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El Presidente Gabriel Boric ha alzado la voz con contundencia tras la aprobación en general en el Senado de un controvertido proyecto de ley que busca la suspensión y cumplimiento alternativo de penas privativas de libertad para reos de avanzada edad o aquejados de enfermedades terminales. A través de su cuenta en la red social X, el mandatario expresó su profunda preocupación por las implicaciones de esta legislación, especialmente en lo que respecta a los crímenes de lesa humanidad y otros delitos graves.
“Los crímenes de lesa humanidad son una de las acciones más horribles que reconoce nuestra legislación y también el mundo entero”, manifestó el Presidente Boric en su mensaje. Su preocupación central radica en que el proyecto, tal como fue aprobado, no solo permitiría la conmutación de penas para condenados por estos crímenes, permitiéndoles cumplir sus sentencias en sus domicilios, sino que también extendería este beneficio a individuos condenados por delitos como homicidio, parricidio y violación.
La aprobación del proyecto en el Senado fue ajustada, con 23 votos a favor y 22 en contra, lo que evidencia la fuerte división que genera la iniciativa. Se estima que la ley, de ser aprobada en su totalidad, podría beneficiar a más de 12 mil reos, incluyendo a aquellos que se encuentran cumpliendo condenas en el penal de Punta Peuco, un centro penitenciario especialmente diseñado para albergar a militares condenados por violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura de Augusto Pinochet.
El llamado del Presidente Boric al Senado es directo y enfático: “Hago un sentido llamado al Senado de la República para que no retrocedamos en derechos humanos en Chile, por quienes sufrieron, por quienes lucharon, por las víctimas de estos graves delitos, por el presente y el futuro”. El mandatario busca apelar a la conciencia de los legisladores y recordarles la importancia de proteger los derechos de las víctimas y garantizar la justicia en casos de crímenes atroces.
La controversia en torno a este proyecto de ley se centra en el equilibrio entre la necesidad de humanizar el sistema penitenciario y la obligación de garantizar la justicia y la reparación para las víctimas de delitos graves. Los defensores del proyecto argumentan que mantener a personas de avanzada edad o con enfermedades terminales en prisión implica un sufrimiento innecesario y que el Estado tiene la responsabilidad de brindarles una muerte digna. Además, señalan que el costo de mantener a estos reos en prisión es elevado y que los recursos podrían ser mejor utilizados en otras áreas.
Sin embargo, los detractores del proyecto, entre ellos el Presidente Boric, advierten que la conmutación de penas para condenados por crímenes de lesa humanidad o delitos graves podría interpretarse como una impunidad y un desprecio por el sufrimiento de las víctimas. Argumentan que estos delitos son tan graves que merecen ser castigados con la máxima severidad y que permitir que los condenados cumplan sus sentencias en sus domicilios podría socavar la confianza en el sistema de justicia.
La aprobación en general del proyecto ha desatado una ola de críticas por parte de organizaciones de derechos humanos, familiares de víctimas y sectores de la sociedad civil. Estas voces expresan su temor de que la ley pueda abrir la puerta a una amnistía encubierta para los responsables de graves violaciones a los derechos humanos y que pueda debilitar la lucha contra la impunidad.
El debate sobre este proyecto de ley se enmarca en un contexto más amplio de tensiones políticas y sociales en Chile. La cuestión de los derechos humanos y la justicia transicional sigue siendo un tema sensible en el país, marcado por el legado de la dictadura de Pinochet y las heridas aún abiertas de la represión. La aprobación de este proyecto podría reavivar viejas heridas y generar nuevas divisiones en la sociedad chilena.
El Senado aún debe votar en particular el proyecto de ley, lo que significa que se discutirán y votarán las modificaciones que puedan ser propuestas. Se espera que este debate sea aún más intenso y polarizado que la votación en general. El Presidente Boric ha anunciado que su gobierno trabajará para asegurar que se protejan los derechos de las víctimas y que se evite cualquier retroceso en materia de justicia.
La situación es compleja y el futuro del proyecto de ley es incierto. La decisión final dependerá de la voluntad política de los senadores y de la capacidad de encontrar un equilibrio entre la necesidad de humanizar el sistema penitenciario y la obligación de garantizar la justicia y la reparación para las víctimas. El país observa con atención el desarrollo de este debate, consciente de que la decisión que se tome tendrá un impacto significativo en el futuro de la justicia y los derechos humanos en Chile. La presión social y la movilización de las organizaciones de derechos humanos serán factores clave en las próximas etapas del proceso legislativo. El gobierno, por su parte, ha reiterado su compromiso de defender los principios de justicia y dignidad para todos los chilenos.


