Un esqueleto de Triceratops de 66 millones de años, conocido como “Trey”, será subastado por la casa de subastas Joopiter, propiedad del renombrado músico y productor Pharrell Williams. El fósil, que ha sido una atracción principal en el Wyoming Dinosaur Center durante tres décadas, podría alcanzar un precio de venta de entre 4,5 y 5,5 millones de dólares, convirtiéndose en una de las ventas de fósiles más significativas en la historia reciente. La subasta, que se llevará a cabo entre el 17 y el 31 de marzo, presenta una oportunidad única para coleccionistas privados e instituciones de adquirir un espécimen de dinosaurio excepcionalmente bien conservado y con una rica historia pública.
“Trey” no es un hallazgo cualquiera. Según Joopiter, es el único esqueleto de Triceratops que, tras una larga exhibición pública en un museo, se ofrece en subasta. El fósil fue descubierto en 1993 cerca de Lusk, Wyoming, por el cazador de fósiles Lee Campbell y el paleontólogo británico Allen Graffham, reconocido por el descubrimiento de más de 50 especies de dinosaurios. Tras su extracción, el esqueleto fue enviado a Alemania para su restauración y regresó a Estados Unidos en 1995, convirtiéndose en una pieza central del recién inaugurado Wyoming Dinosaur Center.
Durante los últimos 30 años, “Trey” ha cautivado a más de un millón de visitantes, convirtiéndose en un símbolo del centro y un punto de referencia para los entusiastas de los dinosaurios. El esqueleto, que mide 2,21 metros de altura y 5,3 metros de longitud –aproximadamente el tamaño de un taxi de Nueva York y la altura de una canasta de baloncesto–, representa una impresionante muestra de la vida prehistórica.
La venta de “Trey” es particularmente notable porque la mayoría de los fósiles de dinosaurios suelen permanecer en colecciones institucionales, rara vez regresando al mercado. Joopiter destaca que este es el único espécimen obtenido a través de las excavaciones de Graffham que ha vuelto a estar disponible en las últimas dos décadas, y el último de sus descubrimientos que permanece en manos privadas. Esto lo convierte en una oportunidad excepcional para coleccionistas e instituciones que buscan adquirir un espécimen científicamente documentado, culturalmente significativo e históricamente relevante.
Pero la oferta va más allá del simple esqueleto. La compra de “Trey” incluye también los derechos de propiedad intelectual asociados, lo que abre un abanico de posibilidades para la explotación comercial de la imagen del dinosaurio. Esto incluye licencias para mercancía, publicaciones, contenido educativo, animación, cine, medios digitales, exposiciones, experiencias en vivo y otras colaboraciones de marca. En esencia, el comprador no solo adquiere un fósil, sino también una marca con un potencial significativo.
La subasta de fósiles, sin embargo, no está exenta de controversia. Algunos paleontólogos y conservacionistas argumentan que los fósiles son patrimonio científico y cultural que debería permanecer en manos de instituciones públicas para su estudio y preservación. Existe la preocupación de que la venta a coleccionistas privados pueda limitar el acceso a estos valiosos recursos para la investigación científica.
A pesar de estas preocupaciones, el mercado de fósiles ha experimentado un auge en los últimos años, con ventas que alcanzan cifras récord. En 2020, Christie’s vendió “Stan”, un esqueleto de Tyrannosaurus rex excepcionalmente completo, por la asombrosa suma de 31,8 millones de dólares. Más recientemente, en 2024, Sotheby’s estableció un nuevo récord al vender el fósil de estegosaurio “Apex” por 44,6 millones de dólares, convirtiéndolo en el fósil más valioso jamás vendido en una subasta.
Estos precios elevados reflejan el creciente interés en los fósiles como objetos de colección y la creciente demanda por parte de coleccionistas adinerados. La subasta de “Trey” se suma a esta tendencia, ofreciendo una oportunidad única para adquirir un espécimen de dinosaurio icónico con una historia rica y un potencial comercial significativo.
Pharrell Williams, a través de Joopiter, se posiciona como un actor clave en este mercado emergente. La casa de subastas, fundada por el artista, se ha especializado en la venta de objetos de colección raros y valiosos, atrayendo a una audiencia global de coleccionistas y entusiastas. La subasta de “Trey” es un testimonio del creciente interés en la paleontología y la fascinación continua por el mundo de los dinosaurios.
La subasta de “Trey” no solo representa una oportunidad financiera para el comprador, sino también una responsabilidad cultural y científica. El futuro del fósil dependerá de las decisiones del nuevo propietario, quien tendrá la oportunidad de continuar su legado como un símbolo de la vida prehistórica y un objeto de inspiración para las generaciones futuras. La comunidad científica espera que, independientemente de quién adquiera “Trey”, se garantice su preservación y se permita el acceso a investigadores para seguir estudiando este valioso espécimen.


