Pekín, China – China ha revelado un objetivo de crecimiento económico para 2026 que oscila entre el 4,5% y el 5%, la cifra más baja en décadas, en un contexto de crecientes desafíos internos y presiones externas. Este anuncio, realizado durante la apertura de las “Dos Sesiones”, la reunión política anual más importante del país, refleja una reevaluación de las prioridades económicas y una creciente preocupación por la estabilidad en medio de un estancamiento del consumo y un debilitamiento del mercado inmobiliario. Paralelamente, Pekín ha anunciado un aumento significativo del 7% en su presupuesto de defensa, una clara señal de su determinación de contrarrestar la influencia de Estados Unidos y reafirmar sus reivindicaciones en la región, especialmente en Taiwán y el Mar de China Meridional.
El primer ministro Li Qiang, al inaugurar la Asamblea Popular Nacional (APN), el parlamento chino, describió el panorama económico como “grave y complejo”, señalando la confluencia de crisis externas y dificultades internas. “Pocas veces en muchos años nos hemos enfrentado a un panorama tan grave y complejo, en el que las crisis y los retos externos se entremezclaban con las dificultades internas y las difíciles decisiones políticas”, afirmó Li. La meta de crecimiento para este año es la más baja desde 1991, con la única excepción de 2020, cuando no se fijó ningún objetivo debido a la pandemia de Covid-19.
Este ajuste a la baja en las expectativas de crecimiento marca un punto de inflexión para la segunda economía más grande del mundo, que tradicionalmente ha aspirado a tasas de crecimiento mucho más altas. Si bien China sigue representando un tercio del crecimiento mundial, se enfrenta a desequilibrios estructurales significativos y a las presiones comerciales impuestas por Washington. A pesar de estos desafíos, las exportaciones chinas se han mantenido sólidas, contribuyendo a un superávit comercial récord de 1,2 billones de dólares en 2025.
El aumento del presupuesto de defensa, que ascenderá a 1,9 billones de yuanes (aproximadamente 276.800 millones de dólares), aunque considerable, sigue siendo aproximadamente tres veces menor que el gasto militar de Estados Unidos. Sin embargo, este incremento subraya la creciente ambición de China de proyectar su poderío militar en la región y más allá. La modernización del ejército chino, incluyendo el desarrollo de tecnologías de vanguardia como la inteligencia artificial y los sistemas de misiles hipersónicos, es una prioridad clave para el gobierno de Xi Jinping.
Las “Dos Sesiones” también sirvieron como plataforma para presentar el proyecto del 15º Plan Quinquenal, que establece los objetivos de desarrollo nacional para el período 2026-2030. Este plan de 141 páginas pone un fuerte énfasis en la reactivación del consumo interno, el desarrollo de la inteligencia artificial y la garantía de la seguridad energética y del suministro de recursos. El PCCh ha reiterado su intención de transformar el modelo de crecimiento económico de China, alejándose de la dependencia de las exportaciones y la manufactura para centrarse en el consumo y la innovación.
El plan quinquenal también establece objetivos ambiciosos, como duplicar el PIB per cápita para 2035 en comparación con 2020, reducir la tasa de desempleo por debajo del 5,5% y acelerar la transición hacia una economía más verde y sostenible. China está invirtiendo masivamente en alta tecnología, inteligencia artificial y semiconductores para fortalecer su autonomía estratégica y mitigar las restricciones impuestas por Estados Unidos a la exportación de chips avanzados.
La adopción del plan quinquenal la semana próxima se considera prácticamente segura, dado el control absoluto que ejerce el Partido Comunista Chino sobre el parlamento. Las “Dos Sesiones”, aunque presentadas como un proceso democrático, son en gran medida un ejercicio de ratificación de las decisiones ya tomadas por Xi Jinping y el PCCh. Analistas describen el evento como un “teatro político” cuidadosamente orquestado.
El desafío para China radica en equilibrar sus ambiciones económicas y militares con las crecientes tensiones geopolíticas y los desafíos internos. La desaceleración del crecimiento económico, el envejecimiento de la población y la creciente deuda pública son factores que podrían obstaculizar el progreso del país. Además, la guerra comercial con Estados Unidos y las preocupaciones sobre las prácticas comerciales desleales de China siguen siendo fuentes de fricción.
La capacidad de China para navegar por estas aguas turbulentas dependerá de su habilidad para implementar reformas estructurales, fomentar la innovación y mantener la estabilidad social. El éxito del 15º Plan Quinquenal será crucial para determinar si China puede alcanzar sus ambiciosos objetivos de desarrollo y consolidar su posición como una potencia mundial líder. La reducción de las metas de crecimiento, combinada con el aumento del gasto en defensa, sugiere una China que se prepara para un futuro más incierto y competitivo, donde la seguridad y la autosuficiencia se han convertido en prioridades fundamentales. La comunidad internacional observa atentamente los acontecimientos en Pekín, conscientes de que las decisiones tomadas en las “Dos Sesiones” tendrán un impacto significativo en el orden mundial.


