapso interno o a una negociación favorable. Sin embargo, el gobierno de Díaz-Canel ha demostrado ser resistente y ha logrado mantener el control de la situación a pesar de las crecientes dificultades.

El futuro de Cuba es incierto. La isla se encuentra en una encrucijada, y el resultado dependerá de una serie de factores, incluyendo la evolución de la situación económica, la respuesta del gobierno cubano a la presión estadounidense y la postura de la comunidad internacional. La admisión de Trump de que su administración está en contacto con el gobierno cubano sugiere que Estados Unidos está jugando un papel activo en la configuración del futuro de la isla, y que la "cereza del pastel" podría estar más cerca de lo que muchos creen. La posibilidad de una intervención, ya sea directa o indirecta, sigue siendo una preocupación latente en la región.

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